En este pequeño pueblo medieval del Empordà no dejarás de ver calles empedradas, arcos, enredaderas y arcadas de piedra
Encantador y pequeño pueblo de origen medieval situado en la hermosa comarca del Baix Empordà, en la provincia de Girona, la localidad de Monells es un tranquilo rincón que destaca por su arquitectura de piedra impecablemente conservada y sus callejuelas empedradas que invitan a perderse sin prisas. Su belleza atemporal se hizo ampliamente conocida tras servir de escenario principal para la boda de la famosa película Ocho apellidos catalanes, donde representó al ficticio pueblo de Soronelles. Sin embargo, más allá de la gran pantalla, este destino ofrece al viajero una inmersión absolutamente genuina en la historia medieval catalana a través de cada rincón de su casco histórico.
Los orígenes históricos de esta pacífica localidad se remontan al lejano siglo X, época en la que comenzó a formarse alrededor de una gran fortaleza. Este importante e imponente castillo pertenecía a los señores feudales de los Vizcondes de Bas, y funcionaba como el principal núcleo de poder político de la región. Aunque el paso de los siglos y diversas guerras destruyeron la estructura original de la edificación, el pueblo ha sabido preservar su herencia. En la actualidad, los visitantes que recorren sus calles aún pueden contemplar algunos tramos y lienzos de la muralla original que protegía al castillo. Estos vestigios defensivos son visibles en áreas como la Plaza del Castillo, mostrando la relevancia que la fortificación tuvo en el pasado medieval.
Durante toda la Edad Media, Monells destacó por ser un centro comercial y de administración clave en la comarca del Empordà. Su mercado semanal, de gran relevancia regional, se celebraba originalmente en la carismática Plaza de l'Oli durante los siglos XIV y XV. Posteriormente, la actividad del mercado se trasladó a la Plaza de Jaume I, donde continuó expandiéndose con fuerza. La importancia de este mercado fue tal que el rey Jaime I de Aragón decretó la medida de Monells, conocida como la mitgera, como el patrón oficial para medir los cereales en todo el obispado de Girona. De esta forma, el comercio de granos y ganado consolidó a la población como un punto de encuentro esencial para los mercaderes y compradores que llegaban de todo el territorio catalán.
La Plaza Mayor, también llamada Plaza de Jaume I, constituye el verdadero centro neurálgico y el espacio más fotografiado y concurrido del pueblo. Este espacio destaca por su forma de rectángulo irregular y por estar rodeado de bellos edificios de piedra con majestuosos soportales de grandes arcadas. Los arcos de piedra de estos soportales protegían históricamente a los mercaderes de las inclemencias del tiempo y hoy resguardan terrazas de restaurantes. En uno de los lados de la plaza se encuentra empotrada la Pedra Mitgera, una réplica de 1818 del antiguo patrón de medida medieval. Sin duda, sentarse en sus terrazas bajo la sombra de las arcadas permite captar la esencia y la tranquilidad que definen a este maravilloso destino turístico.
Perderse por sus calles empedradas revela rincones góticos de inigualable belleza, como la pintoresca Calle dels Arcs. Esta preciosa callejuela discurre bajo varios esbeltos arcos de piedra que se cruzan sobre las cabezas de los transeúntes, flanqueada por casas antiguas muy bien conservadas. El recorrido por este pasaje techado de piedra conduce de manera directa a la Plaza de l'Oli. Este pequeñísimo rincón de Monells destaca por sus románticas arcadas de piedra, antiguos muros cubiertos por enredaderas y delicadas decoraciones florales. El ambiente íntimo y recolector de la pequeña plaza da la sensación de que el tiempo se ha detenido por completo, rodeado de un aroma puramente medieval y campestre que conquista.
El trazado urbano del pueblo se encuentra dividido de forma natural por el cauce de la riera del río Rissec, que separa los dos barrios principales. El Barrio del Castillo se conecta con el Barrio de la Riera mediante pequeños puentes que cruzan las aguas que en el pasado movían numerosos molinos de la zona. De hecho, la fuerza hidráulica de estas corrientes fluviales dio origen al propio nombre de Monells, derivado de la histórica existencia de dichos molinos. Cruzando al Barrio de la Riera, el visitante se encuentra con una atmósfera aún más apacible, donde se ubica el edificio del ayuntamiento local. Es un paseo corto, de menos de cinco minutos a pie, que revela la perfecta organización de este pequeño núcleo rural rodeado de un entorno de campos y bosques.
Gastronomía y senderismo
El monumento más sobresaliente del barrio de la Riera es la iglesia de Sant Genís, templo consagrado al patrón de la localidad. Documentada por primera vez a principios del siglo XI, presenta una hermosa mezcla de estilos arquitectónicos. Conserva su cabecera original románica, una nave y ábside de estilo gótico, y su campanario barroco. El templo, incluido en el Inventario de Patrimonio Histórico de Cataluña, ofrece un interior sobrio de recogimiento. Su ubicación en un paraje maravilloso la convierte en una parada obligada para comprender la evolución histórica de la comarca. Asimismo, el templo y el pueblo fueron testigos de notables acontecimientos durante las históricas Guerras Carlistas en el transcurso del siglo XIX.
La experiencia de visitar Monells se completa con su cocina tradicional en hoteles con encanto para un descanso idílico o en sus restaurantes locales, donde se degustan especialidades como el suquet de peix, la coca de escalivada o el recuit de drap. Para los amantes de la naturaleza, el pueblo, situado en el Paraje Natural de les Gavarres, ofrece magníficas rutas de senderismo. Estos senderos de tierra conectan con paisajes rurales y pueblos vecinos de gran atractivo como Cruïlles o Sant Sadurní de l'Heura. En definitiva, Monells es ideal para desconectar de la rutina y disfrutar de la asombrosa serenidad que ofrece este hermoso patrimonio medieval.