Ni Messi ni Cristiano Ronaldo: el deportista que más dinero ha ganado compitió en la Antigua Roma y nació en Hispania
En el cielo de Madrid, en lo alto del edificio del Banco de Bilbao, actualmente dentro de la entidad BBVA, en la calle Alcalá, encontramos dos aurigas con sus cuadrigas, que coronan los dos torreones, obra de Higinio Basterra, y entre las que podría estar representado el que fue el deportista más popular del imperio romano y nacido en la Península Ibérica.
Hablamos de Cayo Apuleyo Diocles, que no solo fue el más popular, sino que a día de hoy se considera el deportista mejor pagado de la historia al ganar más de 36 millones de sestercios a lo largo de su carrera, que actualizados a la inflación da una cifra superior a las de estrellas como Leo Messi, Cristiano Ronaldo, LeBron James o Novak Djokovic.
El mejor deportista del deporte preferido de la Antigua Roma
En la Antigua Roma, por mucho que los gladiadores hayan llegado a la actualidad con enorme popularidad, el deporte y entretenimiento favorito eran las carreras de cuadrigas, siendo uno de los eventos estrellas y equiparado actualmente por muchos con la Fórmula 1. En este deporte, competían cuadrigas que eran tiradas por cuatro caballos, trigas si eran por tres caballos y bigas si eran dos, y que se agrupaban en cuatro ‘factiones’, lo que podríamos entender por equipos: blancos, rojos, azules y verdes. Al ser un evento tan popular, sus pilotos solían convertirse en personas que eran consideradas como superestrellas y que ganaban mucho dinero, todo ello como premios de sus victorias, aunque también cabe mencionar que la disciplina tenía peligro y llegar a una larga trayectoria no era siempre posible.
Sin embargo, en el caso de Cayo Apuleyo Diocles fue posible porque se dedicó a las carreras de cuadrigas durante dos décadas, lo que le permitió amasar una de las mayores fortunas para un deportista, manteniéndose actualmente como el mejor pagado de todos los tiempos. Así lo ayudó a confirmar el profesor de la Universidad de Pennsylvania, Peter Struck, que ajustó a la inflación la cifra de 36 millones de sestercios, que vendrían a ser unos 15.000 millones de dólares.
Una cifra estratosférica que nos deja ver el alcance que tuvo, con un palmarés que superó las 1.462 victorias y 1.438 veces un segundo puesto, todo ello en un total de 4.257 carreras, además de que combinó las cuadrigas con otras disciplinas como carros tirados por siete caballos.
Quién fue Cayo Apuleyo Diocles
¿Cómo se saben cifras tan detalladas? Porque han llegado a nuestros días talladas en una lápida, en la que se cuenta su historia, siendo esto y otra talla las únicas muestras para conocer la vida del deportista más famoso del imperio romano. Sobre sus orígenes se sabe que nació en el año 104 en Lusitania, que hoy abarca tanto Portugal como Extremadura y el sur de Castilla y León, y si bien no se sabe exactamente en que ciudad, se ha especulado que podría haber sido en la capital, Augusta Emerita, actualmente Mérida.
De esto no hay constancia, de lo que sí es que debutó en la arena a los 18 años y tan solo dos años después ya estaba obteniendo victorias y disfrutando del éxito. Un talento precoz que llegó a tener una trayectoria de 24 años, en la que alcanzó la gloria en lugares como el Circo Máximo de Roma, en el que cabían 150.000 espectadores.
En la información que nos ha llegado se concreta que su carrera duró 24 años, 7 meses y 23 días, lo que lo hizo uno de los más longevos en un deporte considerado peligroso, en el que los participantes arriesgaban su vida con accidentes comunes como el choque de carros, el que fueran arrastrados o pisoteados por sus caballos, e incluso atropellados.
Tras su retirada, se estableció en Praeneste, cerca de Roma, y se cree que falleció entorno al año 146. En la actual Palestrina, la población donde vivió sus últimos años, se encontró una base de escultura en la que se le menciona a modo de epitafio y se sabe que dejó un hijo y una hija a su muerte: Cayo Apuleyo Nimfidiano y Nimfidia. Sin embargo, es una losa la que describe con mayor detalle lo que hizo en vida, tanto su palmarés como el dinero ganado y sus hazañas, que se encontraría en lo que fueron las paredes del Circo de Nerón, en la actual Ciudad del Vaticano.