¿Murió envenenado Francesco de Médici? La ciencia acaba de cerrar uno de los grandes enigmas del Renacimiento

Los encargos a pintores y escultores salían de una fortuna bancaria que también pagaba alianzas políticas y protegía el nombre familiar. Los Médici fueron una dinastía florentina que convirtió el dinero en poder durante el Renacimiento y extendió su influencia por la Iglesia y las cortes europeas.

Lorenzo de Médici fue su figura más famosa porque gobernó Florencia, protegió a artistas y quedó asociado al esplendor cultural de la ciudad. Su fama terminó por representar a toda la familia, aunque otros miembros alcanzaron el papado, el ducado y la corona francesa.

Un estudio genético atribuyó dos muertes nobles a la malaria

El análisis de ADN antiguo publicado en iScience atribuyó a la malaria las muertes del cardenal Giovanni de' Medici y del gran duque Francesco I de' Medici. Un equipo internacional examinó restos óseos de ambos hermanos y encontró material genético de Plasmodium falciparum, el parásito que causa la forma más mortal de la enfermedad. El hallazgo descartó la versión que acusaba a otro miembro de la familia de haber envenenado a Francesco tras una disputa prolongada.

Las sospechas habían sobrevivido durante siglos porque Francesco murió en 1587, a los 46 años, casi al mismo tiempo que su esposa. La coincidencia alimentó relatos de asesinato dentro de una casa acostumbrada a las luchas por el poder. Sin embargo, las villas familiares estaban situadas en zonas pantanosas de Toscana, donde la malaria siguió circulando hasta bien entrado el siglo XX. Ese entorno hacía probable el contagio mediante mosquitos y encajaba con los síntomas descritos por los médicos de la corte.

Los informes de la época hablaban de “fiebre terciana”, una fiebre alta que reaparecía cada tres días y que los médicos asociaban con la malaria. También registraron sangrías como tratamiento, una práctica que debilitaba a los enfermos y que no podía frenar la infección.

Valentina Giuffra, historiadora de la medicina de la Universidad de Pisa y coautora del estudio, situó la conclusión en esos datos clínicos y genéticos: “Ahora podemos afirmar con certeza científica que la malaria, y no el envenenamiento, mató al gran duque Francesco de Medici”.

Francesco sufrió una doble infección antes de morir

Giovanni había muerto en 1562, con 19 años, durante el mismo mes que su madre y su hermano menor Garzia. Los investigadores analizaron ADN extraído de sus huesos y detectaron P. falciparum, aunque la variante que lo infectó no coincidía con ninguna conocida hasta ahora. Presentaba dos mutaciones que el equipo no había visto en otras muestras antiguas, pese a que guardaba parecido con cepas documentadas en Europa durante periodos anteriores y en la Edad Moderna.

Alexander Ochoa, biólogo evolutivo de la Universidad de Yale y primer autor del estudio, señaló que las mutaciones pueden ayudar a seguir los cambios sufridos por el parásito durante siglos. Su análisis amplía el alcance de unas pruebas que comenzaron para aclarar dos muertes: “El estudio del ADN antiguo ofrece una oportunidad para diagnosticar la malaria en restos de personas del pasado y abre una ventana para conocer la evolución de sus especies”. Los investigadores todavía necesitan estudiar la relación evolutiva de las variantes halladas en los dos hermanos.

Los restos de Francesco ofrecieron otra información porque contenían Plasmodium malariae junto a P. falciparum, dos especies capaces de causar malaria en humanos. La doble infección pudo agravar su enfermedad y contribuir a la muerte que compartió en el tiempo con su esposa. Este resultado dio una base biológica a los informes médicos conservados y debilitó la acusación de que el gran duque había ingerido arsénico por orden de otro familiar.

Serena Tucci, profesora de antropología de la Universidad de Yale y autora sénior del trabajo, destacó que las técnicas aplicadas al ADN antiguo permiten reconstruir la historia de un patógeno desde restos humanos. El equipo colaboró con paleopatólogos de la Universidad de Pisa y tomó cuatro muestras de costillas conservadas en las Capillas de los Médici, en Florencia. Las pruebas anteriores ya habían apuntado a P. falciparum, pero faltaba una confirmación genética obtenida de los esqueletos.

La malaria sigue siendo un problema sanitario mundial

La malaria siguió extendida por el centro de Italia desde la Antigüedad hasta el siglo XX y continúa siendo una amenaza sanitaria. La Organización Mundial de la Salud calculó 282 millones de casos en 2024 y unas 610.000 muertes. Las muestras de Giovanni y Francesco ayudan a reconstruir una parte de esa historia, mientras las mutaciones detectadas en el cardenal abren una línea de investigación sobre la adaptación del parásito en Europa.

La familia había llegado al poder en el siglo XV gracias a la creación del mayor banco de Europa. Su riqueza financió a artistas del Renacimiento y abrió una dinastía política que produjo numerosos duques, cuatro papas y dos reinas de Francia.

En el siglo XVI, Cosimo I reunió Toscana bajo su autoridad como gran duque, pero al menos cinco parientes murieron con fiebre alta en apenas 25 años. Aquella sucesión de fallecimientos alimentó rumores durante casi 500 años, hasta que los huesos de dos de sus hijos señalaron una enfermedad presente alrededor de las residencias familiares.