El museo que no te dejará dormir: incluye la cafetera de “Friends”, el molinillo más grande del mundo y hasta jabón con olor… a café

En el número 36 de Via Laietana, en pleno casco histórico de Barcelona, ha abierto desde hace poco un espacio ideal para curiosos pero, sobre todo, para todos los amantes del patrimonio cafetero. Detrás del hábito diario de tomar un espresso se esconde una historia que explica nuestra evolución social. El Museo del Café de la capital catalana ha nacido para rescatar este patrimonio invisible acumulado a lo largo de dos siglos. Mediante un recorrido interactivo, el visitante descubre cómo la artesanía y la tecnología han transformado el grano crudo hasta la taza final. Esta propuesta invita a sumergirse en la rica memoria de una bebida icónica.

El origen de esta colosal colección privada se remonta a más de tres décadas de dedicación, fruto de la pasión de Giuseppe Panasiti y su familia. Tras instalarse en Barcelona en 1994, Panasiti detectó la ausencia de la cultura del espresso italiano y fundó una conocida cadena. En paralelo a su negocio, empezó a reunir máquinas históricas, molinillos antiguos, latas y carteles publicitarios de época. Con el tiempo, la cantidad de objetos reunidos desbordó sus locales comerciales, lo que motivó la creación de este magnífico museo abierto a la ciudadanía.

Distribuido en dos plantas, el recinto alberga más de dos mil piezas históricas recuperadas tras años de búsqueda por diferentes países del mundo. Cerca del 80% procede de colecciones privadas internacionales y ha sido minuciosamente restaurado para lucir su esplendor original. Además, las instalaciones acogen una biblioteca especializada con más de 1.200 volúmenes dedicados a la divulgación de la cultura cafetera. Este impresionante conjunto patrimonial consolida al centro como uno de los espacios dedicados al café más relevantes y completos de Europa.

Entre los elementos más espectaculares destaca un monumental molinillo de café fabricado en Inglaterra para la Gran Exposición Universal de Londres de 1862. Esta joya de la ingeniería victoriana conserva el sello oficial de la casa real británica concedido en tiempos de la reina Victoria. Antes de incorporarse a la colección barcelonesa, la imponente estructura estuvo expuesta en los célebres almacenes Harrods en Londres y Buenos Aires. Sus sorprendentes dimensiones y su elegante acabado ornamental la convierten en uno de los grandes atractivos de la visita.

El apartado dedicado a las joyas del diseño y la televisión reserva sorpresas inolvidables para los visitantes de todas las edades. Entre las máquinas expuestas brilla la cafetera Gaggia original que formó parte del emblemático escenario del Central Perk en la serie Friends. Junto a ella se exhibe una rarísima Victoria Arduino Extra de 1910, de la que solo se fabricaron cinco unidades en el mundo y que prestó servicio en el Hotel Le Negresco de Niza. También se rinde homenaje al patrimonio catalán con piezas como la cafetera Solac de 1916.

Lejos de ser un itinerario puramente contemplativo, la propuesta museística está concebida para activar los sentidos del público durante el recorrido. Un intenso aroma a grano recién molido envuelve al visitante desde su llegada, acompañado por el sonido de los viejos mecanismos y el vapor en funcionamiento. Los asistentes tienen la oportunidad única de accionar máquinas originales de los años cincuenta para preparar su propio espresso tradicional. Este enfoque interactivo permite experimentar los gestos rituales que han acompañado la elaboración del café durante generaciones.

Olerlo y probarlo

El recorrido culmina en la zona de cafetería y degustación situada en la entrada del edificio, un espacio independiente ideado para el disfrute gastronómico. Allí se sirve la mezcla exclusiva Supercrema Blend, desarrollada para el centro con un 70% de grano arábica y un 30% de robusta. Esta combinación busca recuperar la textura cremosa y el perfil intenso característicos del clásico espresso italiano. Asimismo, los visitantes pueden probar selecciones de origen procedentes de Brasil, Etiopía o Colombia mientras disfrutan del ambiente del centro.

Abierto todos los días, el centro se afianza como un nuevo referente cultural urbano. Su excelente ubicación frente a la Catedral refuerza la atractiva oferta turística y patrimonial del casco histórico barcelonés. La iniciativa pone de manifiesto que detrás de cada taza existe una fascinante historia de innovación, artesanía y relaciones humanas. Sin duda, este singular museo ofrece una experiencia enriquecedora que mantendrá bien despierta la curiosidad y el entusiasmo de todos sus visitantes.