Pamplona acogerá los próximos Premios Goya y estas son algunas de las películas que se han rodado en sus calles

La elección de Pamplona como sede de la próxima gala de los Premios Goya ha otorgado a la capital navarra un reconocimiento como parte del gran tesoro cinéfilo que atesora nuestra geografía. Esta designación reconoce el apoyo institucional a las artes audiovisuales y celebra una trayectoria vinculada al séptimo arte. Durante el anuncio de la designación, la Academia de Cine definió a Pamplona como una auténtica tierra de cine, destacando la versatilidad de sus escenarios. La ciudad atrae rodajes gracias a sus atractivos incentivos fiscales, su conservación arquitectónica y el encanto de su casco antiguo, consolidándose como un enclave referente.

Las calles del centro histórico, de hecho, alcanzaron proyección internacional gracias a las adaptaciones inspiradas en la obra de Ernest Hemingway. En la clásica cinta Fiesta, la pasión sanferminera quedó inmortalizada para el público mundial. Años después, la superproducción estadounidense The Sun Also Rises volvió a mostrar la emoción festiva pamplonesa. Posteriormente, la película de acción Carnaval de ladrones aprovechó el bullicio de los encierros, mientras que la producción bélica Patton recurrió a los paisajes de la zona para recrear la guerra.

El magnetismo de las fiestas atrajo a otros célebres cineastas internacionales que quisieron capturar el vértigo de los encierros de la capital navarra. El genial director Orson Welles escogió las calles pamplonesas para rodar escenas de su aclamada obra Don Quijote de Orson Welles, integrando a sus personajes en los festejos. Años más tarde, la divertida comedia estadounidense Cowboys de ciudad inició su metraje con espectaculares imágenes de la carrera popular. Del mismo modo, la producción Americano grabó secuencias reales con toros en el recorrido original del casco histórico.

El cine hecho en nuestra geografía también ha encontrado en la capital de Navarra un plató idóneo para desarrollar intensos dramas de época. La polémica película La trastienda reflejó las fiestas de San Fermín mientras marcaba un hito en la cinematografía nacional. Igualmente, la conmovedora producción Secretos del corazón, dirigida por Montxo Armendáriz, inició su relato en la tranquilidad urbana pamplonesa antes de adentrarse en el ámbito rural. Por su parte, la cineasta Helena Taberna rodó en la ciudad parte de La buena nueva, retratando el contexto de la contienda.

En las últimas décadas, la ciudad ha acogido rodajes internacionales de gran diversidad narrativa. La exitosa película de Bollywood Sólo se vive una vez recreó un multitudinario encierro en el centro, provocando un notable auge del turismo asiático hacia la capital. Por su parte, el drama coral Blue lips retrató la emotiva atmósfera del Chupinazo como espacio de reflexión personal. Asimismo, la urbe acogió el rodaje de la cinta No tengas miedo en la plaza de San José, mientras que el aclamado thriller El reino utilizó varios rincones urbanos para sus escenas.

La proyección de la ciudad se ha consolidado en producciones recientes para cine y plataformas digitales. La película The Way mostró el paso del Camino de Santiago por la capital navarra, capturando monumentos emblemáticos del recorrido jacobeo. Recientemente, el musical Explota, Explota convirtió el antiguo aeropuerto de Noáin en un plató de televisión ambientado en los años setenta. De igual modo, la comedia Bajo Terapia se grabó en la Fábrica de Gomas, mientras que el relato juvenil Sigue mi voz se filmó en la playa de Caparroso.

Otras localizaciones

Fuera de la capital, el territorio navarro ha albergado importantes rodajes en sus parajes naturales y pueblos históricos. En la sierra de Urbasa y Artajona se filmó el clásico Robin y Marian, mientras que las Bardenas Reales acogieron títulos como El mundo nunca es suficiente, El hombre que mató a Don Quijote y la comedia Airbag. Asimismo, la cinta Tasio retrató el entorno rural, al tiempo que el valle del Baztán sirvió de escenario para El guardián invisible. Finalmente, producciones como Las brujas de Zugarramurdi, Ocho apellidos vascos e Irati mostraron la riqueza de la geografía foral.

El anuncio de la gala de los Goya supone la culminación de un firme idilio entre la capital navarra y la industria del cine nacional. Títulos recientes como el inquietante largometraje No mires a los ojos reafirman la capacidad de la ciudad para adaptarse a cualquier género narrativo con enorme solvencia técnica. La hospitalidad de sus habitantes, la belleza de sus calles y el apoyo institucional garantizan una acogida memorable para los galardones del cine español. La celebración convertirá a la capital en la gran fiesta del audiovisual, celebrando su valioso legado como plató de historias universales.