El papamóvil cumple un siglo: de una limusina con el asiento tapizado de seda a un vehículo blindado contra amenazas
Pocos coches han captado tanta expectación en décadas como el papamóvil, un vehículo acristalado y blindado que emplea el líder de la iglesia católica en sus desplazamientos entre la multitud. No solo por la persona que viaja en su interior, sino por el curioso diseño del mismo: completamente blanco y con una enorme bóveda acristalada. Uno de los símbolos más reconocibles de los pontificados contemporáneos.
Pero el papamóvil, que cumple un siglo, no siempre ha sido tal y como lo conocemos. Ni todos los pontífices han utilizado este vehículo para desplazarse. Tampoco ha sido siempre blanco ni todos han contado con un cristal blindado. Este último elemento se incorporó tras el intento de asesinato que sufrió Juan Pablo II en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981.
Un coche adaptado al papa
El primer vehículo adaptado lo utilizó el papa Pío XI. El 23 de mayo de 1930 recibió un Nürburg 460, una lujosa limusina equipada con un compartimento de pasajeros especialmente diseñado para el pontífice, con un asiento individual tapizado en brocado de seda y elaborado con refinadas maderas y acabados artesanos. Esa es una de las piezas que forman parte de Un siglo de papamóvil, el título de una exposición que se puede visitar en los jardines de los Museos Vaticanos.
Sin embargo, el nacimiento del papamóvil, tal y como lo conocemos actualmente, surgió durante el corto pontificado de Juan Pablo I, quien decidió no utilizar la silla gestatoria, una estructura provista de dos travesaños para ser llevada en hombros y que fue utilizada por sus predecesores.
El primer papamóvil se diseñó precisamente para Juan Pablo I y el resultado fue un vehículo abierto de color blanco decorado con los escudos de la República Dominicana y la Santa Sede y equipado con un toldo. Ese fue el primero de los muchos modelos que llegaron después.
Todos tenían algo en común, independientemente del fabricante que estuviera a cargo: el color blanco, una zona pequeña para la conducción y otra mayor y descubierta, desde donde el papa saludaba a los fieles que se encontraba. Un diseño que no era seguro del todo, a la vista de lo que ocurrió en la Plaza de San Pedro el 13 de mayo de 1981. Juan Pablo II saludaba desde su Fiat Campagnola cuando sufrió un intento de asesinato tras varios disparos. A partir de ahí, se incorporó cristal blindado para prevenir nuevos intentos.
Actualmente, Robert Prevost viaja en el primer papamóvil con la misma apariencia que los anteriores pero totalmente eléctrico, un encargo impulsado por su predecesor Francisco.
Más allá de su diseño, la iglesia católica lo define como un medio de encuentro. “A lo largo de las décadas, el papamóvil ha evolucionado de ser un simple medio de transporte a convertirse en un instrumento de encuentro, permitiendo al Pontífice acercarse a los fieles durante sus visitas pastorales y celebraciones públicas”, sostiene el actual mandatario.