El primer alto horno no se fundó en el norte sino en este pequeño pueblo sevillano

Muchos podrían pensar que los primeros pasos de la industrialización en nuestra geografía se dieron en el norte. Que, viendo el peso actual del sector en el País Vasco o en Asturias, tuvo que ser por aquellas latitudes donde se diese el origen de la industria española.

Sin embargo, la historia indica que fue en un pueblo sevillano, El Pedroso, donde empezó a funcionar el primer alto horno del país, de ahí que todavía siga siendo un atractivo turístico acercarse hasta pequeña localidad andaluza para indagar sobre lo que fue todo un hito industrial.

La Fábrica de Hierros de El Pedroso se había fundado a principios del siglo XIX y recibió en 1841 la medalla de oro de la Exposición Industrial. Con su cartel de primer alto horno del país, se había adelantado a otras zonas industriales. Tanto que por aquel entonces llegaron a ser casi 9.000 vecinos “censados”.

Una gran comunidad

Y es que, en 1817, el tejido industrial que se había creado al norte de la provincia de Sevilla suponía más de 500 trabajadores viviendo en El Pedroso junto a sus familias, una cifra que aumentó tras la operación de 12 comerciantes de Cádiz y Sevilla que se juntaron en la Compañía de Minas de Hierro de El Pedroso y Asociados para fundir hierro en Sierra Morena. 

Lo que es indudable es que la naturaleza se ponía de parte del pueblo, ya que existía tal potencial de recursos mineros en la zona que fueron llegando numerosos inversores, hasta una veintena, una cifra más que considerable teniendo en cuenta la época a la que nos referimos. 

El problema de El Pedroso, su horno y su potencial fue que no logró mantener su hegemonía por varias razones. El tren tardó demasiado tiempo en llegar (lo hizo en 1884), lo que hacía muy difícil distribuir el material. Las fiebres. Determinadas decisiones empresariales. O la despoblación, que también llegó hasta este precioso y preciado rincón de la sierra sevillana, 

Actualmente, de su glorioso pasado se puede intuir o comprobar a través de algunos restos de los edificios donde se produjo tanto y, lo que es más importante, de manera pionera. Eso sí, también se puede disfrutar del paraje, ya que hay varias rutas de senderismo que permiten descubrir la riqueza natural de la zona.