El robo que conmocionó a Hollywood: el FBI tardó 13 años en encontrar los icónicos zapatos de Judy Garland

En 2024, los icónicos zapatos rojos que Judy Garland llevó en El mago de Oz (1939) salieron a subasta. Los tacones de rubí, que se volvieron un símbolo en Hollywood gracias a su relación con el personaje de Dorothy en el musical, alcanzaron una cifra astronómica: 28 millones de dólares pagó un anónimo por teléfono a través de la casa Heritage, con sede en Dallas (Texas).

Hay varios pares de zapatos iguales que Garland utilizó durante el rodaje del filme, aunque se desconoce la cantidad exacta. Estos que se vendieron hace un par de años, en concreto, tienen su propia historia de película detrás, pues fueron robados en el año 2005 del museo de Grand Rapids, la localidad de Minnesota en la que había nacido la actriz protagonista.

Ocurrió de madrugada, entre el 27 y el 28 de agosto de ese año. Alguien consiguió entrar en el museo, rompió la vitrina donde se exhibían los zapatos de rubí y desapareció con ellos en cuestión de minutos. Cuando los empleados llegaron a la mañana siguiente solo encontraron cristales rotos y una pequeña lentejuela roja. Era la principal evidencia del que se convertiría en uno de los robos más sonados relacionados con la industria de Hollywood.

El FBI entró al trapo y consiguió resolverlo

Aunque la Metro-Goldwyn-Mayer fabricó varios pares para distintas escenas del musical, el paso del tiempo ha hecho que queden muy pocos, aumentando el enorme valor histórico y también económico que tienen estos zapatos. En el caso de los robados, los tacones pertenecían al coleccionista Michael Shaw, quien los había cedido temporalmente al museo ubicado en la ciudad natal de Garland.

Durante más de una década el caso no se resolvió. La policía local siguió decenas de pistas, interrogó a numerosos sospechosos e incluso llegó a registrar antiguas minas de hierro abandonadas en busca de los zapatos. Sin embargo, ninguna de las investigaciones dio resultado. No fue hasta 2017 cuando el FBI se incorporó al caso, después de que apareciera un intento de extorsión relacionado con la devolución de los tacones a su verdadero propietario.

Aquella nueva línea de investigación permitió organizar una operación encubierta que culminó en el verano de 2018 con la recuperación de los chapines. El misterio terminó de aclararse unos años después, cuando Terry Jon Martin fue acusado del robo. El hombre confesó que se había llevado los zapatos convencido de que estos estaban decorados con rubíes auténticos que podría vender pieza a pieza.

“En el fondo de casi todos los delitos contra el patrimonio artístico encontramos un mismo hilo conductor: la codicia. La codicia por apropiarse de la obra y por obtener un beneficio con su devolución”, señaló Jill Sanborn, agente especial al mando de la División de Minneapolis del FBI, tras encontrar las piezas. La realidad es que, pese a la iconicidad de esta parte del vestuario de El mago de Oz, lo que tenían los tacones no eran más que lentejuelas cosidas a mano. Su verdadero precio no estaba en las supuestas piedras preciosas, sino en su relación simbólica con una parte de la historia de nuestro cine.