Rodeada de viñedos, es considerada la única masa autóctona existente de pino carrasco en esta comunidad

En el extremo meridional de la comarca de la Rioja Alavesa, muy cerca del histórico núcleo urbano fortificado de Labraza, en el municipio de Oyón-Oion, se alza el idílico Pinar de Dueñas. Este singular espacio natural es todo un oasis boscoso de extraordinario valor biológico e histórico, destacando por hallarse completamente rodeado por un paisaje agrícola dominado por cultivos de viñedos y cereal. Su preservación actual representa un verdadero testimonio viviente de la cubierta vegetal originaria que ocupaba este enclave mediterráneo antes de la intensificación agrícola de los valles circundantes.

Desde el punto de vista botánico y forestal, el Pinar de Dueñas ostenta una relevancia ecológica excepcional en todo el territorio de Euskadi. La literatura científica y los catálogos ambientales confirman que este pinar alberga la única masa forestal autóctona de pino carrasco (Pinus halepensis) existente en toda la comunidad autónoma. Esta especie vegetal figura oficialmente catalogada con el estatus de especie vulnerable debido a su escasez regional, lo que convierte a este bosque en una joya natural única que requiere las máximas garantías institucionales para su protección.

La localización geográfica de esta mancha boscosa reviste un interés biogeográfico de primer orden para los investigadores botánicos de la península ibérica. El Pinar de Dueñas constituye el límite noroccidental de la distribución natural del pino carrasco en la cuenca del río Ebro y en todo el territorio peninsular. Integrado en la región de procedencia forestal denominada Bárdenas-Ribagorza, este relicto forestal demuestra la capacidad de adaptación histórica de la especie a las condiciones climáticas áridas y a los suelos mediterráneo-continentales del sur alavés.

A pesar de su reducida extensión superficial, la biodiversidad vegetal que cohabita bajo la cubierta de los pinos impresiona por su gran riqueza mediterránea. El pino carrasco comparte espacio con especies arbóreas y arbustivas como la encina, la coscoja y el enebro de matorral. El sotobosque cuenta con una tupida representación de flora aromática compuesta por romero, tomillo, lavanda, brezo, genista, gayuba y jara, formando un intrincado mosaico vegetal de altísimo valor que tapiza los suelos de la reserva forestal con llamativas floraciones estacionales.

Esta variada estructura vegetal convierte al pinar en un santuario faunístico fundamental e irremplazable dentro de un entorno circundante altamente transformado por la mano del hombre. La densidad del bosque y la diversidad de su matorral ofrecen alimento, refugio y zonas tranquilas de cría para especies mediterráneas amenazadas por la fragmentación de sus hábitats naturales. Entre la fauna autóctona que habita este enclave destaca la presencia del vistoso lagarto ocelado, junto a destacadas aves rapaces de gran valor de conservación como el águila calzada.

La historia de la conservación del Pinar de Dueñas está íntimamente ligada al devenir de los vecinos de Labraza, quienes tradicionalmente supieron aprovechar sus recursos de forma sostenible. Durante generaciones, los habitantes del pueblo obtuvieron de esta arboleda la leña necesaria para sus hogares sin destruir la regeneración natural de los pinos. Reconociendo la importancia de este legado patrimonial, el Departamento de Agricultura de la Diputación Foral de Álava declaró el enclave como reserva forestal, garantizando así la intervención técnica dirigida a mantener la salud del ecosistema.

Ciertos riesgos

A pesar del marco de protección oficial otorgado, la supervivencia a largo plazo de esta isla boscosa se enfrenta a continuos factores de riesgo ambiental. Los principales peligros que amenazan la integridad de la reserva provienen del uso incontrolado del fuego en las quemas de rastrojeras y matorrales agrícolas perimetrales. Asimismo, el paulatino avance de la frontera agrícola y la invasión gradual por parte de los cultivos de las fincas colindantes ejercen una intensa presión sobre los límites naturales de este valioso y frágil ecosistema alavés.

Hoy en día, el Pinar de Dueñas conforma una atractiva alternativa turística y de senderismo que complementa a la perfección la visita a la villa fortificada de Labraza. Desde el aparcamiento público del municipio se disfrutan hermosas vistas panorámicas de la arboleda, de donde parten rutas circulares que permiten recorrer este privilegiado rincón forestal alavés. Recorrer sus senderos ofrece a residentes y visitantes una experiencia natural inolvidable.