Roatán: la isla hondureña donde el pirata Henry Morgan escondió sus tesoros y que tiene el segundo arrecife de coral más grande del mundo
La isla de Roatán está rodeada por el Sistema Arrecifal Mesoamericano, el segundo arrecife de coral más grande del mundo después de la Gran Barrera de Australia, que se extiende más de 1.000 kilómetros a lo largo de las costas de Honduras, México, Guatemala y Belice. Y el arrecife está tan cerca de la orilla que en algunas playas se puede alcanzar a nado en pocos metros desde la costa. Esto convierte a la isla más grande del archipiélago de las Islas de la Bahía es uno de los destinos de buceo más valorados del Caribe y uno de los secretos mejor guardados del continente americano.
Pero vayamos por partes. El nombre de este paraíso tiene un origen confuso. Se cree que viene de los primeros piratas ingleses que llegaron a la isla y la encontraron plagada de roedores, exclamando “rat land”, que con el tiempo acabó derivando en Roatán. La ocupación humana de la isla se remonta a más de 1.500 años, con yacimientos arqueológicos fechados alrededor del 600 d.C., cuando el territorio estaba habitado por mayas y payas (también conocidos como pechs) antes de la llegada europea.
La isla de los piratas: 5.000 forajidos y tesoros escondidos
Allá por la segunda mitad del siglo XVII, vivían en Roatán al menos 5.000 piratas. Entre los más conocidos figuran Henry Morgan, Edward Teach (el famoso Barbanegra), Edward Low y John Coxen. Las aguas poco profundas y los densos manglares de la isla ofrecían el escondite perfecto para los barcos que atacaban los galeones españoles cargados de oro. El legado más visible de aquella época lo encontramos en el propio nombre de la capital: la ciudad principal de la isla se llama Coxen Hole, en homenaje al pirata John Coxen, que la fundó. Además, según las historias que cuentan los autoctonos, existen tesoros ocultos pertenecientes a Henry Morgan en la zona de Old Port Royal y Santa Helena que nunca han sido recuperados.
La presencia de tantas nacionalidades distintas entre los piratas y colonos que llegaron a la isla tiene una consecuencia visible hoy ya que es habitual encontrar personas rubias de ojos azules, que son herencia directa de los llegaron hace unos cinco siglos. Y aunque Honduras tiene el español como idioma oficial, la gran mayoría de los nativos de Roatán hablan un inglés criollo caribeño como lengua materna, resultado de los 217 años de presencia del Imperio Británico en la isla antes de ser cedida a Honduras en 1859.
El arrecife, la cultura garífuna y el roedor único en el mundo
La calidad del arrecife y la visibilidad del agua han convertido a Roatán en uno de los destinos más reconocidos del mundo para obtener la certificación de buceo PADI, con una relación calidad-precio difícil de encontrar en el resto del Caribe. El barco hundido El Águila es uno de los puntos de inmersión más visitados de la isla, con su estructura cubierta de coral a una profundidad accesible para buceadores de todos los niveles. No obstante, la cara más conocida de la isla es West Bay, clasificada entre las mejores playas de Centroamérica, con arena blanca y aguas sin oleaje frente al arrecife. La cara menos conocida está al sureste: los manglares de Jonesville, donde las familias locales navegan en lancha entre túneles naturales de raíces entrelazadas. Y a un paso de la isla Cayos Cochinos, el archipiélago virgen conocido en España por ser el 'escenario habitual' del programa Supervivientes.
La cultura garífuna, pueblo de origen afroindígena procedente de la isla de San Vicente, llegó a estas costas a finales del siglo XVIII tras ser expulsada por los británicos. Su comunidad más representativa en Roatán se encuentra en Punta Gorda, al norte de la isla, donde las tradiciones se mantienen vivas a través de la música, la danza y una gastronomía basada en el coco y el pescado. Entre las tradiciones que conservan destaca el guifity, una bebida elaborada a base de hierbas medicinales maceradas en alcohol, usada históricamente como remedio universal para prácticamente cualquier dolor.
Pero eso no es todo, la isla tiene otra curiosidad relacionada con la fauna local, ya que tiene su propio roedor endémico, el agutí de Roatán (Dasyprocta ruatanica), un pequeño mamífero similar a un conejillo de indias gigante que no existe en ningún otro lugar del mundo.