La isla más poblada del mundo tiene más de 40 volcanes activos, el templo budista más grande del planeta y dio nombre al café
Indonesia es el cuarto país más poblado del mundo, pero hay una curiosidad sobre este dato que es mucho más llamativa: más del 56% de su población vive en una sola isla, Java, que representa apenas el 7% del territorio total del archipiélago. En esa isla, del tamaño aproximado de Alemania, viven más de 150 millones de personas, más que en Rusia o Japón. Pero pese a su gran población, al hecho de tener cuatro Patrimonios de la Humanidad de la UNESCO, el templo budista más grande del mundo y un fósil que cambió nuestra comprensión de la evolución humana, Java sigue siendo un destino que la mayoría de los viajeros usan como escala antes de volar a Bali y no como destino final. Por lo tanto, es, posiblemente, el territorio más subestimado de Asia.
Si aún te estás preguntando como puede vivir tanta gente en un espacio tan reducido, la explicación es puramente geológica. Java está atravesada de este a oeste por una cadena de más de 40 volcanes activos cuya actividad ha generado durante milenios suelos de gran fertilidad, capaces de producir hasta tres cosechas de arroz al año. La misma geología que amenaza periódicamente a sus habitantes es la que ha permitido sostener a una población de escala continental en un territorio relativamente pequeño.
La isla que dio nombre al café y al lenguaje de programación
Durante la época colonial del siglo XVII, los neerlandeses introdujeron la producción masiva de café en la isla. El grano de Java se volvió tan famoso a nivel global que la palabra “Java” se convirtió en un sinónimo directo de café en inglés, término que aún se usa hoy en día. Además, el lenguaje de programación Java, creado en 1995 por Sun Microsystems, fue nombrado así por la gran cantidad de café que consumían sus desarrolladores durante las sesiones de trabajo. Por lo tanto, el nombre que lleva uno de los lenguajes de programación más utilizados del mundo no es casualidad, viene de esta isla de Indonesia.
Pero no solo tiene curiosidades Java, si nos centramos en su historia humana vemos que también es extraordinaria. En 1891, el anatomista y geólogo neerlandés Eugène Dubois descubrió a orillas del río Solo, en Trinil, Java Oriental, un casquete craneal, una muela y un fémur con una antigüedad estimada de entre 700.000 y 1.490.000 años. Era el Hombre de Java, en el momento de su descubrimiento el fósil de homínido más antiguo jamás encontrado y aún hoy el espécimen tipo del Homo erectus. El descubrimiento tuvo un papel crucial en la comprensión de la evolución humana y los restos, que permanecieron más de un siglo en los Países Bajos, han sido recientemente repatriados a Indonesia.
El templo sepultado durante cinco siglos y las llamas azules del volcán
El templo de Borobudur fue construido entre 780 y 830 d.C. por la dinastía Sailendra y contiene 504 estatuas de Buda y 2.672 bajorrelieves. En el siglo XV fue abandonado y quedó sepultado bajo la maleza y la ceniza volcánica durante cinco siglos. Su redescubrimiento llegó en 1814, durante la breve ocupación británica de la isla liderada por Thomas Stamford Raffles. Borobudur es el templo budista más grande del mundo y fue el primer gran hallazgo europeo en el sudeste asiático. A pocos kilómetros, el complejo hinduista de Prambanan cuenta con 240 templos del siglo IX con agujas de piedra que alcanzan los 47 metros de altura.
A nivel natural, el volcán Kawah Ijen alberga en su interior el lago más ácido del mundo y una mina de azufre activa. Por las noches, los gases sulfúricos que escapan a altas presiones se encienden al contacto con el aire, creando llamas de color azul eléctrico visibles a simple vista en la oscuridad. Es uno de los fenómenos geológicos más insólitos del planeta. Más al norte, el Monte Bromo, de 2.329 metros y bautizado con el nombre del dios hindú de la creación, Brahma, ofrece al amanecer vistas sobre un mar de arena volcánica rodeado de picos que nacen entre las nubes.
Yogyakarta, la capital cultural e histórica de la isla de Java, es la única región de Indonesia que sigue gobernada formalmente por un sultán precolonial con funciones oficiales reconocidas por el Estado. Es el epicentro del arte tradicional javanés en el que se pueden disfrutar de espectáculos de marionetas de sombras (Wayang Kulit), talleres de telas Batik y el Palacio del Sultán (el Kratón) como visita obligatoria.
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