La Ruta del Cares no nació para excursionistas: era un camino de servicio excavado al borde del abismo

Cada año cientos de miles de personas recorren uno de los senderos más espectaculares de España sin imaginar que, en realidad, nunca fue concebido para caminar por placer. Lo que hoy conocemos como la Ruta del Cares nació como una infraestructura de servicio vinculada a una gigantesca obra de ingeniería realizada a comienzos del siglo XX. Antes de convertirse en una de las rutas de montaña más famosas del país, este camino excavado en la roca servía para que los operarios pudieran mantener un canal hidráulico suspendido sobre uno de los desfiladeros más impresionantes de los Picos de Europa. Su historia explica por qué este recorrido sigue provocando asombro incluso entre quienes están acostumbrados a la alta montaña.

El sendero conecta Poncebos, en Asturias, con Caín, en León, atravesando el espectacular desfiladero excavado por el río Cares. A lo largo de sus 11 kilómetros de ida —22 kilómetros si se realiza el recorrido completo de vuelta— el camino discurre pegado a inmensas paredes calizas y atraviesa túneles, puentes y pasarelas que parecen desafiar la gravedad. La sensación de caminar suspendido sobre el vacío convierte la Ruta del Cares en una experiencia única dentro del senderismo en España.

La Ruta del Cares nació para mantener un canal hidráulico

Según cuenta Turismo de Asturias, “la Ruta del Cares nació del antiguo canal hidráulico construido en 1916 para abastecer la central de Camarmeña”. Algo que resume resume el verdadero origen de este recorrido, muy distinto al que suele imaginar quien lo visita por primera vez. El camino no fue diseñado para excursionistas, sino para facilitar el mantenimiento de una infraestructura destinada a transportar agua hasta la central hidroeléctrica de Poncebos.

La construcción del canal comenzó en 1916 y supuso una de las obras de ingeniería más complejas desarrolladas en los Picos de Europa durante el siglo XX. A lo largo de casi nueve kilómetros y medio fue necesario excavar más de 5.500 metros de túneles en la roca, abrir pasos sobre el desfiladero y trabajar en condiciones extremadamente duras. Decenas de obreros vivieron durante años en cuevas y barracones mientras perforaban la montaña utilizando únicamente herramientas manuales y explosivos.

Uno de los episodios más recordados de aquella obra refleja perfectamente las dificultades a las que tuvieron que enfrentarse sus trabajadores. Durante un duro episodio invernal, cerca de 400 obreros quedaron aislados en Caín debido a la nieve. Para conseguir alimentos emprendieron una marcha nocturna atravesando la montaña entre aludes y fuertes pendientes hasta alcanzar Los Collaos, ya próximos a Poncebos. Aquella expedición se recuerda como una auténtica hazaña humana que ilustra la dureza de las condiciones en las que se levantó esta infraestructura.

Un sendero excavado al borde del abismo

Una vez terminado el canal en 1921, el mantenimiento de la conducción de agua exigía un acceso relativamente seguro para los operarios. Esa necesidad dio lugar, en 1945, a la construcción de la senda que hoy conocemos como Ruta del Cares AsturiasEl camino sustituyó antiguos pasos extremadamente peligrosos por un trazado excavado directamente en la roca que permitía desplazarse junto al canal sin necesidad de escalar continuamente por el desfiladero.

Aunque el recorrido apenas presenta grandes desniveles durante buena parte del trayecto, la impresión visual resulta sobrecogedora. En muchos puntos el sendero apenas alcanza un metro y medio de anchura y discurre suspendido sobre paredes verticales de cientos de metros de altura. Los túneles abiertos en la roca incluyen ventanas naturales que permiten contemplar el cauce del río muchos metros más abajo. La sensación de caminar literalmente colgado sobre el vacío explica por qué la Ruta del Cares sigue siendo considerada uno de los itinerarios más espectaculares de Europa.

A lo largo del recorrido aparecen además algunos de sus puntos más emblemáticos, como el puente de Bolín o el puente de los Rebecos, además de numerosos túneles y balcones naturales desde los que se obtiene una perspectiva privilegiada del desfiladero. Todo ello convierte el trayecto en una continua sucesión de paisajes donde la geología, la ingeniería y la naturaleza parecen fundirse en un único escenario. Pocas rutas de montaña ofrecen una combinación tan intensa entre patrimonio histórico y paisaje natural.

Qué hacer antes de recorrer la Ruta del Cares

Quienes buscan qué hacer en Asturias suelen incluir la Ruta del Cares entre las experiencias imprescindibles, pero conviene recordar que se trata de un itinerario exigente. El recorrido completo supera los 22 kilómetros entre ida y vuelta y requiere más de cinco horas de caminata, además de una buena preparación física, calzado adecuado y especial atención en los tramos más expuestos. Aunque técnicamente no presenta grandes dificultades montañeras, la longitud del recorrido y la cercanía constante al precipicio hacen recomendable afrontarlo con prudencia.

En determinados periodos del año el acceso a Poncebos se regula mediante transporte público para reducir la presión sobre el entorno del Parque Nacional. Turismo de Asturias recomienda utilizar estos servicios cuando se encuentran operativos, ya que contribuyen a ordenar las visitas y minimizar el impacto ambiental. También existe, durante determinadas fechas, un servicio que conecta Cangas de Onís con Poncebos y Caín, permitiendo recorrer el itinerario en un único sentido si así se desea. Estas medidas buscan compatibilizar el creciente éxito turístico de la Ruta del Cares con la conservación de uno de los espacios naturales más valiosos de la Cordillera Cantábrica.

La Ruta del Cares es mucho más que uno de los grandes itinerarios de senderismo en AsturiasCada metro del camino recuerda el enorme esfuerzo de quienes excavaron la montaña para construir una obra hidráulica que transformó este territorio hace más de un siglo. Hoy, donde antes caminaban operarios encargados del mantenimiento del canal, avanzan miles de senderistas atraídos por un paisaje único. Y quizá sea precisamente esa mezcla de naturaleza, historia e ingeniería la que convierte a la Ruta del Cares Asturias en uno de los recorridos más fascinantes de los Picos de Europa.