La ruta circular para disfrutar de los colores del otoño en uno de los Parques Naturales más espectaculares de Aragón
En otoño, los bosques van cambiando de aspecto a medida que avanzan las semanas. Las hojas pierden poco a poco su color verde y aparecen tonos amarillos, naranjas y rojizos antes de caer de las ramas. Este proceso puede apreciarse tanto en las copas de los árboles como en los senderos, donde parte del follaje termina acumulándose. El cambio depende de las condiciones meteorológicas y no se produce al mismo tiempo en todos los ejemplares, por lo que un mismo bosque puede mostrar colores diferentes durante una misma jornada.
En Aragón, algunas rutas de montaña permiten observar esta transformación sin necesidad de subir hasta las cumbres. En las zonas donde la humedad favorece el crecimiento de hayas, los senderos atraviesan masas forestales en las que conviven distintas especies. Estas excursiones también permiten conocer la relación que durante años mantuvieron las poblaciones cercanas con el monte, del que obtenían recursos como madera o carbón. Algunos de aquellos usos han dejado restos que todavía pueden encontrarse durante el paseo.
Uno de estos lugares se encuentra en el entorno del Moncayo, cerca de Tarazona, en la provincia de Zaragoza. El hayedo de Peña Roya cuenta con una ruta circular que permite adentrarse entre los árboles, observar los cambios propios del otoño y pasar por un paraje donde se conservan antiguas construcciones. El trazado combina senderos señalizados y pistas forestales y permite conocer esta parte de la montaña sin afrontar la subida hasta las cotas más altas.
Cómo es la ruta circular por el hayedo de Peña Roya
El recorrido, identificado como sendero S-1, tiene aproximadamente 7,5 kilómetros. Puede completarse en unas dos horas y media, aunque la duración dependerá del ritmo y de las paradas que se hagan durante la marcha. Acumula 280 metros de subida y otros tantos de bajada, un desnivel que conviene tener en cuenta aunque no se trate de una ruta de alta montaña. Tanto el inicio como el final se encuentran en el aparcamiento situado junto a la Fuente de Sacristán.
Desde este punto se toma el camino que asciende en dirección al santuario de la Virgen del Moncayo. Más adelante se llega a una pista cerrada al tráfico, donde hay otro aparcamiento auxiliar. A partir de ahí, la marcha continúa por una vía forestal que atraviesa el hayedo. El sendero cuenta con señalización, incluidas marcas sobre algunos árboles, que ayudan a orientarse en los cruces. Durante la subida , la ruta se aproxima varias veces a las curvas de la carretera y la cruza en distintos puntos antes de volver a internarse en el bosque.
A medida que se avanza aparecen hayas de diferentes tamaños junto a acebos, serbales, brezos y distintas plantas herbáceas. La densidad de las copas condiciona la cantidad de luz que llega al suelo y hace que la vegetación cambie de unos tramos a otros. En otoño, las hojas de las hayas adquieren distintas tonalidades mientras otras especies mantienen el verde. El follaje caído transforma además el aspecto de los sectores más cerrados y cubre parte del suelo del sendero.
El hayedo conserva también señales de antiguos aprovechamientos. Durante años proporcionó madera para leña y para la elaboración de carbón, dos actividades habituales en estos montes. Estos usos forman parte de la historia del lugar y ayudan a entender la relación que mantuvieron durante generaciones las poblaciones cercanas con los recursos del bosque.
La marcha continúa por las laderas hasta acercarse de nuevo a la pista que sube hacia el santuario. En este punto hay que seguir en sentido descendente hasta alcanzar el prado de Santa Lucía. Allí se conservan las ruinas de una ermita y un antiguo pozo de nieve, dos de los principales puntos de interés del circuito una vez fuera de la parte más cerrada del hayedo. Desde el prado, el camino de regreso vuelve a estar señalizado y conduce de nuevo hasta la Fuente de Sacristán.
En distintos puntos aparecen referencias como Haya Seca y el barranco de Castilla. También existen cruces con otros recorridos, entre ellos el GR 90.1 y el sendero del Barranco del Apio. Para completar la vuelta de Peña Roya conviene seguir las señales correspondientes al S-1 y prestar atención donde coinciden varias pistas. También es recomendable llevar calzado adecuado y consultar la previsión meteorológica antes de comenzar.
El Parque Natural del Moncayo, en la provincia de Zaragoza
El Parque Natural del Moncayo ocupa unas 11.144 hectáreas repartidas entre nueve municipios: Tarazona, San Martín de la Virgen del Moncayo, Lituénigo, Litago, Trasmoz, Añón de Moncayo, Talamantes, Calcena y Purujosa. Los seis primeros pertenecen a la comarca de Tarazona y el Moncayo; Talamantes, a la del Campo de Borja; y Calcena y Purujosa, a la del Aranda. Su punto más alto es el pico de San Miguel, con 2.315 metros, que constituye además la máxima elevación del Sistema Ibérico.
La altura y la orientación hacen que el aspecto del parque cambie de unas zonas a otras. En la vertiente norte, donde se encuentra Peña Roya, aparecen bosques favorecidos por unas condiciones más húmedas, mientras que en otros sectores predominan especies propias de ambientes mediterráneos. Esta variedad explica que una ruta como la del S-1 permita recorrer un hayedo sin necesidad de alcanzar las zonas más elevadas del Moncayo.