Todos los secretos del pueblo de Aragón que alberga un lago termal único en Europa

Alhama de Aragón es una localidad de la provincia de Zaragoza cuya historia está muy ligada al agua que brota de su subsuelo. Los manantiales termales llevan siglos formando parte del municipio y acabaron convirtiéndose en uno de sus principales recursos económicos, sobre todo a partir del desarrollo de los balnearios durante los siglos XIX y XX.

Esta relación se remonta mucho más atrás. Las propiedades de sus aguas ya eran conocidas en época romana y, posteriormente, la presencia musulmana dejó también su huella en la población. De aquel periodo procede precisamente el nombre de Alhama, relacionado con la existencia de fuentes termales, además de un trazado urbano en el que todavía se conservan sus calles estrechas y de recorrido irregular.

Pero el pasado de la localidad no se explica únicamente a través de sus baños. Sobre el casco urbano permanece la torre de una antigua fortaleza y, en el centro, varios edificios permiten seguir otras etapas de su evolución. Entre ellos están la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora y distintos ejemplos de arquitectura civil construidos mucho antes de que la actividad balnearia alcanzara su mayor desarrollo.

El Balneario Termas Pallarés y su lago termal, único en Europa

Uno de los principales ejemplos de la tradición termal de Alhama de Aragón se encuentra en Termas Pallarés. Dentro del complejo está su lago termal, considerado único en Europa y alimentado de manera natural por varios manantiales situados en el fondo. De estas surgencias brota agua caliente de forma continua, lo que permite mantener la renovación del lago sin que funcione como una piscina convencional.

Otra de sus características es la temperatura del agua. El lago se mantiene alrededor de los 28 grados durante todo el año, mientras que los manantiales que lo alimentan emergen a una temperatura superior. Su profundidad máxima ronda los dos metros, por lo que el espacio puede utilizarse tanto para el baño como para nadar.

La entrada constante de agua desde el subsuelo también determina su renovación. Se calcula que todo el contenido del lago se sustituye de forma natural aproximadamente cada 32 horas. Esta circulación permanente está directamente relacionada con las surgencias sobre las que se asienta y permite que mantenga las condiciones propias de una masa de agua termal.

El lago forma parte, además, de una tradición que terminó influyendo en el desarrollo de todo el municipio. Aunque estas aguas eran conocidas desde siglos atrás, fue durante los siglos XIX y XX cuando los balnearios adquirieron un mayor protagonismo. La llegada de visitantes convirtió el termalismo en uno de los principales motores económicos de Alhama y favoreció el crecimiento de nuevos servicios vinculados a esta actividad.

El castillo que domina el casco urbano

Fuera de los establecimientos termales, una de las construcciones más visibles de Alhama de Aragón es la torre que se conserva de su antiguo castillo. Se encuentra en el cerro de la Serratilla y está considerada la edificación más antigua que permanece en el municipio, con una cronología que probablemente comienza en el siglo XIV. El tono claro de su piedra permite distinguirla desde diferentes puntos de la población.

La fortaleza tenía una función defensiva y aprovechaba la propia forma del terreno para reforzar su protección. Desde la zona elevada era posible controlar los alrededores, mientras que las irregularidades del cerro dificultaban el acceso. El recinto original era más amplio que el torreón que ha llegado hasta la actualidad, ya que también existía una zona amurallada que protegía la antigua calle del Castillo.

El entorno mantiene además otros rasgos relacionados con el pasado medieval y musulmán de la localidad. Algunas calles del casco antiguo conservan un trazado estrecho y sinuoso, muy diferente al de las ampliaciones posteriores. El castillo y estas vías permiten acercarse así a una etapa de Alhama anterior al crecimiento que experimentaría siglos después con la expansión de los balnearios.

La iglesia y la arquitectura civil de Alhama

Entre los principales edificios religiosos se encuentra la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora. El templo actual fue construido en 1626 y posteriormente ampliado durante el siglo XVIII, cuando se incorporó la zona que hoy ocupa el coro. En su arquitectura aparecen elementos propios del mudéjar tardío junto a otros añadidos durante las reformas barrocas, resultado de las distintas etapas por las que pasó el edificio.

El patrimonio civil tiene uno de sus principales ejemplos en la plaza Joaquín Costa, donde se encuentra la Casa Palacio. El inmueble pertenece al siglo XVI y es una de las muestras de arquitectura civil aragonesa que se conservan en la localidad. A lo largo del tiempo ha tenido distintos usos y, después de su restauración, alberga actualmente varios servicios municipales, entre ellos el centro de la tercera edad.

A pocos metros se sitúa el Palacio de los Padilla, en la calle Ramón y Cajal. La proximidad entre ambos edificios permite conocer esta parte del casco urbano dentro de un mismo recorrido y completar la visita con otros elementos históricos del municipio.