La ruta por esta Reserva Natural te llevará a ver una ermita, una fuente que alberga una leyenda y carpes, árboles poco comunes en la península
Al norte de la comunidad de Navarra, entre los históricos municipios de Igantzi y Arantza, se encuentra la Reserva Natural de San Juan Xar, un enclave extraordinario donde la exuberancia pirenaica se entrelaza con el misticismo popular. Declarado espacio protegido en 1987, este rincón de Bortziriak atrae a amantes del senderismo que buscan recorrer un itinerario repleto de joyas botánicas, paisajes de ribera y una devoción arraigada desde tiempos inmemoriales. A escasa distancia del cauce del río Arrata, el viajero descubre un paraje silencioso donde la naturaleza custodia antiguos secretos.
El sendero propone un recorrido circular que invita a contemplar la serenidad de los valles navarros, lo que lo hace una parada imprescindible. La mayor singularidad botánica de San Juan Xar reside en su impresionante masa forestal, que alberga el único bosque autóctono de carpes o Carpinus betulus existente en toda la península ibérica. Esta especie arbórea, caracterizada por su fina corteza grisácea y sus hojas ovaladas de bordes aserrados, resulta habitual en el centro de Europa, pero constituye un auténtico tesoro relictual en el ámbito ibérico.
Junto a estos ejemplares de carpe blanco, el ecosistema del parque se enriquece con la presencia de imponentes castaños centenarios, robles majestuosos, fresnos y alisos que flanquean las riberas del arroyo Arrata. La frondosidad de este sotobosque genera un microclima sombrío y húmedo de gran valor biológico, donde proliferan musgos y helechos protegidos.
El recorrido senderista que atraviesa la reserva natural se articula a lo largo de unos cinco kilómetros de trazado circular, caracterizado por un desnivel suave y accesible para visitantes de todas las edades. La ruta combina tramos de la antigua calzada empedrada, caminos rurales, pequeñas sendas forestales y vistosos puentes de piedra que cruzan con elegancia el cauce del río Arrata. Durante décadas, antes de la construcción de las carreteras modernas a finales del siglo XIX, esta calzada constituía la principal vía de comunicación para los habitantes de la comarca.
Muy cerca del sendero principal sobresale la icónica casa torre de Aranibar, un palacio fortificado construido en el siglo XIV que custodiaba una importante ferrería medieval. El punto culminante del itinerario se sitúa al alcanzar el santuario de San Juan Xar, una fascinante ermita cavada directamente en un escarpe rocoso cubierto por una densa vegetación silvestre. Tras una reja de forja que permanece abierta a los peregrinos, se accede a una capilla pétrea dotada de un pequeño altar labrado en la propia roca. En el interior de la cueva se custodiaba la imponente figura de San Juan Bautista sujetando un cordero entre sus brazos, una talla esculpida en piedra de mil kilos cuya fisonomía ruda evoca antiguas representaciones artísticas.
Inmediatamente debajo de la cueva rocosa, al pie del cauce del riachuelo, se ubica la famosa fuente de tres caños de donde brota incesantemente un agua fresca a la que la tradición atribuye propiedades curativas. Desde tiempos inmemoriales, la creencia popular sostiene que este manantial posee la virtud sanadora de curar diversas afecciones de la piel. Para beneficiarse del poder de estas aguas, los visitantes cumplen un riguroso ritual que comienza bebiendo agua cristalina de cada uno de los tres caños principales. Posteriormente, el devoto moja un paño en la corriente y frota minuciosamente la zona afectada antes de depositar el textil en las maderas habilitadas junto a la fuente.
Cultos al agua
La denominación Xar deriva directamente del término euskérico zahar, cuya traducción al castellano significa viejo o antiguo, reflejando el carácter ancestral de las veneraciones que albergaba este santuario rocoso. Diversos historiadores coinciden en que la sacralidad de este paraje es muy anterior a la llegada de la fe cristiana a los valles pirenaicos, habiendo acogido cultos vinculados al agua y a la naturaleza. En la rica mitología vasca, las aguas del río y las cavidades de la reserva se asociaban a la presencia de las lamiak, seres ninfas de los arroyos, así como a la legendaria figura de Basajaun, el señor del bosque.
Visitar la Reserva Natural de San Juan Xar es toda una experiencia inolvidable que aúna el senderismo familiar, el conocimiento botánico y el contacto directo con el patrimonio etnográfico de Navarra. Situado a tan solo 40 minutos en coche de San Sebastián o a una hora de Pamplona, el paraje resulta idóneo para organizar una escapada tranquila en cualquier época del año. Los senderos bien señalizados permiten recorrer el bosque sin dificultades técnicas, brindando la oportunidad de admirar los carpes singulares y de participar en el respetuoso ritual de la fuente sanadora.