Situada en el seno de un parque nacional, esta cueva tiene una profundidad explorada de 271 metros y 520 escalones
En las entrañas del gran Parque Nacional de Tazekka, a unos 25 kilómetros al sur de la ciudad de Taza, Marruecos, se oculta uno de los monumentos subterráneos más fascinantes del norte de África. La Cueva de Friouato se abre paso en la superficie mediante una boca monumental de 30 metros de ancho que parece devorar la luz solar. Rodeada por extensos bosques de cedros del Atlas y parajes habitados por fauna protegida, esta colosal sima constituye un enigma geológico que atrae tanto a científicos experimentados como a intrépidos exploradores de todo el mundo.
Para internarse en la gran garganta rocosa, los visitantes emprenden un descenso que comienza con una imponente escalera tallada en la piedra. Este trayecto vertical comprende unos 520 escalones que se hunden cien metros en la penumbra del pozo de entrada hasta alcanzar el verdadero suelo de la caverna. Si bien el camino hacia la profundidad resulta sencillo para el viajero, el retorno exige una considerable condición física, transformando el ascenso de regreso en una exigente prueba de resistencia donde la humedad marca cada paso.
Más allá del abismo inicial, la cavidad despliega un complejo entramado de galerías que alcanzan una profundidad explorada de 271 metros. Las investigaciones topográficas han logrado cartografiar pasajes que superan los dos mil metros de extensión, estimando que su longitud real podría rebasar los tres kilómetros y medio. En este universo de penumbra se mantiene una temperatura constante entre los doce y catorce grados, creando un microclima helado y perpetuo que aísla por completo a la catedral de roca del tórrido exterior.
La historia moderna de esta cueva está marcada por la célebre expedición realizada en 1930 por el espeleólogo francés Norbert Casteret junto a exploradores locales. Aquella hazaña pionera abrió las puertas al conocimiento científico del sistema subterráneo, revelando un patrimonio geológico inestimable oculto tras la penumbra. Décadas más tarde, expediciones especializadas de la Universidad de Exeter continuaron explorando los pasajes más profundos del abismo, confirmando la existencia de un río subterráneo conectado con las vecinas grutas de Chiker.
El interior de la amplia cavidad representa un catálogo fascinante de la escultura acuática modelada pacientemente por el agua durante millones de años de filtraciones. En sus inmensas estancias destacan formaciones asombrosas como la Sala de Lixus y la célebre Sala de las Draperías, donde cuelgan espectaculares cortinas de piedra y delicadas estalactitas multicolores. Gigantescas estalagmitas, bóvedas majestuosas y la célebre estructura conocida como La Mesa decoran el paisaje, acompañadas por cristales brillantes que atestiguan el poder incesante de la naturaleza.
A la riqueza geológica de Friouato se suma un profundo legado de mitos y tradiciones orales que han florecido en la cultura popular de la región. Una de las leyendas más arraigadas atribuye el nombre de la cueva al término Ifri-Itto, evocando la historia de un joven pastor que descubrió el abismo mientras buscaba una cura para la hija enferma de un líder tribal. Asimismo, los relatos locales hablan de antiguos exploradores que se adentraron en las galerías sin regresar jamás, alimentando el halo de misterio que la convierte en puerta al centro de la tierra.
Accidente y reconstrucción
A pesar de su innegable atractivo turístico, la sima estuvo cerrada al público a raíz de un accidente fatal en 2016 que obligó a replantear la seguridad. Para revertir esta situación, las autoridades regionales emprendieron un proyecto de rehabilitación con una inversión superior a diez millones de dirhams. Esta profunda intervención ha incluido la estabilización de rocas, la reconstrucción integral de las escaleras con barandillas de acero inoxidable, iluminación ecológica y la creación de modernas infraestructuras de recepción para los visitantes.
Para quienes anhelan descender a las entrañas del Parque Nacional de Tazekka, la gran visita a Friouato exige una preparación rigurosa, equipo especializado como cascos con linternas y el acompañamiento obligatorio de un guía experto. El recorrido no es apto para personas con claustrofobia o movilidad reducida, ya que ciertos tramos estrechos requieren desplazarse agachado entre la humedad. Sin embargo, quienes logran adentrarse en sus bóvedas experimentan una vivencia inolvidable marcada por la majestuosidad de un abismo que custodia los secretos de Marruecos.