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Los culpables de todo

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Me da que ese mayor número de personas de que habla no responde a la pregunta como él quisiera. Porque, a fuerza de preguntar, observo opiniones diversas entre los mismos que ven a López Aguilar detrás. De un lado están los convencidos por Soria de que, en efecto, se persigue al PP; de otro, quienes piensan que ya estaba tardando López Aguilar en meterles mano; y todavía hay un tercer grupo para el se queda corto el ministro. Frente a éstos, quienes consideramos que López Aguilar no posee la capacidad sobrehumana de ordenar y coordinar las actuaciones de centenares de policías, fiscales y jueces de variados pelajes ideológicos; y menos la de juramentarlos en toda España como un solo hombre para cometer delitos con el objetivo común de favorecer a los psocialistas. Soria tiende a convertir en Superman a un rival que le quedará eternamente agradecido. Supongo. Urde pero no piensa, el macho. Nada de cuanto ocurre hace feliz a nadie. Empezando por los jueces que apechugan con la papela de tan graves decisiones. No ignoran que se daña a la economía canaria y los demás vemos cómo se aprovecha esa circunstancia para llevar al ánimo del público espeso que el daño no lo provocan las prácticas corruptas, qué va, sino su persecución. Es la forma de decirle a los jueces que mejor miran para otro lado; con todo el respeto, of course. Por ahí van los agentes económicos. Están alarmados, como lo estamos todos. Pero no es de recibo hablar de dictaduras judiciales, de caza de brujas, de linchamientos generalizados; es decir, reforzar los alegatos conjuratorios del PP añadiendo la persecución la económica a la política y que parezcan secundarios los indicios de delito y verificarlos crimen de lesa patria. En definitiva: reivindican el derecho a la impunidad para políticos, funcionarios y empresarios, a los que se otorga status de intocables. Cargo las tintas para subrayar la perversión de valores que genera la desasosegante sensación de que las prácticas corruptas están generalizadas; para destacar, en fin, que de la justa exigencia de presunción de inocencia han pasado los imputados a ser inocentes víctimas de ensañamiento. Al tiempo que se exonera a los políticos que toleraron o crearon el caldo de cultivo de la corrupción. Con el remate de culpar de todo a López Aguilar, a los tribunales, a la Policía y a los periódicos. Sólo escapan los extraterrestres. Ustedes dirán hasta donde van a seguir.

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