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COLABORACIÓN / ESPECIAL COPA DEL REY MADRID 2009

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Madrid, Copa del Rey. La trayectoria del equipillo ha sembrado la ilusión entre los aficionados y a pesar del coste del traslado y la falta de plazas aéreas, la aparición de bajas repentinas en sus trabajos o los permisos laborales legales, cientos o quizás miles de canarios se desplazan a la capital del Estado. A ellos se unen los estudiantes, siempre hay muchos en Madrid. Las calles del centro se llenan de banderas amarillas y azules, gorros y bufandas de lana con los colores del equipo y cánticos regionales: la Banda de Agaete toca en la Plaza Mayor y los Gofiones en la Puerta del Sol. Es 1978 y se juega en el Bernabéu la tercera Copa que entregará el Rey Juan Carlos I. La UD Las Palmas de Germán, Carnevalli, Brindisi y compañía se enfrentan al potente FC Barcelona de Cruyff, Neskens o Rechaxs. Al final un 3-1 no superado todavía en la historia de la UD Las Palmas.

El estadio del Real Madrid nos dio una alegría 7 años más tarde. Tras casi dos décadas consecutivas en Primera división, habíamos bajado a la Segunda. Dos temporadas en el sótano y en 1985 se culminaba una campaña casi perfecta con Roque Olsen en el banquillo ganando el puntito que faltaba frente al Castilla.

También en Madrid, y en el mismo año, el equipo de baloncesto del Claret lograba el ascenso a la Primera A, la de los grandes, conocida posteriormente como ACB. Después de las celebraciones en el García Sanromán tocaba cerrar la temporada en la cancha de Pez Volador, la del Canoe, pero frente al Dribling, creo. Y los de Pepe Clavijo ganaron otra vez.

Ahí se iniciaban estos más de 20 años entre la élite y la Primera B, EBA o ahora LEB. En estos años las visitas a Madrid han sido un recorrido por la geografía de la Comunidad de las 7 estrellas blancas.

El que sigue entre los grandes está en el sur. Es el Fernando Martín de Fuenlabrada, junto a la estación de cercanías. Los primeros partidos allí eran en una cancha solitaria junto a los raíles. Ahora hay un centro comercial, las oficinas municipales, y hasta el Metro Sur y un hotel NH.

Collado Villalba, Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz

En la sierra madrileña, helando fuera, se llegó hasta Collado Villalba. El equipo que fue BBV o Atlético de Madrid, nos mandó en el 92 a la EBA. Al noreste, camino de Guadalajara, la ciudad cervantina, la cuna complutense, es decir Alcalá de Henares, vivió una eliminatoria de ascenso entre el Cajamadrid y los nuestros. Aquel equipo que entrenaba Trifón Poch ganó un encuentro con tintes surrealistas: salvo error, un parcial de 0-12 en el minuto y pico final dio la vuelta al marcador, incluyendo un triple que entró con falta posterior, es decir 3+2 de la época. Mientras en la megafonía se empeñaban en poner a No me pises que llevo chanclas, con el tema de Se me ha muerto el canario?

Entre las curiosidades, un enfrentamiento contra el Real Madrid en Torrejón de Ardoz, en una cancha dentro de un centro comercial. Es Parque Corredor, donde los blancos jugaron algunos partidos ACB mientras buscaban una cancha en condiciones.

En la Villa y Corte los amarillos han jugado en varias canchas, algunas son ya historia. Por ejemplo el Pabellón de la Ciudad Deportiva del Real Madrid junto al Hospital de la Paz. Donde ahora se levanta el nuevo skyline de la capital se vivieron grandes partidos para los nuestros, incluyendo unos playoffs, antes del negocio del siglo de Florentino, con recalificación incluída, vendecida con y por Esperanza.

El viejo Palacio de Deportes

Otro recinto desaparecido es el Palacio de Deportes. El actual, el que acoge la Copa del Rey, nació de las cenizas del histórico donde Santiago Ojeda ganó algunas medallas en judo, o los boxeadores de los 60 y los 70 ponían a rebosar las gradas, incluyendo el velódromo. Los últimos años previos al fuego, fue la casa de Estudiantes y Real Madrid. Los del Ramiro buscaban un pabellón más grande que el Magariños, y siempre nos ganaron allí. La histórica cancha de los toreros, con la Demencia colgada de los balcones, es la sede de la Minicopa otra vez, como ya ocurrió en 2006.

Esta particular ruta turístico-deportiva, por si alguien se anima, se completa con los dos recintos más modernos. El Real Madrid juega ahora en Carabanchel Alto, en la plaza de toros cubierta de Vista Alegre. Si van no se asusten: verán dos toros descomunales que recuerdan para qué se hizo el edificio, y debajo un Hipercor de dos plantas, aparte del aparcamiento.

En Vista Alegre los blancos desplazaron al Estudiantes, que fueron los primeros en poner parquet sobre la arena. Aquellos partidos ni se tapaba el burladero, creando ambiente taurino, y las ruedas de prensa eran junto a chiqueros. Ahora el Estudiantes manda a sus incondicionales hasta la Casa de Campo, en lo que antes era el Rockódromo, un inmenso espacio para conciertos en San Isidro o las míticas fiestas del PCE de los 80. Con los años el ayuntamiento decidió techarlo y hacer un recinto moderno para el máster de tenis, que se adaptó para el baloncesto, mítines electorales y hasta Disney sobre hielo.

Para nuestra particular mitología deportiva ahora toca volver al Palacio de Deportes entre Goya y Felipe II. Debe ser que el Gran Canaria ya es un clásico porque es la primera vez que repetimos cancha en la Copa del Rey. Desde el debut del 2000 y este 2009 se han jugado tres copas en Vitoria y sólo fuimos a la última del siglo XX. Pero lo principal no es entrar en el edificio, ver el partido y salir con cara de "ya volveremos otro año". En esta ocasión deseamos jugar el viernes, y también el sábado. Será la señal que nos toca vivir otro recinto histórico para el deporte grancanario.

(*) Redactor de la Cadena Ser.

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