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Dos acusados de la ''caravana de la muerte'' intentan exculpar a un tercero

LOS ETARRAS PRETENDÍAN ATENTAR EN MADRID Y BAQUEIRA BERET

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Dos de los tres presuntos etarras acusados de integrar la llamada "caravana de la muerte" -el traslado de una furgoneta cargada de explosivos para atentar en Madrid días antes del 11/M- reconocieron este jueves su pertenencia a ETA e intentaron exculpar al tercer procesado por estos hechos.

En el juicio que se inició en la Audiencia Nacional, Gorka Vidal e Izkur Badillo -que se negaron a responder a las preguntas del fiscal y la acusación- desvincularon de esa acción al tercer acusado, Beñat Barrondo, quien dijo que sólo estuvo en ETA dos semanas y que decidió abandonar la banda "porque no estaba preparado". Vidal y Badillo son dos de los tres miembros de ETA que fueron citados como testigos en el juicio del 11-M a petición de la defensa de uno de los 29 procesados, el marroquí Jamal Zougam.

Precisamente, durante la vista oral, el abogado de la acusación que ejerce la Asociación de Víctimas del Terrorismo leyó una pregunta dirigida a Vidal -ya que éste se había negado a contestarle- sobre si tenían alguna cita en Morata de Tajuña (Madrid), en referencia a la finca en la que se prepararon las bombas para los atentados del 11-M.

"No estaba preparado" ni "tenía valor"

La fiscal pide 39 años de cárcel para cada uno de los tres acusados que fueron detenidos después de que el 29 de febrero de 2004 la furgoneta cargada de explosivos fuera interceptada en Cañaveras (Cuenca). Según la representante del Ministerio Público, con esta acción ETA pretendía "crear pánico en la ciudad" de Madrid.

Según las conclusiones provisionales de la fiscal, tras decidir integrarse en ETA, Vidal, Badillo y Barrondo acudieron en mayo de 2003 a una cita en Francia con el dirigente etarra Gorka Palacios Alday, quien les encomienda "una acción en la estación de esquí de Baqueira Beret, consistente en la colocación de explosivos en las pistas". Tanto Vidal como Badillo indicaron que Barrondo comunicó a Palacios en una segunda cita, dos semanas después, su deseo de desvincularse de ETA y negaron que participara en los hechos posteriores.

Por su parte, Barrondo señaló a preguntas de la fiscal que decidió salirse de ETA porque "no estaba preparado" ni "tenía valor" y que "aunque al principio pensaba que la idea era muy bonita, en la primera cita vi la realidad de en lo que me estaba metiendo". Indicó que el croquis del parking situado tras el cuartel de la Guardia Civil de Llodio que, según la fiscal entregó a Gorka Palacio en esa segunda cita, lo llevó para "no quedar tan mal" e "intentar ablandar un poco" la situación tras comunicarle que quería irse de la banda, aunque negó que realizara ningún tipo de información.

Palacios, detenido en 2003, fue sustituido por Garikoitz Aspiazu, "Txeroki", quien, según la fiscal, "les encarga llevar a cabo un atentado en Madrid, mediante la colocación de una furgoneta-bomba", cargada con 506 kilos de cloratita y 30 de dinamita Titadyn,"dejando a su elección el objetivo concreto de ubicación, que debían fijar atendiendo a su seguridad" y con la intención de "crear pánico". Los jóvenes decidieron finalmente perpetrar el atentado en un polígono industrial, en la zona de la avenida de América y acordaron que Vidal sería el encargado de conducir la furgoneta, Badillo haría de 'lanzadera' en otro vehículo y Barrondo se encargaría de adquirir los teléfonos móviles, a través de los que se iban a comunicar, añade el escrito de la Fiscalía.

Barrondo reconoció este jueves haber comprado estos móviles por encargo de Badillo aunque sostuvo que no sabía para qué eran. El 28 de febrero de 2004, "Txeroki" les entregó en Francia una furgoneta e iniciaron "el camino en los dos vehículos", pero no llegaron a su destino a causa de un accidente que sufrió Badillo en Taravilla (Guadalajara).

Badillo fue detenido tras ser dado de alta en el centro médico de Guadalajara, mientras que Vidal lo fue en la madrugada del 29 de febrero y al ver a la Guardia Civil dijo: "me habéis pillado, soy miembro de ETA".

Detenido en la frontera

Por otro lado, la Guardia Civil detuvo este jueves en el puesto fronterizo de La Jonquera (Girona) al presunto etarra Jesús María Puy Lecumberri, Txuma, que había sido expulsado por las autoridades francesas, informaron fuentes del instituto armado.

Sobre Puy Lecumberri pesaba una orden de busca y captura dictada en 1997 por el Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional por los delitos de pertenencia a organización terrorista -concretamente al "comando Vizcaya" de ETA- y tenencia de armas y explosivos. El presunto terrorista, para quien Francia había dictado una orden de prohibición de residencia en su territorio, fue trasladado a Madrid para ser puesto a disposición judicial.

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