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Ignacio González: adiós en medio del naufragio

CRISIS EN LA CÁMARA DE COMERCIO DE TENERIFE

El expresidente de la Cámara renunció al cargo cuando la entidad atraviesa el peor momento de su historia.

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Ignacio González se enfrentó al dilema que asalta a quienes han pasado su vida bajo el foco de la opinión pública. El orgullo y los enemigos le pusieron difícil decidir cuándo comenzar una retirada que resultara lo más elegante posible. Personalmente puede haber acertado pero el hasta ahora presidente de la Cámara de Comercio de Tenerife desde luego abandona la nave en plena tormenta.

CAMARA_SEC

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La entidad atraviesa la peor crisis de su historia con unas cifras negativas que son más que elocuentes. En apenas siete años se ha pasado de contar con un presupuesto de 7 millones de euros a 2,5 y de disponer de 70.000 empresas y particulares afiliados a tan sólo 150. La situación de la Cámara es, según han confesado sus propios responsables, cercana al cierre por falta de existencias. Y justo en ese momento, González considera que ha llegado el momento de traspasar sus responsabilidades a José Luis García. Un nombramiento que también ha resultado inesperado. En principio se creía que la sustituta iba a ser su hasta entonces número dos, María Ángeles Palmero.

Durante los últimos meses el empresario se vio obligado a implantar a la desesperada una serie de medidas de carácter organizativo encaminadas a la reorientación de la actividad con el fin de sobrevivir como fuera. Las líneas programáticas apuntaban a la necesidad de abandonar el trabajo administrativo con escaso o nulo perfil comercial y orientarlo a funciones de captación de empresas. Igualmente era necesario prescindir de algunos departamentos y orientar la plantilla al resultar ya evidente que faltaba un organigrama competitivo.

Pero González Martín no se debió sentir demasiado preparado para emprender esta nueva guerra y prefirió pasar la batuta a uno de sus colaboradores. El empresario se marcha bastante después de que algunas voces pidieran su dimisión tras revelarse el contenido del sumario del caso de Las Teresitas por el que sigue aún imputado. Resultaba indefendible, o quizás demasiado elocuente, que al principal representante de la patronal de la isla los investigadores le atribuyeran haber movido 423 millones de euros en dinero negro.

Aparte, durante los últimos tiempos se han emitido sentencias que apuntan que se produjo un pucherazo en las elecciones de la Cámara del año 2006 que dieron la victoria a González Martín. Todo ello, sumado a su avanzada edad dio lugar a que tomara la decisión de retirarse de la dirección de una entidad al frente de la cual ha permanecido durante los últimos 16 años. Y lo hace además cuando la situación económica resulta prácticamente agónica.

Un constante descenso de ingresos

Las cámaras cuentan con dos tipos de recursos: los permanentes y los no fijos pero en cualquier caso su actividad depende en gran parte de la facturación de las empresas. Por lo tanto se convierten en el tubo de ensayo perfecto para percibir el alcance de la crisis.

Curiosamente el hecho de que el ingreso de los recursos permanentes, o cuotas de los afiliados, tarde dos años en hacerse efectivo actuó como una especie de paraguas temporal frente a la recesión. Así los efectos de la debacle se consiguieron retrasar un tanto. Sin embargo, estos finalmente llegaron y desde 2008 la tendencia en las cuentas de la entidad es claramente negativa pasando de unos ingresos totales de 7,2 millones en 2008, a 6,2 en 2010, 3,5 en 2012 y 2,5 en este ejercicio.

La crisis en la Cámara es tal que los trabajadores son obligados a aprovechar las dos caras de los folios, se han reducido horas de limpieza y se usan bombillas y grifos de bajo consumo

Los gastos de personal, como suele ocurrir siempre, suponen la máxima partida y su elevado importe llegó a pasar de 2,8 millones a 3,1 en pocos años, lo que implicó un riesgo para la Cámara. Pero es que además de forma paralela el peso específico de este capítulo aumentó debido al retroceso en la llegada de ingresos, de manera que pasó de sumar el 35% del presupuesto en 2008 a un 42% en 2010. Por ello, se ha procedido durante los últimos tiempos a llevar a cabo una veintena de despidos en una plantilla que no llegaba a los cuarenta trabajadores.

La situación se ha agravado por un cambio legislativo que sólo obliga a afiliarse a las empresas que facturen más de diez millones de euros al año, lo que ha supuesto la práctica desaparición de los ingresos fijos. Sin embargo, los gastos y funciones se mantienen inalterables. La modificación de la Ley incluso dio lugar a que muchos afiliados pensaran que ya no estaban obligados a pagar las cuotas que debían de años anteriores. En Canarias es muy limitado el número de empresas que facturan diez millones de euros por ejercicio y que por lo tanto están obligadas a afiliarse a la Cámara. A parte la entidad no le queda más remedio que mantenerse con las aportaciones voluntarias de las entidades.

El resto de los gastos fijos se destina a partidas tales como servicios, lonjas, ferias, exposiciones, estudios, formación, viajes, dietas, publicaciones o suscripciones, que no se sabe por qué razón siempre se mantuvieron invariables pese al descenso de ingresos. De manera que la directiva encabezada por González encontró en los despidos la salida más efectiva para atajar la crisis. Pese a este retroceso, la Cámara siguió registrando un superávit que solo se podía utilizar en sostener el consejo, financiar el Plan cameral de promoción de las exportaciones, a la colaboración en formación con otras administraciones y a mantener su actividad.

En concreto, en 2008, la Cámara alcanzó unos beneficios de 269.500 euros que aumentaron en 2009 hasta más de medio millón. Sin embargo, estos datos resultan engañosos ya que los buenos resultados se deben a que en esos ejercicios la Cámara estaba cobrando las cuotas de 2007 cuando la crisis aún no había irrumpido con toda su fuerza. A partir de 2009 las cifras han sido claramente negativas, sobre todo porque desde 2010 se aplicó el cambio legislativo.

El descenso en el número de asociados es evidente. En 2007 se contabilizaban casi 69.000 empresas y personas físicas, un año después la cifra se había incrementado en algo más de 70.000, en 2009 ya se percibió un retroceso de cerca de 500 y en 2010 ya alcanzaba las tres mil bajas, hasta llegarse finalmente a contar con apenas 150 afiliados. Pero además desde 2009, la Cámara dejó de cobrar hasta un 14% de las cuotas, cifra que se incrementó hasta el 21% en 2011. El descenso se ha hecho patente también en la llegada de subvenciones que descendió de 1,5 millones en 2007 a 841.000 euros en 2011, casi la mitad. En el caso de las ayudas de capital se pasó de 1,1 millones a no percibir nada en ese último año. Los responsables de la Cámara llegaron incluso a advertir que la viabilidad de la entidad se encontraba seriamente comprometida desde el punto de vista económico, dado su déficit, por lo que había que reducir gastos fijos. Una decisión que casi siempre implica llevar a cabo despidos.

El pasado año la crisis entró directamente en la Cámara: las cuotas obligatorias se redujeron en un 67% y en total los ingresos bajaron en un 42,17%. O lo que es lo mismo se ha pasado de contabilizar 4,2 millones por este concepto a tan sólo 1,4 millones. Aparte de los despidos se procedió también al recorte de servicios profesionales, renegociación de las pólizas de seguro, de las comisiones bancarias, de gastos de publicidad y catering, de los suministros de electricidad y telefonía, para lo cual se cambiaron las bombillas y griferías, con el fin de poder ahorrar. Se llevó a cabo la reducción de una hora diaria en el servicio de limpieza, limitaciones en la vigilancia, se retiraron fotocopiadoras, se obligó a escribir en las dos caras de los folios, se eliminó la paga de productividad, congelaron salarios y eliminaron premios, entre otras medidas. Y todo ello ante el peligro más o menos cierto y más o menos inminente de que las cámaras tuvieran que echar el cierre.

En mitad de este panorama el expresidente decide dar el portazo. ¿Resultado? Por ejemplo que los chicharreros no podrán disfrutar ya más de la rutina diaria de González saliendo puntualmente a las 10:00 de la mañana de su casa para dirigirse a pie a la sede de la Cámara. Sin faltar, eso sí, la compra de lotería en el puesto situado junto a la plaza del Príncipe.

Logros reconocidos

Hasta los mayores enemigos de Ignacio González Martín, que sin duda son muchos, reconocen que el saldo de su labor al frente de la Cámara de Comercio no puede valorarse de forma negativa por lo ocurrido en los últimos años. Pero probablemente en sus éxitos ha tenido que ver el haberse sabido rodear de un equipo de profesionales que han estado a la altura.

El número de empresas afiliadas ha pasado de 70.000 a 150 y el presupuesto se ha reducido de 7 a 2,5 millones

Entre los proyectos desarrollados a lo largo de sus cuatro mandatos se encuentra la rehabilitación de la sede histórica de la Cámara, la puesta en marcha de la Escuela de Negocios de las Islas Canarias (ENIC) estableciendo una alianza estratégica con una de las entidades formativas más prestigiosas del mundo como es ESADE Business School.

También en estos años, la Cámara ha afrontado un intenso proceso de descentralización con la apertura de nuevas delegaciones en La Palma, La Gomera y El Hierro, así como oficinas de proximidad en el norte y sur de la Isla. Ha impulsado la puesta en marcha de viveros de empresa en Santa Cruz, El Hierro y La Palma. Además de conseguir la financiación europea necesaria para que Canarias cuente con la primera Factoría de Innovación Turística, que se inaugurará en noviembre.

Bajo su gestión nació la Ventanilla Única Empresarial (VUE) gracias a la implicación de todas las administraciones y que, hoy por hoy, es uno de los organismos para la creación y tramitación de empresas más importantes del país.

La información oficial apunta que desde su puesta en marcha, la VUE ha facilitado que más de 10.000 empresarios abrieran las puertas de su negocio. Estos logros han quedado en parte empañados por las consecuencias nefastas de la crisis.

Tambores de pucherazo

Pero no todo ha sido progreso y oro en la gestión de Ignacio González. En 2010 el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC) y luego el Supremo en 2012 declararon nulo gran parte del voto por correo que apoyó la plancha ganadora de las elecciones de la Cámara en 2006, encabezada por el empresario. Los fallos judiciales apuntaron a que González y alrededores gestionaron las papeletas a través de cinco direcciones que se corresponden con empresas suyas.

El candidato alternativo, Juan García Padrón, presentó entonces una denuncia que con el tiempo le ha dado la razón, aunque lo cierto es que de poco ha servido. A estas alturas de la película las sentencias son ya inejecutables. Entre las direcciones desde las que se remitían los votos estaba la calle de la Rosa, donde se encuentran las oficinas centrales de González. Por este local pasaron casi 2.800 votos, de los 3.500 que quedaron anulados. De esta manera apenas el 10% de las papeletas emitidas por este sistema resultaron válidas.

Las investigaciones determinaron que muchos empresarios daban su voto en blanco a los partidarios de González, que luego los remitían a través de estas direcciones por personas distintas a los electores. Los defensores del expresidente argumentaron entonces que incluso anulando estos votos el resultado seguía siendo favorable al empresario palmero.

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