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Un hijo bastante prometedor

CASIMIRO CURBELO LO PROTEGIÓ HASTA QUE ÉL MISMO SE VIO ENVUELTO EN LA TRIFULCA

Casimiro Curbelo no ha querido entrar en el detalle de lo ocurrido con la Policía porque sabe que de ese modo tendría que delatar un comportamiento bastante poco edificante de su hijo Casimiro Aday, de 26 años, con la carrera

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Casimiro Curbelo no ha querido entrar en el detalle de lo ocurrido con la Policía porque sabe que de ese modo tendría que delatar un comportamiento bastante poco edificante de su hijo Casimiro Aday, de 26 años, con la carrera recién terminada estos días. Porque fue su hijo el que montó el número en el local de alterne y fue su hijo el que se encaró con los policías presumiendo de musculatura, de amplio repertorio de insultos y de padre senador. Éste, el padre senador es padre antes que senador, padre antes que político, y también iba metidito en copas, un cóctel demasiado explosivo como para pararse unos segundos antes de meter la pata como la metió. No fue Casimiro Curbelo, como de modo sesgado se ha publicado, quien insultó gravemente a las mujeres del club Gola, ni quien se encaró con ellas despreciándolas y presumiendo de su hombría. Tampoco parece que fuera el ya ex senador quien se encarara en primera instancia con los agentes de Policía, sino su hijo Aday, seguramente orgulloso de tener el padre que tiene, que no parece haber sido capaz de inculcarle unas mínimas nociones de comportamiento civilizado. Si Casimiro Curbelo insultó o forcejeó con los policías, nada lo exime de su responsabilidad, pero siempre es bueno atribuirle a cada cual lo que le corresponde. Y en este incidente se han cargado en exceso las tintas.

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