Andalucía está al 60% de su capacidad ordinaria de acogida a menores migrantes pero rechaza aliviar la presión en Ceuta
El pasado 31 de agosto, un mes después de la entrada ilegal de 80.000 inmigrantes en Ceuta desde Marruecos, Andalucía contabilizaba 1.800 menores extranjeros en sus casas de acogida.
La cifra es inferior a la que había registrado ocho meses antes, el 31 de agosto de 2025, cuando la Junta enumeró a 1.954 niños migrantes (154 menos), según los datos oficiales que maneja la Consejería de Servicios Sociales, Familias e Igualdad. La presión migratoria en Andalucía -principalmente en pateras que cruzan el Estrecho- es fluctuante, pero en el último medio año ha experimentado un leve retroceso.
Esos 1.800 menores extranjeros atendidos en Andalucía -un dato que la Junta ha evitado hacer público- revelan que la capacidad ordinaria de acogida de esta comunidad está al 59,8%, esto es, con margen aún para atender a otros 1.200 niños migrantes de los más de 2.000 filiados en Ceuta. El Real Decreto de capacidad ordinaria del sistema de protección y tutela de menores extranjeros, aprobado el pasado junio, estableció una fórmula para reordenar el reparto desigual la presión migratoria por comunidades.
La capacidad ordinaria es un término clave porque calcular cuántos niños debe acoger cada región en función de su población y sus recursos, es decir, la fórmula sirve para detectar dónde era más deficitaria la solidaridad, y cuáles estaban más saturadas y podían reclamar más financiación al Estado. En ese cálculo, a Andalucía le correspondía -por volumen de población- disponer de 3.009 plazas para menores migrantes.
De ahí que el Ministerio de Infancia, que pilota Sira Rego, considere que esa comunidad tiene aún margen para aliviar la presión en Ceuta y acoger a más niños de forma provisional mientras se tramitan sus expedientes. Según los datos oficiales a los que ha tenido acceso este periódico, Andalucía tiene ocupada casi el 60% de su capacidad ordinaria de acogida y aún podría recibir a unos 1.200 menores más.
Hasta ahora, la Junta había evitado hacer públicos los datos de niños extranjeros atendidos por sus Servicios Sociales, porque su rechazo no tiene tanto que ver con números y capacidad como con una estrategia conjunta de todas las comunidades del PP (incluida Ceuta) que pasa por concentrar toda la presión en el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
El presidente de la Junta, que firmó hace tres meses un pacto de Gobierno con Vox rechazando explícitamente la acogida de niños migrantes (“No más MENAS”), ha explicado esta semana su negativa a cooperar con Ceuta con diversos argumentos: primero, que el presidente ceutí, el popular Juan Jesús Vivas, no ha invocado el convenio bilateral suscrito con Andalucía para “agilizar” el traslado de niños a esta comunidad en caso de “contingencia migratoria” (vigente desde 2024).
Segundo, que recibir a esos niños en la península provocaría un “efecto llamada” en la propia ciudad autónoma, con “200.000 menores más”. Tercero, que “la Comisión Europea ha advertido que esos migrantes no pueden pisar suelo continental, porque si lo hacen, se desactiva automáticamente el espacio Schengen”.
Esto último ha sido desmentido por las autoridades europeas. No hay ninguna directriz comunitaria que desactive el espacio Schengen en caso de entrada de inmigrantes, aunque políticamente la situación de Ceuta sí ha puesto a España en contra de la mayoría de países miembros, y ha generado tensiones especialmente con Italia y Dinamarca, que acusan a Sánchez de incentivar la inmigración irregular con su proceso de regularización masiva.
La oposición de izquierdas en bloque está presionando a Moreno sobre este flanco, recordándole que la acogida de menores no acompañados es competencia de Ceuta y de Andalucía, y que está en manos de ambos barones del PP aliviar la presión migratoria en la ciudad autónoma hasta que se resuelvan los expedientes individuales de cada niño.
El jueves, el presidente andaluz ofreció un nuevo argumento durante una entrevista en Onda Cero: “¿Usted aceptaría acoger a menores que ahora mismo están en Ceuta sin un refugio?”, le preguntaron. Moreno respondió lo siguiente: “El Gobierno de España tiene la capacidad legal de trasladar menores a la península. Ya lo ha hecho, y Andalucía tiene un recurso presentado cuando hizo aquel primer reparto, nos dijeron que teníamos que asumir 600 menores, pero a Cataluña y al País Vasco, cero. En Andalucía estamos por encima del 100% [de capacidad], porque nosotros seguimos acogiendo a menores no acompañados, los que van llegando en las pateras”.
En efecto, el reforma del artículo 35 de la Ley de Extranjería sirvió precisamente para eso: que la reubicación de menores migrantes no dependiera de la voluntad solidaria de las comunidades, sino que esa solidaridad fuera obligatoria. Es el Gobierno quien puede, ahora con la nueva ley, forzar a las comunidades a acoger un número X de niños extranjeros, en función de su capacidad ordinaria.
Pero no puede mover a esas personas sin tramitar primero sus expedientes y garantizar sus derechos. Es en ese impasse en el que la ministra Rego propuso a las comunidades acuerdos bilaterales para repartir la presión migratoria de Ceuta entre todos, de forma temporal. Es a eso a lo que se ha cerrado en banda Moreno (Navarra sí ha ofrecido esa ayuda), a pesar de tener un convenio suscrito con la ciudad autónoma, desde 2024, que ambos territorios han usado en el pasado sin que se desate la polémica.
Al ser preguntado si es el pacto PP-Vox en Andalucía y el rechazo taxativo al acogimiento de menores lo que tiene maniatado al presidente de la Junta, Moreno explicó que “el acuerdo dice que voluntariamente no sumamos más menores no acompañados, pero la ley la cumplimos”. “Los que llegan a través de pateras tenemos la obligación de acogerlos, y lo hemos hecho. Esta misma semana, la pasada y la anterior”, ha subrayado, que defiende que Ceuta no se apoyo en Andalucía para aliviar su carga migratoria, porque “en que esas personas pongan un pie en la península, que es su objetivo, Ceuta se convierte en el punto de entrada a Europa. Y eso puede atraer un efecto llamada y otra invasión”.