Andalucía sigue a la cabeza de la pobreza en España: tres millones de personas están en riesgo de exclusión social
Andalucía vuelve a situarse entre las comunidades autónomas con peores resultados en erradicación de pobreza en el país dado que, en 2025, el 34,7% de la población andaluza se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que equivale a alrededor de tres millones de personas. De esta forma, se pone de manifiesto que el crecimiento económico y la mejora de determinados indicadores laborales no se traducen, por sí solos, en una reducción suficiente de la desigualdad.
Así lo indica la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN Andalucía), que ha presentado este jueves en Sevilla el XVI Informe sobre el Estado de la Pobreza en Andalucía con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se conmemorará el próximo 17 de octubre.
El estudio, elaborado a partir de fuentes estadísticas oficiales en colaboración con EAPN España, ofrece un diagnóstico de la situación de pobreza, exclusión social y desigualdad en Andalucía. Los datos correspondientes a 2025 reflejan una ligera mejoría en algunos indicadores, en consonancia con la evolución registrada en el conjunto del país.
Además, ocupa el segundo puesto en pobreza severa y en pobreza y exclusión social infantil. Igualmente, encabeza cuatro de los cinco principales indicadores analizados: tasa Arope, tasa de pobreza, carencia material y social severa y baja intensidad de empleo en el hogar. Asimismo, el informe evidencia que la pobreza en Andalucía sigue teniendo un carácter “estructural”. Por tanto, “aunque algunos indicadores mejoran, millones de personas continúan sin disponer de recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y ejercer plenamente sus derechos”.
El 11,4% de la población andaluza sufre pobreza severa
Por su parte, la tasa Arope se ha reducido 0,9 puntos porcentuales respecto a 2024, con unas 67.000 personas menos afectadas. Sin embargo, Andalucía mantiene la tasa más elevada de todas las comunidades autónomas, nueve puntos por encima de la media estatal, situada en el 25,7%. Además, la tasa de pobreza se sitúa en el 27,7%, lo que representa aproximadamente 2,4 millones de personas con ingresos inferiores al umbral de pobreza. El indicador desciende 1,5 puntos respecto al año anterior, una reducción equivalente a unas 110.000 personas.
Pese a ello, Andalucía continúa encabezando el ranking autonómico de pobreza, ya que la pobreza severa alcanza el 11,4%, la segunda tasa más elevada del país. Además, este indicador refleja las dificultades de quienes viven en hogares con ingresos inferiores a 679 euros mensuales por unidad de consumo y pone de manifiesto la persistencia de situaciones de privación económica extrema. La carencia material y social severa aumenta tres décimas, hasta el 10,9%, y afecta a casi 943.000 personas. Así, Andalucía vuelve a registrar el valor más elevado entre las comunidades autónomas.
Durante la presentación del Informe, el presidente de EAPN Andalucía, José Miguel Morales, ha añadido que “aunque los indicadores macroeconómicos muestran una leve mejoría en la región, la pobreza en Andalucía sigue siendo estructural y profundamente desigual”.
La pobreza afecta en mayor medida a las mujeres
La feminización de la pobreza continúa siendo una de las principales expresiones de la desigualdad estructural en Andalucía. En 2025, la tasa Arope femenina alcanza el 36,7%, frente al 32,6% de los hombres. La brecha de género se amplía hasta los 4,1 puntos porcentuales, el valor más elevado desde 2015, debido a que la reducción de la pobreza ha sido menor entre las mujeres.
Esta desigualdad se manifiesta también en el mercado laboral. En el segundo trimestre de 2026, la tasa de desempleo femenino se sitúa en el 16,38%, frente al 13% de los hombres. Asimismo, el 22,8% de las mujeres ocupadas trabaja a tiempo parcial, frente al 5,7% de los hombres, una diferencia que limita sus ingresos y sus posibilidades de desarrollo profesional.
Igualmente, la brecha salarial en Andalucía alcanza el 25,9%. Más de la mitad de las mujeres ocupadas, el 55%, percibe salarios anuales por debajo del Salario Mínimo Interprofesional. A estas desigualdades se suman la mayor carga de los cuidados, el trabajo doméstico no remunerado y las dificultades para acceder a empleos estables y bien remunerados.
Por su parte, la violencia de género constituye otra manifestación extrema de esta desigualdad. Andalucía vuelve a encabezar en 2025 el número de denuncias registradas entre las comunidades autónomas, con 41.316, frente a las 40.168 del año anterior. Además, se contabilizaron 36.785 mujeres víctimas de violencia de género.
El 43% de los menores están en riesgo de pobreza
Mientras la crisis habitacional y el encarecimiento de la vida sigan asfixiando a los hogares con menores y a las trabajadoras con sueldos por debajo del SMI, “estaremos perpetuando una brecha social que se hereda de generación en generación”, ha afirmado el vicepresidenta de la Red, Salima El Meziani.
La pobreza infantil sigue representando uno de los principales retos sociales de Andalucía. El 43,4% de los niños y adolescentes se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, lo que sitúa a la comunidad como la segunda región con mayor tasa del país. Aunque el indicador disminuye 1,5 puntos respecto al año anterior, la magnitud del problema continúa siendo “alarmante”.
Se reduce la vivienda en propiedad y aumenta el alquiler
El acceso a una vivienda “digna” y “asequible” se ha convertido en uno de los principales factores de presión económica para la población andaluza, especialmente para quienes cuentan con menores ingresos. El encarecimiento de la vivienda, el aumento de la demanda de alquiler y la insuficiencia de alternativas residenciales asequibles “dificultan cada vez más el acceso y la permanencia en una vivienda adecuada”.
La proporción de personas que viven en una vivienda en propiedad ha pasado del 80,9% en 2008 al 78,8% en 2025, mientras que el alquiler ha aumentado del 11,1% al 14,2%. Esta evolución refleja las crecientes dificultades de acceso a la propiedad para una parte de la población, que debe recurrir al mercado del alquiler, donde el incremento de la demanda presiona los precios al alza.
Según el Índice de Precios de Vivienda del INE, el precio de compraventa en Andalucía ha aumentado un 79,2% entre 2015 y 2025. Además, el precio medio tasado de la vivienda libre alcanza los 1.924 euros por metro cuadrado en el primer trimestre de 2026, con un incremento interanual del 13,3%. Además, el coste del alquiler también continúa aumentando.
En 2025, el desembolso medio mensual por arrendamiento se sitúa en 522 euros, por encima de la cuota hipotecaria media, de 492 euros. En ese mismo año, los hogares andaluces destinan de media el 15,7% de sus ingresos a la vivienda. Entre la población en situación de pobreza, este porcentaje asciende al 28,5%, y el 21,1% de las personas pobres soporta un gasto elevado en vivienda, equivalente al 40% o más de sus ingresos.
Según el informe, si no existieran las transferencias del Estado, la tasa de pobreza en Andalucía alcanzaría aproximadamente al 52% de la población. Esta estimación evidencia la importancia de las pensiones, las prestaciones por desempleo, el Ingreso Mínimo Vital y otros mecanismos de garantía de ingresos para evitar un deterioro aún mayor de las condiciones de vida.
Por último, la situación de la población pensionista también refleja importantes dificultades económicas. El 41% de los pensionistas recibe una pensión cuyo importe no supera el umbral de pobreza, situado en 873 euros mensuales en 14 pagas. En cuanto al alcance de las prestaciones sociales, las ayudas de garantía de rentas, entre las que se encuentran el Ingreso Mínimo Vital y otras prestaciones asistenciales, llegan al 12,4% de la población andaluza en 2025.