Una cloaca romana, viviendas islámicas y tumbas medievales: la historia oculta bajo la plaza San Miguel de Zaragoza

Las obras de renovación de la plaza de San Miguel de Zaragoza han permitido documentar restos arqueológicos de distintas épocas, desde los primeros años de la colonia romana de Caesar Augusta hasta el siglo XX. Entre los hallazgos destacan un tramo de una gran cloaca romana, estructuras domésticas de época islámica, más de una treintena de enterramientos medievales y vestigios de la antigua muralla de la ciudad.

Los trabajos de seguimiento arqueológico, realizados de forma paralela a las obras, han permitido reconstruir parte de la evolución histórica de este espacio urbano. Los restos abarcan una secuencia cronológica que va desde la época romana altoimperial hasta el periodo contemporáneo, según ha explicado el arqueólogo y jefe de la Unidad de Patrimonio Cultural del Ayuntamiento de Zaragoza, José Juan Domingo.

En la práctica totalidad de la plaza se han localizado niveles de época romana, fechados entre los primeros años de existencia de Caesar Augusta y el último tercio del siglo I d. C. En ellos ha aparecido una importante cantidad de materiales, especialmente cerámicos, además de un tramo de cloaca de grandes dimensiones que podría corresponder al primer programa urbanístico de la ciudad.

Restos de viviendas islámicas y un antiguo cementerio

La intervención también ha sacado a la luz vestigios de la Zaragoza islámica. Entre ellos figuran materiales cerámicos y restos de estructuras domésticas de época taifal, del siglo XI. Destaca parte del pavimento de un patio enlosado con baldosas cerámicas, que aporta información sobre las construcciones de aquel periodo.

De la etapa medieval se han recuperado abundantes materiales cerámicos fechados entre los siglos XIII y XV, así como restos óseos del antiguo cementerio parroquial de San Miguel. Durante los trabajos se han localizado y documentado más de 30 enterramientos individuales, aunque pocos se conservaban completos. También ha aparecido un elevado volumen de restos óseos en mal estado de conservación y sin conexión anatómica.

La antigua muralla y la Puerta del Duque

Otro de los hallazgos relevantes ha sido la cimentación de un tramo de la muralla medieval y moderna de Zaragoza, que atravesaba transversalmente la plaza. El análisis de esta estructura ha permitido confirmar que no existió una puerta en ese punto del recinto amurallado antes del siglo XIX, mientras la muralla mantuvo su función defensiva.

Sobre los restos de la fortificación se han encontrado también vestigios de la cimentación de la Puerta del Duque, abierta en 1856 para conectar el nuevo puente de San José, terminado dos años antes, con la plaza de San Miguel.

Los trabajos han permitido documentar asimismo la transformación urbanística de la zona entre 1856 y 1863, cuando se abrió la plaza hacia el Coso y el río Huerva. De una etapa posterior se han identificado restos de la antigua fuente construida en 1862, que ocupó el centro de la plaza hasta 1925.

La mayor parte de los restos constructivos localizados se ha mantenido bajo el pavimento de la plaza, una vez documentada y protegida. Los materiales recuperados y los restos procedentes de los enterramientos se han trasladado a las dependencias de los servicios arqueológicos municipales para su limpieza, inventario y estudio.