El robo de la escultura de George Orwell entristece a Huesca: “Han quitado a todos una obra que simbolizaba la libertad”

Miguel Barluenga

20 de julio de 2026 21:40 h

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La imagen de George Orwell tomando el café que nunca pudo beber en Huesca ha desaparecido. En la madrugada del pasado jueves, desconocidos arrancaron y sustrajeron el bajorrelieve de bronce instalado desde mayo de 2024 en el parque Miguel Servet, una obra convertida en uno de los símbolos culturales de la capital altoaragonesa y levantada gracias a una campaña de micromecenazgo impulsada por el Colectivo Ciudadano de Huesca junto con la Orwell Society. La Policía Nacional investiga ya los hechos mientras el Ayuntamiento ha presentado una denuncia.

Para quienes promovieron el proyecto, sin embargo, la pérdida trasciende el mero valor económico. “Es un acto vandálico, pero no es una vandalización. Es robar una escultura en bronce que representa a un personaje histórico de la literatura universal del siglo XX como fue George Orwell”, afirma Víctor Pardo, historiador y miembro del Colectivo Ciudadano de Huesca. “Es robar a la ciudadanía de Huesca una obra artística y patrimonial que se entregó al Ayuntamiento. Un acto absolutamente deleznable y condenable”, añade.

La obra, realizada por el escultor oscense Javier Sauras, evocaba la célebre promesa escrita por Orwell en Homenaje a Cataluña: “Si alguna vez vuelvo a España, prometo firmemente tomarme un café en Huesca”. Nunca pudo cumplirla, y el monumento pretendía hacerlo de manera simbólica casi nueve décadas después. Inaugurada el 19 de mayo de 2024 en presencia de Richard Blair, hijo del escritor, y de representantes de la Orwell Society, la pieza fue financiada gracias a la aportación de más de 500 mecenas antes de ser donada al Ayuntamiento como patrimonio municipal.

Pardo no cree que detrás del robo exista una motivación ideológica. “Si tuviera carácter político no se hubieran tomado tantas molestias para llevarse la imagen. La podrían haber destrozado allí mismo o haber hecho una pintada y además lo habrían reivindicado”, argumenta. Su hipótesis apunta a un motivo mucho más prosaico: “Prefiero pensar que no es esa la razón. Yo creo que se han llevado esa figura para venderla en una chatarrería. Es un bronce, tiene un valor material”. Incluso descarta que pudiera tratarse de un robo por encargo para algún coleccionista.

El historiador recuerda que solo la escultura y el trabajo artístico de Javier Sauras rondan los 15.000 euros, una cifra a la que habría que añadir el pedestal y el resto de actuaciones necesarias para levantar el monumento. Pero insiste en que el perjuicio es mucho mayor que el económico porque la pieza era el resultado de un proyecto ciudadano que movilizó durante meses a decenas de personas y contó con la implicación directa de la Orwell Society. A los pies del monumento permanece enterrada una cápsula del tiempo con documentos del proyecto, periódicos, monedas españolas y británicas y otros objetos destinados a conservar la memoria de aquella iniciativa colectiva.

Buena parte de las críticas de Pardo se dirigen también a la respuesta institucional. Según explica, “el Ayuntamiento debería haber sido más sensible con este robo. Tendría que haberse puesto en contacto con el hijo de George Orwell, con el colectivo ciudadano y con Javier Sauras. Con ninguno de los tres ha tomado contacto”, lamenta. También reclama explicaciones públicas. “Que denuncie no le exime en absoluto de la responsabilidad que tiene ante la ciudadanía para explicar qué ha ocurrido con un patrimonio que tiene la obligación de proteger y cuidar”, reivindica.

Pardo asegura no recordar un precedente similar en Huesca. “Que yo sepa, nunca se ha robado una obra de arte de patrimonio público”, afirma. La posibilidad de reconstruir el monumento dependerá ahora de que la fundición conserve los moldes originales, una cuestión que todavía está por confirmar. Mientras tanto, la Orwell Society ya ha mostrado su disposición a colaborar si finalmente fuera necesario reproducir la escultura. “La sociedad Orwell está disgustadísima”, resume el historiador, que pide esperar al resultado de la investigación policial antes de adoptar una decisión definitiva.

Más de un año después de su inauguración, el espacio que recordaba el vínculo entre George Orwell y Huesca ha quedado vacío. La desaparición de la escultura no solo supone la pérdida de una obra artística, sino también de un símbolo construido desde la sociedad civil para reivindicar la memoria del escritor británico y los valores de libertad, pensamiento crítico y compromiso democrático que marcaron su paso por el frente de Aragón durante la Guerra Civil.