La otra cara de las rebajas fiscales: Zaragoza recauda más por tasas y precios públicos, que suben hasta un 40%
Bajar impuestos se ha convertido en uno de los principales argumentos económicos del Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Zaragoza. Pero la fotografía que ofrece la Cuenta General de 2025 incorpora otra realidad: mientras se reducen determinados impuestos y se mantienen bonificaciones fiscales, crece el dinero que entra en las arcas municipales a través de tasas y precios públicos, los que pagan todos los ciudadanos independientemente de su renta, por servicios como el agua, la recogida de residuos, las piscinas, los teatros o la Universidad Popular.
Los datos puestos sobre la mesa con motivo de la presentación de las cuentas municipales muestran que la recaudación por estos conceptos no solo ha aumentado respecto al ejercicio anterior, sino que en el caso de las tasas ha superado las propias previsiones del Ayuntamiento. PSOE, Vox y Zaragoza en Común han llegado a esta cuestión desde posiciones diferentes, pero las tres formaciones han llamado la atención sobre el crecimiento de los ingresos municipales.
Según los datos expuestos por la portavoz socialista de Hacienda, Marta Aparicio, la recaudación neta del capítulo 3 —que engloba tasas, precios públicos y otros ingresos— ha crecido un 10% respecto a 2024, hasta situarse cerca de los 128 millones de euros.
Dentro de ese capítulo, Aparicio destacó que la recaudación por las tasas vinculadas a la prestación de servicios públicos básicos ha aumentado más de un 12%. Todavía mayor ha sido, según los datos que aportó, el incremento de los ingresos por precios públicos: más de un 40% en conceptos que incluyen servicios como teatros, piscinas o Universidad Popular.
La evolución permite al PSOE cuestionar el alcance real de la política de rebajas fiscales que reivindica el Gobierno municipal. Su argumento es que el Ayuntamiento reduce impuestos, pero recupera ingresos por otras vías que afectan al conjunto de los usuarios de los servicios municipales. A su juicio, las bonificaciones fiscales aplicadas por el PP benefician “a los que menos necesitan que se les bonifique”, mientras crece el peso de tasas y precios públicos, que “todos pagamos por igual tengamos la renta que tengamos”.
La comparación con el presupuesto inicial aporta otra perspectiva. Los datos destacados por Vox muestran que el Ayuntamiento terminó 2025 recaudando por tasas por encima de lo que había calculado cuando elaboró sus cuentas.
Los impuestos directos alcanzaron un grado de ejecución del 100,61%, mientras las tasas llegaron al 105,09%. Es decir, estas últimas proporcionaron aproximadamente un 5% más de los ingresos presupuestados. La portavoz de Vox, Eva Torres, resumió el resultado de manera directa: “Lo recaudado por el Ayuntamiento a los zaragozanos ha superado lo previsto”.
Vox introduce así un matiz diferente al argumento socialista. No centra su crítica en quién se beneficia de las rebajas fiscales, pero sí constata que los ingresos corrientes han sido superiores a los inicialmente calculados. Y sitúa este comportamiento entre los “claroscuros” de unas cuentas que, al mismo tiempo, considera saneadas en aspectos como el pago a proveedores —poco más de 22 días— o la amortización de la deuda.
Más ingresos y menos gasto por habitante
Zaragoza en Común pone el foco en otra aparente paradoja de las cuentas: el Ayuntamiento dispone de más recursos, pero ese crecimiento no se estaría traduciendo, según la formación, en un mayor gasto efectivo por ciudadano.
“Las tasas han recaudado más de lo previsto, los precios públicos también”, señaló su portavoz, Elena Tomás, que añadió a esa evolución el incremento de las transferencias procedentes del Estado.
Su conclusión es que Zaragoza se encuentra en una situación financiera sustancialmente distinta a la de etapas anteriores. “No será porque les falten ingresos”, resumió Tomás, después de recordar que el Ayuntamiento dispone de más presupuesto y mayores transferencias y ya no está sometido a las restricciones financieras que condicionaron ejercicios como el de 2015.
Frente a esa mayor disponibilidad de recursos, ZeC contrapone un dato de la Cuenta General que considera especialmente significativo: el gasto por habitante habría pasado de 1.620 a 1.433 euros, lo que supone una caída cercana al 12%.
La formación cuestiona así otro de los argumentos recurrentes del Gobierno municipal: presentar cada año “el presupuesto más alto de la historia”. Para Tomás, disponer de más dinero no significa necesariamente que ese crecimiento llegue al ciudadano en forma de mayor gasto efectivo, mejores servicios o nuevas inversiones.
Además, dentro de los ingresos se computan las mayores transferencias procedentes del Estado, pese a las críticas que permanentemente vierte el equipo de Gobierno municipal hacia el gobierno de la nación.
El coste creciente de los servicios
El Gobierno municipal hace una lectura muy diferente de la situación económica. La consejera de Hacienda, Blanca Solans, defiende que el Ayuntamiento presenta unas cuentas “muy saneadas” y una situación económico-patrimonial “muy saludable”, después de haber recuperado además su “libertad financiera” y dejar de estar tutelado por otras Administraciones.
Solans sitúa buena parte del crecimiento del gasto municipal en el incremento general de los costes. Según explicó, algunos gastos operativos vinculados a concesiones y servicios estructurales se han encarecido entre un 40% y un 60%, en un escenario marcado por la inflación y por la subida de materias primas, energía y otros suministros.
Desde esta perspectiva, el aumento del gasto corriente no respondería a un descontrol de las cuentas, sino al mayor coste que supone prestar los mismos servicios. La responsable de Hacienda reivindica además la reducción de la deuda impulsada por el PP como una forma de ganar capacidad presupuestaria y reducir los costes financieros del Ayuntamiento.