El precio de la vivienda se dispara un 14,6% en Aragón y las hipotecas rozan los importes de la burbuja inmobiliaria

El acceso a la vivienda se encarece en Aragón a un ritmo superior al del conjunto de España. Los precios de compraventa aumentaron un 14,6% interanual durante el segundo trimestre de 2026, frente al 12,2% registrado a nivel nacional, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Paralelamente, el importe medio de las hipotecas sobre viviendas alcanzó los 144.792 euros en agosto, un 6,4% más que un año antes y una cifra que se aproxima a los máximos nominales registrados durante la burbuja inmobiliaria.

Aragón se situó entre las comunidades con mayores incrementos del precio de la vivienda, solo por detrás de Asturias y Castilla y León, además de la ciudad autónoma de Ceuta. El encarecimiento superó en 2,4 puntos porcentuales la media española, reflejando una presión creciente sobre el mercado residencial aragonés.

La evolución de la financiación hipotecaria permite comprobar la magnitud del fenómeno. En agosto de 2025, el importe medio de los préstamos para adquirir una vivienda en Aragón era de 136.040 euros. Doce meses después, los compradores necesitaban financiar, de media, 8.752 euros más por operación.

Hipotecas próximas a los máximos de hace veinte años

La comparación con la serie histórica del INE resulta especialmente significativa. En noviembre de 2006, en plena expansión inmobiliaria, el importe medio de las hipotecas sobre viviendas alcanzó los 149.481 euros, el máximo mensual registrado en Aragón desde que comenzó la serie en 2003.

Veinte años después, la cifra de agosto de 2026 se sitúa apenas 4.689 euros por debajo de aquel récord, una diferencia del 3,1%.

La evolución ha sido especialmente intensa desde septiembre de 2015, cuando el importe medio de las hipotecas cayó hasta los 76.252 euros, el mínimo mensual de la serie. Desde entonces, el capital medio prestado ha aumentado cerca de un 90%.

No obstante, para la comparación con 2006 se trata de cantidades nominales, sin descontar la inflación acumulada durante dos décadas, y no implica que las condiciones actuales del mercado hipotecario sean equivalentes a las de la burbuja inmobiliaria.

El aumento del importe medio contrasta con la evolución del número de hipotecas. En agosto se constituyeron 873 préstamos hipotecarios sobre viviendas en Aragón, un 4,2% menos que en el mismo mes de 2025.

Pese a este descenso, las entidades financieras prestaron 126,4 millones de euros para financiar la adquisición de viviendas en la comunidad. Zaragoza concentró 680 operaciones, por un capital de 104,2 millones, mientras que en Huesca se registraron 144 hipotecas y en Teruel, 49.

El importe medio de los préstamos aragoneses continúa por debajo del nacional. En España alcanzó los 181.285 euros en agosto, un 7,7% más que un año antes y 36.493 euros por encima de la media de Aragón.

En agosto de 2026, el tipo de interés medio de las nuevas hipotecas sobre viviendas en España fue del 3,08%, con un plazo medio de amortización de 26 años. El 64,1% de los préstamos se formalizó a tipo fijo.

Mayor esfuerzo de las familias

El aumento de los precios de compraventa y de los importes hipotecarios se produce en un contexto de creciente presión sobre la capacidad económica de los hogares. La cuota hipotecaria representa ya el 29% del salario medio de la comunidad.

La dificultad no se limita al pago mensual del préstamo. Un estudio de InfoJobs y Fotocasa publicado en junio revela que comprar una vivienda de 80 metros cuadrados en Aragón exigía en 2025 el equivalente a 5,4 años de salario bruto íntegro, frente a los 5,3 años del ejercicio anterior. El precio medio de la vivienda aumentó un 8% durante ese año, mientras el salario bruto anual de referencia se situó en 27.643 euros.

La Cátedra en Mercado Inmobiliario de la Universidad de Zaragoza también ha advertido de esta divergencia. En su informe del primer trimestre de 2026 señala que los precios de la vivienda mantienen crecimientos interanuales de dos dígitos, alejándose significativamente de la evolución de los salarios, lo que puede comprometer la continuidad de la actividad inmobiliaria.