La fuerza de los reservistas
El movimiento ciudadano Senadoras y Senadores por la Democracia, con la tenacidad de las hormigas y una inusual discreción en estos tiempos, ha logrado que haya una única candidatura de la izquierda al Senado en 43 provincias y 47 circunscripciones electorales. En todas menos en las de Cataluña (el PSC no quiere herir la sensibilidad de ERC con el que necesita pactar en la comunidad autónoma) y Canarias con la excepción de La Gomera.
El Senado, irreconocible durante la pasada legislatura como Cámara territorial por la crispación y la instrumentalización partidaria, tiene que designar a los cuatro magistrados del Tribunal Constitucional cuyo mandato expiró en diciembre, entre ellos el del presidente, Cándido Conde-Pumpido.
El PP y la Mesa del Senado se han negado a renovar esas vacantes. Si el partido de Feijóo, sumando con Vox, alcanzara los tres quintos de los senadores en las elecciones del 29-N, ambos partidos podrían dar un vuelco en el Tribunal Constitucional eligiendo a los cuatro nuevos magistrados y no solo a dos por otros dos el PSOE como ocurría hasta ahora.
Tendrían en su mano también designar 10 vocales del Consejo General del Poder Judicial, retrasar leyes, vetar los presupuestos generales del Estado y, atención, activar el artículo 167 para modificar la Constitución. Si nos atenemos al programa electoral de Vox, podrían recentralizar competencias como Educación, Sanidad, Seguridad y Justicia.
En el Senado -267 senadores, de ellos 209 serán elegidos el 29-N y 58 posteriormente por los Parlamentos autonómicos- se premia al partido más votado con 3 de los 4 escaños en la mayoría de las circunscripciones. De ahí la fuerza de la lista compartida de la izquierda, Senado de Progreso, anunciada 14 minutos antes del cierre de coaliciones, que pilló por sorpresa a los líderes del PP y de Vox.
Feijóo la calificó inmediatamente de coalición de desesperados. Afirmación que se contradice con la posterior premura en buscar acuerdos con Vox en las listas al Senado. Prisas que denotan nerviosismo y debilidad, en particular de Santiago Abascal que no hace mucho tildaba al PP de “derechita cobarde”. Vox no obtuvo ningún senador en las anteriores elecciones de julio de 2023. Fueron los acuerdos con el PP en los Gobiernos autonómicos de Andalucía, Valencia, Aragón y Extremadura, los que le dieron 5 senadores.
La operación del Senado, con una significativa presencia de reservistas/veteranos progresistas, se empezó a tejer durante la pasada primavera. Podemos se desentendió enseguida pero el resto de las fuerzas de la izquierda, más después de los resultados en Andalucía y Castilla y León, y el adelanto electoral, se pusieron las pilas con especial empeño la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, y el diputado de Sumar Enrique Santiago. Hubo un Manifiesto inicial, miles de firmas de adherentes, mucho trabajo callado con sobresaltos en las comunidades autónomas, hasta que el PSOE, IU, Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta y otras formaciones territoriales compartieran la papeleta Senado de Progreso.
En otro contexto, el de la transición democrática, esta movida nos trae a la memoria la Candidatura Aragonesa de Unidad Democrática (CAUD), el precedente de lista conjunta progresista en Aragón de las primeras elecciones democráticas del 15 de junio de 1977.
Entonces, las fuerzas de la izquierda y también la Federación de la Democracia Cristiana apoyaron una lista al Senado en la provincia de Zaragoza con los nombres de Ramón Sáinz de Varanda, que dos años después sería el primer alcalde democrático de Zaragoza, Lorenzo Martín-Retortillo y Mateo Antonio García Mateo. Su programa: una Constitución democrática y la autonomía.
Los tres recibieron entre 173 y 184.000 votos. Sáinz de Varanda se integró en el Grupo Parlamentario del PSOE y Martín-Retortillo y García Mateo, que habían concurrido como independientes, en el Grupo Progresistas y Socialistas Independientes. El cuarto senador por Zaragoza fue Isaías Zarazaga de la Candidatura Aragonesa Independiente de Centro (CAIC), impulsada por Hipólito Gómez de las Roces antes de que naciera el Partido Aragonés (Par).
El próximo 29 de noviembre, el PSOE encabezará las listas de Senado de Progreso por las provincias de Zaragoza y de Teruel y el segundo puesto será para la Cha. En la de Huesca el segundo puesto será para IU.
En unas elecciones decisivas para el futuro del país, la iniciativa ciudadana de Senadoras y Senadores por la Democracia demuestra el compromiso, la generosidad y la visión estratégica por compartir un espacio común de activistas, intelectuales, profesores universitarios y de los que ya no están en la primera línea de la militancia partidaria o sindical. De los reservistas/veteranos de progreso.