El respeto institucional no es una cuestión de cortesía, es una obligación democrática
El respeto institucional no es una cuestión de cortesía. Las formas en política son importantes, aunque haya tensión política, el respeto no debería faltar nunca, y en mi opinión, tanto las formas como el respeto se están perdiendo, por no decir que se han perdido también en nuestra provincia desde que gobierna este nuevo Partido Popular.
El Partido Popular nos acusa a los socialistas de crispar y de no guardar las formas, pero se olvidan de que son ellos, con su presidente Claver a la cabeza, quienes primero faltan al respeto a las instituciones que gobiernan, y a los ciudadanos a quienes representan.
Hace unos días, el presidente de la Diputación visitó el refugio de Montfalcó para presentar la colaboración con la Federación Aragonesa de Montañismo. El refugio está ubicado en el municipio de Viacamp y Litera.
Su alcalde, socialista, no fue informado. No fue invitado. Ni siquiera recibió una llamada comunicándole que el presidente de la Diputación participaba en un acto en su municipio. Hablamos de un alcalde, que, como tantos otros, lleva años trabajando para convertir su territorio en un referente turístico, impulsando proyectos, como el del refugio, que hoy son conocidos mucho más allá de nuestra provincia.
Pocos días después volvió a ocurrir en nuestra Comarca, Ribagorza. Un diputado provincial acudía a Benabarre para anunciar una inversión acompañado por el concejal de la oposición, por supuesto del Partido Popular. La alcaldesa, socialista, no estaba, no fue invitada a participar en un encuentro que se celebró en su municipio.
Desgraciadamente no son casos aislados. Ha sucedido también en Aínsa, en Biescas o en Plan. En dos plenos de la Diputación Provincial hemos formulado ruegos para que estas situaciones no volvieran a producirse. Hemos pedido algo tan sencillo como respetar a los alcaldes y alcaldesas, con independencia del partido político al que pertenezcan, puesto que son los máximos representantes democráticos de sus municipios y que la lealtad institucional exige, como mínimo, informarles cuando algún representante de la Diputación acude de manera oficial a la localidad.
Cuando un comportamiento se repite tantas veces deja de ser un error, un fallo, una casualidad o un despiste. Claramente no es un olvido, ni una mala coordinación ni un error de protocolo. Son decisiones conscientes, una forma de actuar deliberada y meditada, por tanto, mucho más preocupante y revelador. Se trata de una falta de respeto y de lealtad institucional con premeditación y alevosía.
La Diputación Provincial es la institución de todos los municipios de la provincia y debe comportarse con la misma lealtad institucional hacia todos ellos, y reconocer a los alcaldes y alcaldesas, sean del partido que sean, como representantes legítimos de sus vecinos, entendiendo que las instituciones están por encima de las siglas.
Resulta difícil escuchar en cada pleno que los socialistas crispamos y enfangamos. Resulta difícil escucharlo a cualquiera que conozca la bonhomía, el discurso amable y el respeto a los demás de nuestro portavoz, Antonio Biescas. Resulta difícil escuchar discursos de los populares sobre la necesidad de “guardar las formas”, cuando después actúan hipócritamente, sin guardar ninguna forma. Guardar las formas no es únicamente hablar con educación, guardar las formas es respetar las instituciones y respetar a quienes representan democráticamente a sus pueblos.
Lo que verdaderamente deteriora la convivencia institucional es excluir deliberadamente a alcaldes y alcaldesas de los actos oficiales que se celebran en sus propios municipios. Eso sí genera crispación, eso sí rompe los puentes entre administraciones, eso sí es una falta de respeto a los vecinos de nuestros pueblos.
Y una democracia madura no puede permitirse normalizar ese comportamiento de los líderes del PP, porque el respeto institucional no es una cuestión de cortesía, es una obligación democrática, y quien decide ignorarla no puede presentarse después como defensor de las buenas formas.