Historias de la América delirante
No se necesitan muchas palabras para acabar con una carrera política. El congresista republicano Todd Akin es candidato al Senado por Missouri. No le iba mal hasta ahora. Gozaba de una ventaja bastante clara en los sondeos sobre la senadora demócrata Claire McCaskill. Pero Akin tiene ideas propias sobre el cuerpo de la mujer en las que sustenta su oposición al aborto y sentía la necesidad imperiosa de compartirlas con todos nosotros.
¿Permitir el aborto en caso de violación? De ninguna de las maneras. Además, en caso de “auténtica violación” (¿la hay de otro tipo?) el cuerpo de la mujer ya sabe cómo cerrar la puerta a impregnaciones no deseadas, según Akin. Magia potagia.
Quizá estas palabras tengan algo que ver con la intención de redefinir el concepto de violación para conseguir que no se utilicen fondos públicos en los pocos casos de interrupción del embarazo en los que se permite.
En un comunicado posterior, Akin ha dicho que se explicó mal. No parece que haya matizado su singular revisión de los tratados de anatomía femenina disponibles en la facultades de medicina.
Algo me dice que Akin no durará mucho en la campaña o que sus posibilidades de ganar se reducirán a un nivel ligeramente superior a cero. Un escaño que estaba al alcance de los republicanos ha volado hacia el otro lado.
Cada año, unas 32.000 mujeres quedan embarazadas en EEUU a causa de violaciones.