70 años del adiós de un gran presidente

Heliodoro Rodríguez López.

ACAN

Santa Cruz de Tenerife —

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Heliodoro Rodríguez López (1890-1950) pasa por ser el mejor presidente del Tenerife a lo largo de su centenaria historia. Vinculado a la entidad durante más de dos décadas, colaboró siempre que pudo con el club y puso los cimientos precisos para que la institución pudiera participar en las categorías nacionales. Fallecido el 4 de marzo de 1950, prestó inestimables servicios a la entidad hasta su muerte. Apenas unos días antes de su muerte, selló con los diferentes clubes de la Isla un acuerdo para que el Tenerife fuera considerado el representativo de la provincia en la fase de ascenso a Segunda División –que disputaría con Las Palmas, Melilla, Ceuta, Toledo e Imperial de Murcia– con independencia del resultado final del Campeonato Regional... creado precisamente para determinar el nombre del candidato tinerfeño al ascenso.

Don Heliodoro fue también quien, una década antes, gestionó la recuperación de la propiedad del entonces llamado Stadium, que había pasado a manos del Cabildo Insular. Y a partir de ahí, siendo el 'dueño' del recinto, lideró su transformación, siguiendo las pautas del proyecto redactado por el arquitecto José Enrique Marrero Regalado. Reelegido presidente por unanimidad en abril de 1949, la asamblea solicitó por aclamación a la Federación Española de Fútbol la concesión de la Medalla de Oro al Mérito Deportivo, “en atención a la gran labor realizada en su cargo en los muchos años que lleva al frente del CD Tenerife, haciendo posible que Santa Cruz de Tenerife tenga un Stadium de primer nivel”. En julio de ese año, recibió la distinción en coincidencia con el aniversario de la inauguración del Stadium.

Esa tarde, el presidente del Tenerife estuvo acompañado por los máximos mandatarios de Norte, Price y Hespérides, eternos rivales blanquiazules que participaron en el homenaje y escenificaron la unión alcanzada en el fútbol tinerfeño, más entorno a la figura de don Heliodoro que a la del propio Tenerife. De hecho, dos días después de su muerte, la idea de que el Stadium llevara su nombre partió del Iberia. Y fue el Real Unión, el mayor 'enemigo' del Tenerife, quien solicitó la celebración anual de un torneo en su memoria y que aún hoy se celebra: la Copa Heliodoro Rodríguez López. En el primer aniversario de su fallecimiento se le rindió homenaje con la imposición de su nombre a una de las calles que rodea al Stadium y con el descubrimiento de un busto sobre la antigua grada de Herradura, ubicado ahora en el antiguo palco.

Para entonces ya se había inaugurado la nueva grada de Tribuna, cubierta con una visera, obra que casi pudo ver culminada en vida. Además de las gestiones llevadas a cabo para recuperar y transformar el Stadium, don Heliodoro pagó de su bolsillo numerosas nóminas y desplazamientos del equipo. Y también abonó en una platería de Madrid las réplicas de los trofeos que se quemaron en el incendio que asoló la sede del club en 1945. Sobra decir que jamás reclamó compensación alguna. Lo dicho: es justo que el viejo Stadium lleve ahora su nombre 

(*) Capítulo del libro ‘El CD Tenerife en 366 historias. Relatos de un siglo’, del que son autores los periodistas Juan Galarza y Luis Padilla, publicado por AyB Editorial.

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Publicado el
4 de marzo de 2020 - 09:31 h

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