Valverde acecha el maillot amarillo

El colombiano Juan Mauricio Soler, del Barloworld, volvió a poner al ciclismo de su país en el mapa del Tour de Francia al imponerse en la etapa reina de los Alpes, la del mítico Galibier.

Asimismo, los españoles con Alejandro Valverde, segundo en meta y Alberto Contador al mando quemaron la traca para eliminar a Vinokourov y asaltar la general con cuatro puestos entre los 10 primeros.

Soler, de 24 años, ganó al estilo que antes marcaron sus compatriotas Lucho Herrera y Fabio Parra, en solitario, después de una lección de escalada en el mítico Galibier, donde cimentó su triunfo en la novena etapa entre Val D'Isere y Briançon, en el mismo lugar donde Vinokourov quedó fuera de combate con los ataques, primero de Valverde y posteriormente de Contador, que también recuperó imágenes del escalador tipo español de épocas pasadas.

El colombiano se presentó en Briançon con un tiempo de 4 horas, 14 minutos y 24 segundos, firmando una media considerable de 37,3 kilómetros/hora. Valverde pasó segundo a 2.35 y sumó 12 segundos de bonificación, tercero el australiano Cadel Evans (Predictor), cuarto a 40 Contador (Discovery), junto a Iban Mayo (Saunier) y el líder Rasmussen (Rabobank), luego a 46 Carlos Sastre (CSC) Y Kloden (Astana).

La imagen de la desolación, del llanto, llegó a 3.24 minutos, el kazako Alexandre Vinokurov, que perdió su condición de favorito número uno, clara víctima de una jornada de zafarrancho general en la que se aprovechó todo el mundo de su debilidad. Con el mismo tiempo arribó Pereiro, que también dejó claro que los galones en su equipo son de Valverde.

En la general se fueron sacando conclusiones. Aguantó bien el maillot Rasmussen, ya candidato por méritos propios. Le escoltan Valverde a 2.35 y Mayo a 2.39. Contador ya es el mejor joven, quinto a 3.08, Sastre asoma séptimo a 3.39, por delante de Kloden, a 3.53.

Aunque la etapa comenzaba con el ascenso del Iserán (2.770 metros, techo del Tour), nada más levantarse la bandera se sucedieron los ataques. Primero saltó el español José Luis Arrieta (Ag2r), le alcanzó el ucraniano Yaroslav Popovych (Discovery) y el ex escudero de Armstrong se fue solo hacia la cima, donde coronó los 15 kilómetros de subida con escasa ventaja sobre un grupo que se unió en el descenso donde viajaban José Iván Gutiérrez, Mikel Astarloza, el ruso Gusev y los franceses Clement y Vaugrenard. El pelotón, con los favoritos, a 1 minuto.

Primeros problemas para Vinokurov

En el ascenso del Telegraphe, un puerto retorcido en mil curvas de 12 kilómetros de longitud, antesala del Galibier, atacó Astarloza con todo un universo por delante, sin demasiada pegada, pero el atrevimiento le condujo en solitario a la cumbre. De nuevo el grupo anterior, unido en el esfuerzo. Por detrás Vinokourov visitaba la consulta del médico en busca de calmantes y sus compañeros de cartel de favoritos, al son del Rabobank, pasaban el puerto a 3.09 de Astarloza.

Restaba el colosal Col del Galibier, con sus 18 kilómetros de pendiente, a 2.645 metros de altitud, donde la leyenda solo habla de elegidos. La mitología se justificó en este santuario del ciclismo, donde el colombiano Soler volvió a poner a su país en el mapa del Tour, ya lejano el tercer puesto de Fabio Parra en 1988. El corredor del Barloworld coronó como un meteoro, implacable después de hundir en un santiamén a todos sus rivales.

Por detrás Valverde se animó a atacar, hasta en dos ocasiones y seleccionó al grupo de los fuertes, donde ya no estaba Vinokourov, ni Pereiro, ni Sastre. Pero estaba Alberto Contador, para arrancar a 3 kilómetros del tope del coloso alpino al puro estilo Perico Delgado, tan demoledor como el colombiano. Intentó seguirle Cadel Evans, pero se desinfló ante el ritmo del madrileño, que pasó el puerto junto a su compañero Popovych a 2 minutos de Soler, en una jugada maestra del equipo estadounidense.

El grupo de Valverde, Kloden, Rasmussen y Mayo ya perdía 3.15 y Vinokourov, ayudado por Kashechkin 4.15. Por delante, 37 kilómetros con curvas de vértigo, terroríficas, en una carretera más cercana del cielo que del asfalto, donde el vacío que se divisa invita a no quitar la mirada del manillar.

Soler, que “nunca había soñado con ganar una etapa en el Tour” bajó en plan kamikaze hasta Briançon, ajeno a que por detrás Popovych y Contador iban como motos y a que al dúo se uniría un grupo aún más poderoso con Valverde y el líder. Todos contra uno y no hubo manera. Soler, hijo de campesinos, sustituyó a Santiago Botero en el palmarés del Tour, último ganador colombiano, en 2002, y recordó aquellas gloriosas tardes de Lucho y Fabio, los escarabajos. Todo un sueño.

La décima etapa devuelve al pelotón al llano después de tres etapas alpinas y una jornada de descanso. Entre Tallard y Marsella hay 229,5 kilómetros, con 4 pequeñas dificultades, entre ellas una cota de tercera a 10 kilómetros de la llegada que podría evitar el esprint.

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