Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario

Llega 'Salado': el Simposio Internacional de Escultura del Puerto del Rosario se reinventa para dar un salto hacia adelante

El mar como fuente de inspiración física y simbólica. Autoridades y artistas posan en la presentación del XIII Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario

José J. Jiménez


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Salado. Como el mar. Como Fuerteventura. Este es el punto de partida del XIII Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario, que cambia de nombre, de formato y hasta de estilo, pero sin renunciar a sus orígenes y a una trayectoria que lo ha confirmado como uno de los referentes del otoño cultural que está a punto de estrenarse en toda Canarias. Y es que doce años dan para mucho. Y una de las felices consecuencias de esta docena de convocatorias previas es que Puerto del Rosario es una de las ciudades españolas con mayor número de esculturas públicas por habitante de España. Pero la edición del presente año, que se extenderá hasta el 30 de septiembre, quiere dar un paso más para tratar de dar un salto que trascienda los límites geográficos de la isla. “Queremos que en los próximos años podamos convertirnos en un simposio que desde Puerto del Rosario se extienda a otras islas del Archipiélago”, explica Soheila Pirasteh Karimzadeh, que se estrena como comisaria artística del evento. Y el primer paso se da con una convocatoria que plantea un diálogo a varias bandas entre cuatro artistas plásticos: Laura Mesa y Juan Gopar, por Canarias, y Ali Soltani y Ania Sabet, por Irán. Dos hombres y dos mujeres; dos iraníes y dos canarios. Dos y dos. Cuatro.

Puerto del Rosario acoge la XIII edición del Simposio Internacional de Escultura

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Pero pese al salto hacia adelante, el simposio conserva ese contacto entre artista y público que lo hace único: la posibilidad de ser testigos del proceso de creación de una obra de arte y ver cómo las ideas y los conceptos se van convirtiendo en materia gracias al genio y las manos de los artistas. Durante los próximos quince días, los Hornos de Cal de Los Pozos y el entorno de los Hornos de Cal del Charco se van a convertir en estudios artísticos al aire libre y abiertos a los curiosos. Cualquiera que quiera puede ir y ver cómo se trabaja. Preguntar, incluso. “El contacto con la ciudadanía es fundamental”, señala Juan Gopar. “Tenemos que superar la idea del paisajismo ilustrado que se impone desde arriba hacia abajo”, añade el artista canario. “Es muy importante que la gente se implique en la ordenación paisajística y urbana; que participe. Y este tipo de iniciativas donde podemos interaccionar con el público son una buena forma de empezar”.

“Seguimos la misma línea pero vamos hacia adelante”, confirma Juan Manuel Verdugo, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Puerto del Rosario. “Hablamos de una iniciativa que se ha consolidado en el tiempo gracias a la figura de Toño Pataño, que es indiscutible en el panorama artístico y cultural. Pero damos un salto y una nueva dimensión. Se ha acortado el número de artistas y se ha querido establecer un diálogo entre creadores canarios y, en este caso, iraníes”.

El edil de Cultura señaló que otra de las novedades de la convocatoria es su descentralización. “En el pasado, el simposio se ha hecho en un determinado lugar y después las esculturas se colocaban en distintos sitios de la ciudad. En este caso, el proceso de creación de las obras se integrará en los dos lugares donde trabajarán los artistas”, comenta el concejal. No es algo baladí, ya que los propios creadores han tenido que adaptar sus conceptos creativos al lugar donde trabajarán. Este es uno de los aspectos más interesantes del simposio: no sólo seremos testigos de la creación de esculturas, también, del diálogo entre las obras y el lugar donde se han elaborado y donde permanecerán a posteriori. Como decía Juan Gopar, se avanza hacia un modelo de gestión del paisaje que trasciende lo escultórico.

Otra novedad, indicó Verdugo, es la participación de cuatro estudiantes de Bellas Artes que actuarán como asistentes de los artistas durante todo el proceso de creación. Salado se apunta, también, a la formación.

“Es un espaldarazo a toda una trayectoria que Puerto del Rosario ha venido refrendando durante muchos años”, incidió Juan Jiménez, alcalde de la capital majorera. “En virtud a esta iniciativa que cumple trece años, nuestra ciudad es reconocida como uno de los ejes reconocidos de toda la geografía nacional con mayor número de esculturas en relación a la población”. Para el mandatario de la capital majorera, este hecho sirve para meter presión y no cejar para que “este simposio se convierta en un foco de nivel internacional”. Según incidió el alcalde, la calidad de los participantes de esta edición pone el acento en esta exigencia.

Jiménez también destacó la oportunidad que supone crear las obras en el lugar en el que quedarán expuestas: “En ediciones anteriores, las producciones se colocaban en un lugar adecuado al contexto de la propia obra: en esta ocasión la denominación de Salado tiene que ver con el entorno de creación. Estamos mirando hacia el mar y eso va a propiciar un juego artístico sumamente interesante que nos va a permitir ver este simposio de otra manera y nos obligará a ser más imaginativos en posteriores ediciones”.

Cuatro artistas, cuatro proyectos

El mar y la orilla como una metáfora de diferentes conceptos: el límite, la frontera, medio de comunicación, camino de exilio, barrera psicológica, territorio emocional… La tinerfeña Laura Mesa comparece en Salado con 300, un trabajo de exploración exhaustiva de la costa. “Para mí el proceso de elaboración va a ser muy importante ya que voy a mapear una zona intermareal para permitir una reflexión y racionalización de ese espacio. En algunas horas del día ese espacio es mar, y en otras es tierra”, explica. Mesa destacó que iniciativas como el Simposio Internacional de Escultura de Puerto del Rosario son vitales para inculcar a la ciudadanía el gusto por la creación artística.

El artista lanzaroteño Juan Gopar, que se presenta en este simposio con la obra La Casa de la Higuera, propondrá la creación de un jardín intermareal usando flora autóctona de la isla de Fuerteventura. Pero añadiendo a las dimensiones tangibles de la materia el concepto abstracto del tiempo. “Nueve mujeres no pueden gestar a un niño en un mes; se necesita una mujer y nueve meses”, ejemplificó Gopar. “El tiempo es importante y un jardín es un espacio comunitario que necesita tiempo para crecer y también de la participación de mucha gente. La idea es reencontrarnos con los lugares”, explicó.

Ania Sabet es una artista iraní afincada en Londres. Pero pese a sus años en la city su vinculación emocional con el mar es “muy intensa”. Su presencia en Salado dejará huella a través de El mar. “El mar tiene profundidad y mira sin juzgar. Baila en el viento impredecible, sabiendo que ese giro es inevitable, antes de llegar a las seductoras orillas del contenido”, destaca a la hora de explicar su proyecto. La artista, que también ejerce la medicina, adelanta que tiene “una estrecha relación con el mar” y que espera que “a la gente le guste mi escultura”.

Por su parte, el iraní Ali Sontani trabajara en su Mensaje al futuro, una idea que girará en torno a la función del mar como canal de comunicación a través del recurso estereotípico del mensaje en la botella. “La isla es un símbolo de vida y naturaleza. Pero también de lo limitado que es sobrevivir en la tierra”. Así, explica el integrante del movimiento Iran Art, es interesante incidir en conceptos como la conciencia medioambiental a través de mensajes que incidan en la “necesidad de preservar un tesoro como son las Islas Canarias”.

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