¿Residentes antes que turistas? El debate sobre si las guaguas canarias deberían dar prioridad a los vecinos

Guagua Global en una imagen de archivo en Gran Canaria

Carlota Martínez

10 de octubre de 2026 15:37 h (Hora canaria)

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Los vecinos por delante de los turistas. O eso defiende el PSOE de Palma de Mallorca, que ha propuesto cambiar el orden de acceso a los autobuses de la EMT (Empresa Municipal de Transporte) para que los residentes tengan prioridad frente a los visitantes. La pregunta ahora es: ¿sería factible que Canarias siguiera ese modelo?

El secretario general de la Agrupación Socialista de Palma y candidato a la alcaldía, Iago Negueruela, presentó el pasado 16 de septiembre una medida que contemplaba la creación de dos colas diferenciadas en las paradas. Una de ellas estaría destinada a los residentes con tarjeta TIB o Única y la otra para el resto de usuarios con el objetivo de que, en caso de que la demanda supere la capacidad del vehículo, los vecinos no se quedaran en tierra.

La iniciativa cuenta además con precedentes en ciudades como Venecia. En la ciudad italiana, la empresa de transporte ACTV dispone de accesos de embarque prioritario, en su caso en los servicios de navegación, para titulares de la tarjeta Venezia Unica que residen en el municipio. También pueden acogerse a esta prioridad algunos trabajadores y estudiantes que se desplazan habitualmente al centro histórico o a las islas de la laguna.

Pero esta medida no es algo que agrade al sindicato de transporte SATI. El secretario general Andrés Rodríguez asegura que, en caso de que la medida se implementase, tendría que ser el conductor el que lidiase con posibles problemas.

Además, pone sobre la mesa el colapso del transporte privado, que considera que hay que atajar para mejorar el servicio de los autobuses públicos.

El quid de la cuestión es la masificación que vive el municipio actualmente, un escenario que se replica en Canarias.

La tensión social por la falta de prioridad en las filas, especialmente en líneas operadas por TITSA, en Tenerife, y Global, en Gran Canaria, se debe a que las líneas que conectan los aeropuertos, las capitales y los epicentros turísticos operan con una altísima ocupación de pasajeros, lo que despierta el malestar en aquellos canarios que, cuando necesitan la guagua para llegar a su puesto de trabajo o centro de estudios, se quedan en tierra porque el vehículo completa su aforo con turistas.

El difícil encaje de la prioridad a los residentes en las guaguas canarias

Según el informe Perfil del Turista - Islas Canarias de Promotur correspondiente a 2025, un 12,6% de los turistas que llegan al Archipiélago utiliza el transporte público. Además, en Gran Canaria se refleja un uso aún más intensivo, ya que 29,32% de sus visitantes afirma haber utilizado el transporte urbano público para moverse durante sus vacaciones.

Sin embargo, el director gerente de la Autoridad Única del Transporte de Gran Canaria (AUTGC), Ruymán Santana, considera, en conversación con Canarias Ahora, que establecer una distinción de este tipo sería “discriminatorio” y recuerda que el propio Reglamento de desarrollo de la Ley 13/2007, de 17 de mayo, de Ordenación del Transporte por Carretera de Canarias tiene fijado en el artículo 36, Prestación del servicio de transporte público regular permanente de viajeros y derecho de admisión, que “deberán ser admitidas a la utilización del servicio todas aquellas personas que lo deseen, siempre que se cumplan las condiciones redactadas”. Se trata de “un derecho de la ciudadanía”, subraya.

A esta dificultad se suma otra, que es cómo verificar quién tiene derecho a esa prioridad. Santana sostiene que el sistema tendría un encaje legal complicado: “Difícilmente se puede determinar la residencia del viajero”.

Además, apunta a una circunstancia propia del aeropuerto de Gran Canaria. “La terminal cuenta ya con una alta frecuencia de la guagua exprés, que conecta el aeropuerto con Las Palmas de Gran Canaria y con el sur de la isla de forma rápida y frecuente”. Para Santana, esa oferta de transporte ya contribuye a limitar el número de potenciales usuarios del servicio.

Por su parte, el director general de Guaguas Municipales de Las Palmas de Gran Canara, Miguel Ángel Rodríguez, se suma a las palabras de Santana y añade que “son modelos que existen o se han planteado en otras ciudades, pero cada red de transporte responde a una realidad diferente”. “En el caso de Guaguas Municipales, la presencia de turistas no constituye actualmente un problema específico para la operativa del servicio, por lo que no existe una necesidad de establecer una diferenciación entre residentes y visitantes”, explica a este periódico.

Además, alega, “desde un punto de vista puramente técnico y operativo, establecer accesos diferenciados implicaría introducir elementos como nuevos controles de identificación de viajeros, organización de colas o espacios divididos en las paradas, que habría que valorar en relación con los beneficios que se pretendieran conseguir”.

Esto contrasta con el malestar social persistente en líneas que conectan los núcleos del sur, especialmente en islas como Tenerife o Gran Canaria, donde los pasajeros esperan en paradas intermedias para subir a una guagua que a veces ni puede parar por ir al límite de su capacidad. De hecho, en Tenerife, trabajadores de zonas hoteleras han denunciado repetidamente que no pueden subirse a las guaguas en horas punta porque ya vienen colapsadas por turistas con maletas.

El problema, más allá del turista, está en la ocupación

Santana sostiene que el debate sobre la presión que soportan las guaguas no termina en la presencia de turistas y sitúa el principal foco de tensión en la ocupación de los vehículos, especialmente desde la implantación de la gratuidad del transporte público. “El significativo incremento de la demanda ha provocado que pasajeros con un destino concreto se queden sin plaza porque otros usuarios han optado por una guagua que realiza un trayecto más directo, aunque su recorrido sea más corto”, explica.

La situación ha generado distorsiones en determinadas líneas interurbanas, señala. Por ello, “sobre la mesa está la posibilidad de limitar los desplazamientos urbanos en servicios concebidos para conectar distintos municipios, de manera que las plazas disponibles puedan reservarse para quienes necesitan realizar el trayecto interurbano completo”. El objetivo sería evitar que la elevada ocupación termine expulsando del servicio a pasajeros cuyo desplazamiento requiere precisamente esa conexión, argumenta.

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