El castillo de la Virgen, La Patrona

9 de junio de 2026 16:38 h

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Castillo de la Virgen, Montaña Tenisca. MVH

Las jacarandas en flor y el castillo de la Virgen engalanado anuncian a los aridanenses que son los días de La Patrona, Nuestra Señora de los Remedios.

El castillo originalmente se engalanaba con un gran mástil de telefónica plantado en el “patio de armas” (exterior) dónde se izaba la bandera blanca de María y en la única almena del castillo un pequeño banderín, rojo y gualda. La bandera de La Patrona se arriaba al día siguiente de la última novena a la Virgen, a mediados del mes de julio. Este año debe ser recogida el 10 de julio, siguiendo el programa de las Solemnidades Religiosas de la parroquia.

Este año de 2026 la bandera de la Virgen, izada desde hacía años en la única almena del castillo-torreón, ha pasado, sin seguir la normativa oficial de protocolo, a ondear mezclada entre las otras banderas políticas. Si nadie pone remedio ahí seguirá tremolando durante todas las fiestas.

Desde muy antiguo el voto perpetuo de los vecinos y vecinas de Aridane a su Patrona, en la demarcación parroquial de mar a cumbre (Valle de Aridane), de celebrar en torno al 2 de julio sus festejos eran organizados y financiados por las diferentes Cofradías, Gremios de Oficios y particulares. Los fondos necesarios se recaudaban por los cofrades, portando una pequeña capilla con la Virgen de los Remedios, por caminos, calles y veredas. Los recursos económicos donados eran aportados por los vecinos en variedad de especies (trigo, centeno, cera, etc.) o monedas de curso legal. Las fechas de La Patrona coincidían con la siega de las sementeras y las eras estaban muy concurridas de gentes. Era el lugar preferido de los limosneros de los festejos de La Patrona.

Pasaron lo siglos y el Ayuntamiento, creado por la Constitución de 1812, fue el depositario del voto perpetuo de los vecinos y vecinas a su Patrona.

El castillo efímero e improvisado de La Patrona

El espacio de la montaña de Tenisca donde se ubica el castillo de la Virgen ha estado ligado durante siglos a la fiesta de La Patrona. Las referencias documentales que se conocen de la utilización de ese lugar como atalaya natural, que mira hacia el casco urbano, se remontan al siglo XIX, pero, con seguridad, su utilización debe ser muy anterior a esa centuria.

De antiguo se documenta que se levantaba un castillo efímero destinado a diferentes celebraciones culturales, civiles o religiosas. La cima de la montaña de Tenisca contaba con varios cañones, ignoramos su origen y procedencia, que se utilizaban en festejos y otros regocijos populares, costumbre ancestral generalizada en La Palma.

El estruendo del cañón era consustancial con las fiestas y por ende de La Patrona. En 1851 en los libros de fábrica de la parroquia de Los Remedios constan varios gastos en concepto de “rama, leña para las hogueras, pólvora y gratifi­cación a los que trajeron la rama para la misma función de la Patrona”. Pólvora que debió estar destinada a los cañones del por entonces “improvisado castillo”.

La primera referencia conocida a la existencia de cañones en este entorno, que formarían parte de alguna construcción, se encuentra cuando en el año 1868 las crónicas periodísticas relatan las celebraciones para dar a conocer a la población la obtención del título de Villa, para la desde 1899 ciudad de Los Llanos de Aridane, y serían “las 5 de la tarde del 15 del corriente cuando el estampido del cañón, repique general de campanas, el aire sembrado de cohetes y la banda de música de aficionados, anunció a los habitantes de esta población que el Gobierno de S. M. se había dignado elevar a la categoría de Villa al pueblo de Los Llanos, a la segunda población de esta isla, comenzando desde hoy una nueva historia en el catálogo de los pueblos”. Era las salvas de los cañones los que anunciaban al pueblo la buena nueva a los aridanenses.

En 1894 en el programa de La Patrona se anunciaba para el 29 de junio repique de campanas, cohetes y salvas “en el improvisado Castillo de la Montaña”. Era el primer acto que daba apertura a los festejos en honor a la Nuestra Señora de los Remedios, representada en una talla de origen flamenco. Así fue en 1894 y, con toda seguridad, mucho tiempo atrás.

En 1896 el Ayuntamiento adquiere “Pólvora para las cámaras de los cañones”. No obstante, también la parroquia tenía sus gastos propios en los festejos; valga, por ejemplo, esta noticia: en 1889 adquiere, a cargo de la fábrica parroquial, “cuatro docenas de tronadores, tres ruedas y una libra de pólvora para las Fiestas de la Patrona”.

Fueron pasando los años y en los expedientes de gastos de las Fiestas de la Patrona, conservados en el Archivo Municipal, se encuentran recogidas las cifras de gastos para las salvas de los cañones. En 1893 aparece documentalmente reflejada la existencia de un castillo, diciéndose textualmente que habrá salvas y cohetes “…en el improvisado Castillo de la Montaña…”, clara referencia a que anualmente cuando llegaba la Patrona de alguna manera improvisada, se supone con maderas y otros elementos naturales, se formaba la estructura de un castillo en la cumbre de la Montaña de Tenisca.

Desde principios del siglo XX, sucesivos programas oficiales de las Fiestas de la Patrona y otros documentos atestiguan la existencia del castillo de la Virgen. En el año 1935 el programa recoge en el relato de actos la expresión “…en el tradicional Castillo de la Montaña…”, con lo que se confirma la consideración de tradicional para este elemento arquitectónico que continuaba siendo improvisado. Para el 1 de julio de ese mismo año se tenían previsto salvas y “fuegos” en el lugar del castillo. En los años treinta y cuarenta del siglo XX se sigue repitiendo en la documentación impresa de las Fiestas.

Los años fueron corriendo y el “improvisado castillo” de la Virgen continuaba siendo un referente de las fiestas de La Patrona. En plena II República (1935) continuaba estando presente: “A las 6 de la mañana, el cortejo anunciador de las fiestas y la Banda Municipal recorrerán las principales calles de la población. A las 12, el tradicional Castillo de La Montaña hará las salvas de costumbre”. Para la víspera se anuncia que a “las 12 de la mañana el Castillo romperá nuevamente el fuego haciéndose numerosísimas salvas” y después del recorrido procesional “A las 9,30, como fin de fiesta tendrá lugar en la Plaza de la Libertad un monumental Paseo, quemándose gran profusión de fuegos artificiales en el Castillo de La Montaña”.

La Guerra Civil no paralizó los festejos de La Patrona. En el programa de 1938 estaba previsto “Repique de campanas, cohetes y salvas, anunciando la salida desde la Casa Ayuntamiento, de la bandera que será llevada procesionalmente por las Autoridades locales y Jerarquías del Movimiento hasta el Castillo de la Montaña en el que se izará”; en ese mismo día se había bendecido la bandera de la Virgen.

El viejo castillo “improvisado” de la montaña Tenisca ocupó a generaciones de aridanenses que participaban en su construcción. Palos, cartones, cañas, papel, viejos fardos encolados con cal, banderolas, rama, pintura de enjalbegar… y, cómo no, cañones y pólvora. Por la entonces desierta y despoblada montaña se veía subir a las gentes a preparar el viejo y “tradicional” castillo de la Virgen.

Antonio Gómez Felipe y el reloj modelo. Archivo MVH

1950. El castillo, inspirado en un reloj de sobremesa, de la familia Gómez Felipe

El actual castillo de mampostería dedicado a Virgen de los Remedios sustituye a las anteriores edificaciones efímeras. Viene a ser la concreción física y visible desde los distintos barrios del municipio de la unión de los vecinos con las tradiciones culturales, festivas y arraigo que le da el carácter local de sitio histórico.

A finales de los años cuarenta surgió la idea de construir un castillo de mampostería. El recordado odontólogo Antonio Gómez Felipe (1900-1966) fue el gran impulsor de la idea, además de ceder al Ayuntamiento los terrenos familiares necesarios.

El diseño elegido reproduce la forma de un viejo reloj de sobremesa perteneciente a la familia Gómez Felipe, los hermanos Antonio, Cayetano y María Remedios. El proyecto fue redactado por el aparejador José Hernández Santos (1913-2002). Una copia de los planos y el pequeño reloj se conserva en los fondos de la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe, La Laguna, Tenerife.

En 1950 se recoge en el programa de las fiestas de La Patrona el acto de “…bendición del Castillo de reciente construcción, en el mismo lugar en que se ha venido situando tradicionalmente”. Especifica el programa oficial que para el 28 de junio de 1950, a las 7 de la tarde, “La Bandera de la Virgen será conducida desde la parroquia Matriz, al castillo de Ntra. Señora de los Remedios, con acompañamiento de Autoridades y la Banda de música. Seguidamente se procederá a la bendición del castillo, de reciente construcción, en el mismo lugar donde se ha venido situando tradicionalmente”.        

Ese mismo día, 28 de junio, el director de la Compañía Construcciones y Obras S.A. dirige un oficio a la corporación municipal en el que se manifiesta que se pone a “la absoluta disposición” del Ayuntamiento “el Castillo construido por dicha empresa en la Montaña de Tenisca”. En fechas posteriores el pleno municipal acuerda por unanimidad “hacer constar el más sincero agradecimiento a la empresa Construcciones y Obras S.A. por esta labor tan desinteresada, en beneficio de este municipio”.

Allí permanece viendo el discurrir del tiempo aridanense, en la cima y atalaya de la montaña de Tenisca, donde ha estado siempre. Vigía del municipio, del pasado y del presente. Un castillo sin pólvora de guerra y metralla bélica, braman estruendosas salvas y fuegos de artificio en honor y devoción a la Virgen de los Remedios. Ésta es la historia de un castillo construido por y para la fiesta de La Patrona.

Banderas izadas actualmente. DSF

*María Victoria Hernández es cronista oficial de la ciudad de Los Llanos de Aridane (2002), miembro de la Academia Canaria de la Lengua (2009) y de la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel (2009)

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