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Medallas

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Hace un par de años, en el marco de las jornadas culturales celebradas con motivo del 135 Aniversario de la Sociedad La Investigadora (1885-2020), siendo presidente de la citada institución don Rafael García Becerra, y de acuerdo con su Reglamento de Honores, que le permite distinguir a personas y grupos que han sobresalido en su labor, y que por su conducta, ejecutoria y aportaciones hechas a nuestra sociedad merecen el reconocimiento público de la ciudadanía, se honró a la agrupación musical TAJADRE por su labor durante cincuenta años. Cuando hace unos días el Ayuntamiento capitalino acordó conceder la medalla de la Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Cruz de La Palma a ambas instituciones emblemáticas de la capital de la Isla, la Sociedad La Investigadora (Casino) y la Agrupación Folclórica TAJADRE, creo que cuantos han estados relacionados con la música, la tradición, el folklore y otras expresiones relacionadas con el mundo de la cultura saltaron de gozo al conocer la noticia. De hecho, los valores a los que se aluden en el acuerdo de la corporación municipal son “la contribución, difusión y conservación del acervo cultural palmero, así como su papel como entidades embajadoras de nuestras señas de identidad, así como su labor de difusión y proyección de la cultura y el arte desde sus diferentes ámbitos”. 

Recuerdo que en aquel acto del 135 Aniversario pronuncié unas palabras referidas a ‘La Investigadora’: “En el crepúsculo de su memoria, esta vetusta sociedad mitifica a los muertos y a los vivos que han tenido y tienen que ver con sus obras, su historia y su grandeza. Si damos la vuelta atrás en el reloj del tiempo hallaremos en estos salones las huellas de nuestras vidas y resucitaremos una actividad lúdico-cultural irrepetible en la ciudad de nuestros padres y abuelos”. Tal vez por eso, al enterarme de la concesión de estas medallas, tuve ganas de abrir el portón grande de los recuerdos y recuperar el espíritu romántico y generoso, idealista y luchador de otra época, porque la sociedad ‘La Investigadora’ y la agrupación TAJADRE forman parte de la historia de la ciudad y de sus sueños… Proyectos y anhelos envueltos en raíces de tradición, en canciones de ayer y de siempre, que han sido y son la expresión de este pueblo. Repito, como aquel día, el axioma cervantino “al bien hacer jamás le falta premio”. De ahí, que estos reconocimientos prestigien tanto a quien los otorga como a aquellos que los reciben. A TAJADRE le llega esta recompensa después de una admirable permanencia de cinco décadas en los escenarios, tiempo suficiente para darnos cuenta de su auténtica envergadura, de la tarea realizada y la repercusión alcanzada. TAJADRE ha sido un torrente incontenible de afanes creadores… Su incansable voluntad y espíritu de superación y su energía para continuar en la tarea emprendida hasta alcanzar la excelencia son un ejemplo poderoso de perseverancia, un modelo claro de vocación y compromiso artístico con una comunidad particular y concreta como la de Santa Cruz de La Palma y, de paso, con la de la Isla y la del Archipiélago. Su popularidad tal vez se deba a que los temas musicales de su repertorio, canciones de las dos orillas o sus villancicos navideños están envueltos en raíces de una tradición que forma parte de nuestra gente, y sus grabaciones y discos están marcados por una cadencia tan sublime como el paisaje que le vio nacer. Precisamente, la noticia de esta distinción ha llegado al grupo mientras preparaba su recital navideño del próximo 17 de diciembre, que tendrá lugar en la Plaza de España. Un rincón al que Tajadre vuelve, una vez pasada la pandemia, después de celebrar las dos anteriores ediciones en el patio conventual de San Francisco. 

En resumen, creo que nuestro ayuntamiento acierta al otorgar estas medallas, porque como ha dicho el concejal de Patrimonio, Manuel Garrido “ambas instituciones (La Investigadora y Tajadre) son ampliamente reconocidas y valoradas por los vecinos y vecinas de Santa Cruz de la Palma”.  

Finalizaré este artículo con las mismas palabras con las que cerré mi alocución aquel día en el Casino: Detrás de los goznes gastados de las puertas de la sociedad “La Investigadora” crece y crece la cultura, navega el pensamiento y las figuras que lo ilustran… Y, en este marco, dicha Sociedad y Tajadre forman parte de la historia viva de nuestra ciudad. He vivido con ambas instituciones momentos de admiración y de pujanza, pero ni a La Investigadora ni a Tajadre les ha sido fácil sostener la antorcha y, en su relevo generacional, seguir la luz y conservar para la cultura el brillo de su llama.

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