El esqueleto de un pino en La Caldera: la desgarradora imagen de los estragos de la sequía

Los estragos de diez años de grave sequía comienzan a ser cada vez más visibles y preocupantes, señala Jorge Pais, doctor en Arqueología y jefe de la Unidad Insular de Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma. El esqueleto de un enorme pino de tea (Pinus canarienis) en la zona del Roque de Los Cuervos (Pico Bejenado), sobre 1.500 metros de altura y dentro de los límites del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, conforma la desgarradora imagen de la desolación que sufre el medio natural la Isla por la persistente falta de lluvias.

Y eso que, señala Pais, “en el Pico Benehauno (topónimo amazigh) los pinos están resistiendo mucho mejor que en el interior de La Caldera, donde proliferan los manchones de pinos completamente secos, amén de innumerables fayas (Myrica faya). Solo basta con recorrer el sendero entre Los Brecitos y el lugar de acampada en las Playas de Taburiente”.

Los pinares del Bejenado, añade, “son duros y muy resistentes, por cuando viven en unos parajes de gran sequedad y sobre suelos rocosos poco fértiles. Ambas características han hecho que no sean demasiado esbeltos, pero sí muy retorcidos con formas curiosas, extrañas y llamativas”.

Por todo ello,  apunta, “no debe extrañarnos la gran longevidad de muchos ejemplares del Bejenado, con dataciones centenarias como, seguramente, el de la fotografía, tal y como se demostró en los estudios dendrocronológicos que se llevaron a cabo para datar el Pino de la Virgen en el Llano de La Pina (Las Cuevas), en el municipio de El Paso, que tiene entre 600 y 800 años de antigüedad”.

Por tanto, explica, “la sequía, los incendios y la vejez han creado una explosiva combinación que, con toda probabilidad, han ocasionado la muerte de este precioso ejemplar de pino”.

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21 de septiembre de 2020 - 12:27 h

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