Las familias del alumnado de los CEIP Todoque y Los Campitos exigen la solución definitiva para un nuevo centro “digno” o “iniciarán movilizaciones”

La Palma Ahora

Los Llanos de Aridane —
29 de mayo de 2026 10:43 h

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Los desaparecidos CEIP Los Campitos y Todoque.

Las familias del alumnado de los Centros de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Todoque y Los Campitos exigen la solución definitiva para un nuevo centro “digno” o “iniciarán movilizaciones”, indica El Valle La Palma en una nota de prensa.

Las  Asociaciones de Madres y Padres de Alumnado (AMPAS) de los dos colegios destruidos por la erupción volcánica, señala, “alzan la voz” en una carta pública conjunta para reclamar que “las administraciones públicas y la organización Rotary aclaren la hoja de ruta del centro educativo prometido”. Defienden “el derecho de sus hijos a continuar juntos para que ni el volcán ni las decisiones políticas rompan estas comunidades educativas”.

La lava del volcán Tajogaite, se indica en la nota, “sepultó los Colegios de Educación Infantil Primaria (CEIP) Los Campitos y Todoque. Todo quedó destruido a su alrededor, excepto la voluntad de sus familias de mantener vivas esas comunidades educativas, aunque sea lejos de su entorno original, hoy convertido en un inmenso campo de lava”.

Por ello, las familias del alumnado de ambos centros han vuelto a “alzar la voz” en una carta remitida a “las administraciones públicas para denunciar que, casi cinco años después de la catástrofe, sus hijos continúan en instalaciones provisionales e inadecuadas y, lo que consideran aún peor, sin una solución definitiva a la vista”.

En el escrito, añade, “dirigido a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias, al Cabildo de La Palma, al Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane, a la Diputación del Común y a los responsables del proyecto Rotary La Palma/Uno por La Palma”, las asociaciones de madres y padres (AMPA) de ambos colegios reclaman “transparencia” y exigen “respuestas, en un plazo máximo de diez días, sobre la hoja de ruta prevista para un centro educativo digno”. De no obtenerlas, anuncian “movilizaciones de protesta”.

Cabe recordar, se apunta en la nota, “que, tras la destrucción total de los CEIP Los Campitos y Todoque, el alumnado reanudó las clases en el CER (Coletivo de Escuelas Rurales) Princesa Acerina, donde tiene que compartir espacio con la Escuela Insular de Música”.

En marzo de 2023, prosigue “la organización Rotary se comprometió públicamente a financiar la construcción de un nuevo centro educativo y recaudó alrededor de 600.000 euros para este fin, sin que hasta ahora se haya concretado el desarrollo de la iniciativa”.

Posteriormente, “desde la Administración se planteó adaptar el CEIP Arco Iris, en Tendiña (El Paso), para acoger a este alumnado”, una alternativa que, según las AMPAS, “también se ha empantanado por trámites administrativos, licitaciones y nuevos plazos indefinidos”.

“Mientras tanto, nuestra escuela se vacía y lo que podía haber sido una comunidad educativa de más de 30 alumnos hoy ha quedado reducida a poco más de 20, porque muchas familias, agotadas por la incertidumbre y la falta de soluciones reales, se han visto obligadas a buscar alternativas”, exponen en su carta las asociaciones.

Aona de las coladas del Tajogaite sobre el barrio de Todoque.

“A estos niños ya les tocó vivir una pandemia; después les tocó perder su entorno, sus colegios, sus rutinas y parte de su infancia con la erupción volcánica; y ahora les está tocando crecer en una espera interminable por un colegio digno”, lamentan las AMPAS, que subrayan que no están “exigiendo imposibles, privilegios ni un proyecto faraónico, sino una solución realista, inmediata y perfectamente razonable”.

“Nuestros hijos no son números en un expediente; son niños, son familias, son proyectos de vida y ya han esperado demasiado”, añaden ambas asociaciones, formadas por personas que se vieron desplazadas de sus barrios tras la erupción y obligadas a rehacer su vida en otros lugares.

Preguntas a las que exigen respuesta

Las dos AMPAS preguntan “cuál es actualmente la situación del proyecto Centro Educativo Rotary La Palma/Uno por La Palma, una iniciativa presentada en un acto institucional simbólico de colocación de la primera piedra al que asistieron, entre otros, la entonces presidenta de Rotary International, Jennifer Jones; el entonces presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, y el entonces presidente del Cabildo de La Palma, Mariano Hernández Zapata”.

Por ello, exigen explicaciones “a los responsables del proyecto Rotary sobre si sigue vigente, qué fondos fueron recaudados, cuál es el destino previsto de esos recursos y, si el proyecto inicial ya no es viable o ha cambiado, cómo se reconducirá esa ayuda para dar una solución real a nuestros niños”.

CEIP Princesa Acerina, en Los Llanos de Aridane.

Asimismo, preguntan a las Administraciones públicas responsables “cuál es la solución definitiva, qué calendario exacto existe, quién asume la responsabilidad política y técnica y qué medidas inmediatas van a ejecutarse”.

Las familias justifican este cuestionario como una exigencia de “transparencia, precisamente por respeto a la solidaridad de quienes ayudaron mediante donaciones para levantar un nuevo colegio”.

“Nos sentimos engañados”

El presidente del AMPA El Pastelero, del CEIP Los Campitos, y portavoz del AMPA del CEIP Todoque, Oliver Barreto, asegura a El Valle que esta carta pública conjunta surge por “el creciente enfado” existente en ambas comunidades educativas por la prolongación de “un parche” que “se ha eternizado” y reconoce que, a día de hoy, se sienten “engañados”.

Barreto lamenta “la falta de comunicación por parte de Rotary sobre el proyecto del colegio que se iba a financiar con donaciones” y critica también que la Consejería de Educación “no haya garantizado una solución definitiva en un plazo razonable”. “Cinco años después, parece que nos han vendido solo humo”, sostiene.

El representante de ambas AMPAS afirma que “estos niños vivieron una catástrofe, sus colegios quedaron sepultados bajo la lava y queremos que sigan juntos, en un colegio propio y con una identidad propia; porque Todoque, El Paraíso y otros núcleos destruidos ya no existen físicamente, pero sí las personas que los habitaban, y no quieren romper sus comunidades educativas”.

“En cada curso hay menos alumnado, porque no permiten matricular a nuevos niños, ni siquiera si pertenecen a familias de la zona destruida por el Tajogaite, a quienes ahora se les asigna un colegio en función de su nuevo domicilio; y da la impresión de que la Consejería quiere así justificar que ya no exista un número suficiente para que los CEIP Los Campitos y Todoque sigan existiendo”, añade Barreto.

En este sentido, subraya que “la incertidumbre actual no solo afecta al alumnado y sus familias, sino también al profesorado”.

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