“El volcán de Cumbre Vieja está causando un estrés brutal en los animales”

Dos cabras son trasladas por bomberos.

A excepción de los científicos, pocos están preparados para un volcán, un fenómeno de la naturaleza de escasa recurrencia, y los animales, aunque perciben antes que las personas una erupción inminente, tampoco. Las mascotas y el ganado caprino de la zona de Cumbre Vieja, principalmente, “están sufriendo un estrés brutal” como consecuencia del evento telúrico, ha asegurado a este periódico Juan Capote, doctor en Veterinaria y profesor de investigación.

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“Todo el mundo sabe que los perros cuando oyen voladores se asustan y se esconden”, recuerda este científico, una autoridad mundial en ganado caprino, y subraya que la situación de estrés “ocurre fundamentalmente en las mascotas, aunque hay en la zona muchos animales de producción que están metidos en casas particulares en pequeño número, un par de cabras, tres ovejas… y también ejemplares exóticos que ha habido que evacuar y trasladar a los centros de acogida”.

“Los ganaderos de abasto han tenido que trasladar cabras en un camión y el estrés del transporte es algo que está demostrado científicamente y afecta sobre todo a la ingesta de los animales, por lo que baja su producción de leche, en este caso estamos hablando de cabras, que es lo que yo más he trabajado”, subraya. “Hay animales acostumbrados a ser transportados, como los caballos o las vacas que llevan a las ferias, pero un rebaño de cabras no se transporta todos los días, y sobre todo rebaños que están en intensivo, que no salen al pastoreo”, añade.

Capote, que ha viajado por varios países para asesorar en el manejo del ganado caprino en la producción quesera, cita el caso de “una ganadera a la que le explotó el volcán a unos 300 metros y tuvo que evacuar a los animales, pero no le dio tiempo de llevarlos todos y les dejó la puerta abierta, digamos, para que se buscaran la vida; las cabras, sin son de raza palmera, lo van a hacer porque están acostumbradas a pastorear, pero si son de raza majorera es más difícil, aunque no se dejarán quemar”, asegura. “Esta ganadera tuvo que cargar las cabras casi a punto de parir, lo que ha significado abortos y muerte de ejemplares”, apunta.

Una quesería que recogía la leche de varias granjas de la zona también se ha visto afectada por las coladas de lava y ha tenido que trasladarse a unas instalaciones del Cabildo. “Todos esos ganaderos tienen sus ingresos mermados, pero no anulados”, remarca.

En cuanto a los animales que se encuentran en albergues de acogida, Juan Capote destaca que “están en muy buenas manos, han llegado a la crème de la créme de la veterinaria, porque nuestros colegas están demostrando en estos momentos una gran generosidad, incluso les están tratando el estrés en la medida de lo posible”.

“Quiero destacar la magnífica labor que están llevando a cabo mis colegas, veterinarios y veterinarias, son todos prácticamente clínicos, cuando empiece la reconstrucción harán falta produccionistas, y yo ya me he ofrecido al Cabildo, pero en el volcán de La Palma hay veterinarios que son verdaderos héroes que me tienen asombrados y emocionados con sus actuaciones; uno de ellos ha perdido su casa y dos han tenido que cerrar sus clínicas por evacuación, y los tres, al día siguiente estaban trabajando en las emergencias, ayudando con la evacuación y tratamiento de animales, pero en esto no influye ser veterinario sino ser palmero también”, concluye Capote.

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