España ante la evolución política del Sahel
En 2025, una de cada tres personas que llegaron a bordo de pateras y cayucos al Archipiélago canario procedía de Mali. El perfil: malienses del norte, refugiados de la inestabilidad y la violencia yihadista. Solo por un dato como éste, el Sahel y su inestabilidad deben ser un elemento presente en nuestro estudio y análisis continuado de la región y la actualidad africana. En los últimos diez años desde Casa África hemos sido machaconamente reiterativos en llamar la atención sobre la importancia que para todos tiene lo que suceda en Mali, Níger o Burkina Faso. Decenas de foros, conferencias, contactos con expertos y centenares de artículos así lo atestiguan.
En el último medio año están sucediéndose acontecimientos de extraordinaria relevancia. Porque el Sahel vive un momento de honda transformación y volatilidad que España debe contemplar como una prioridad estratégica. Conscientes de la gravedad del momento, en Casa África, con el respaldo de la Secretaría General de Política de Defensa del Ministerio de Defensa de España, hemos celebrado recientemente dos jornadas de análisis bajo el ciclo #ÁfricaEsNoticia. El objetivo central fue desentrañar las claves, internas y geopolíticas, del escenario saheliano para acabar en una conclusión evidente: España no puede permitirse el lujo de la ausencia ni de la pasividad. Nuestro país debe desplegar un perfil propio, pragmático y diferenciado en su flanco sur.
La primera sesión contó con las reflexiones del Embajador en Misión Especial para el Sahel del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Diego Nuño, y del coronel en la reserva Ignacio Fuente Cobo, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Ambos expertos coincidieron en calificar a la región como la auténtica “frontera avanzada” de la seguridad española y europea. Sin embargo, la Unión Europea y la OTAN mantienen una evidente asimetría en su atención a los distintos frentes.
El coronel Fuente Cobo argumentó que, mientras Europa vuelca masivamente sus recursos financieros y militares hacia el frente oriental, el flanco sur padece un peligroso desinterés estratégico. España mantiene desplegados a miles de soldados en misiones de disuasión en Letonia, Eslovaquia o Rumanía para proteger a sus socios bálticos y nórdicos. Por principio de reciprocidad y solidaridad transatlántica, Madrid debe exigir que Bruselas aplique una visión de seguridad de 360 grados. Si la franja atlántica del Sahel o los Estados costeros del Golfo de Guinea (Benín, Togo, Ghana o Costa de Marfil) colapsaran bajo el empuje yihadista, las consecuencias para el comercio marítimo, el crimen transnacional y los flujos migratorios en el Mediterráneo serían desastrosas.
Frente a la parálisis europea, el Embajador Diego Nuño defendió que España ostenta una posición de privilegio para ejercer un liderazgo renovado, en la línea del llamado ‘new approach’ (nuevo acercamiento) que apoyan un buen número de socios europeos. Además, y a diferencia de otras potencias continentales, España carece de las cicatrices y los agravios derivados de un pasado colonial en el Sahel, lo que favorece la posición de nuestra diplomacia ante las poblaciones y autoridades locales.
España es hoy el Estado miembro de la UE con mayor presencia diplomática bilateral sobre el terreno, manteniendo embajadas plenamente operativas en Mali, Níger, Chad y Mauritania. Desde Casa África nos hemos volcado en colaborar con nuestra Embajada en Mali y organizar diversas actividades de diplomacia pública, tanto allí como aquí, para mejorar nuestras relaciones.
Las conclusiones que sacamos de esta jornada es que existe cierto “cordón sanitario” desde parte de la UE, forzando cierto aislamiento político a los países de la Alianza de Estados del Sahel (AES), Mali, Níger y Burkina Faso. Y una frase quedó en el aire que lo sintetizó todo: “La UE entró de la mano de Francia, salió de la mano de Francia y no vuelve a entrar porque Francia no quiere”.
Este repliegue actual está privando a Europa de ojos y oídos en un momento de profundos cambios en la región, cediendo un espacio geopolítico crucial a potencias competidoras. La solución es sencilla: sentarse de tú a tú con nuestros amigos malienses y preguntarles ‘¿qué necesitan?’. La receta pasa por menos paternalismo moralizante y más hablar el “lenguaje del poder” y de la cooperación en pie de igualdad, respondiendo a las necesidades materiales expresadas por los propios gobiernos locales.
Porque es evidente que la situación securitaria en Mali no permite ser optimistas: el Sahel sigue siendo el epicentro del terrorismo mundial. El pasado 25 de abril, una inédita ‘alianza de conveniencia’ entre el grupo yihadista JNIM (vinculado a Al Qaeda) y los separatistas tuaregs del Frente de Liberación del Azawad golpeó simultáneamente los centros neurálgicos del norte del país (Gao, Kidal y Mopti) y realizó una incursión en la capital, Bamako, que acabó con la vida del ministro de Defensa, Sadio Cámara, un hombre fundamental en la Junta que preside Assimi Goita y que era considerado el arquitecto de la alianza maliense con Rusia.
Y frente a todo esto, incluso existen corrientes europeas que sugieren presentar a esta coalición insurgente como un interlocutor político válido. La conclusión del debate fue que legitimar a grupos yihadistas o separatistas no traerá la estabilidad, sino el caos absoluto y una devastadora guerra civil.
Precisamente a toda esta influencia de Rusia en los acontecimientos del Sahel nos llevó la segunda conferencia de nuestro ciclo, que abordó la dimensión geopolítica internacional, contando con las intervenciones del analista tinerfeño Jesús Pérez Triana, creador del proyecto OSINT Sahel, y del periodista de origen ucraniano Andriy Ilkiv.
Pérez Triana, un experto en recopilar información de fuentes abiertas para componer análisis exhaustivos de la realidad diaria de los países de la región, enfatizó la enorme dificultad de realizar prospectiva sobre Mali en estos momentos debido a una paradoja central: en un lado de la balanza hay claros avances, puesto que los gobiernos sahelianos rechazan ser meros extractores de materias primas y exigen la industrialización local de sus recursos (litio y oro), diversificando sus socios internacionales con empresas de Canadá, Reino Unido, Turquía o China.
En el otro de la balanza está la muy pesada “metástasis” del yihadismo, que mediante bloqueos económicos y emboscadas ahoga las infraestructuras urbanas y rurales. Es una dramática “carrera contra el tiempo”: la incógnita de si Mali llegará a consolidar este salto cualitativo de desarrollo e industrialización a través de la diversificación de socios antes de que la expansión de la violencia extremista acabe sumiendo al país en una guerra civil.
Por su parte, el analista y periodista Andriy Ilkiv nos contó que la presencia de Rusia en el Sahel responde a una estrategia de reposicionamiento geopolítico global acelerada tras la invasión de Ucrania en 2022, y que persigue tanto reemplazar los mercados occidentales perdidos como encontrar nuevos espacios de confrontación con Occidente.
Bajo la fórmula de “recursos por seguridad”, Putin y su Africa Corps suministran cobertura paramilitar a las frágiles juntas militares sahelianas a cambio de un acceso garantizado a minerales estratégicos como el oro o el litio de Mali o el uranio de Níger, ofreciendo un respaldo incondicional que no solo omite cualquier exigencia en materia de derechos humanos o institucionalidad democrática, toda una estrategia apalancada con intensidad a través de tácticas de desinformación. También resultó muy interesante el debate entre los asistentes sobre las operaciones encubiertas ucranianas para perjudicar a las fuerzas rusas presentes en Mali.
Las valiosas aportaciones reunidas en estas dos jornadas organizadas por Casa África nos demostraron que la inestabilidad en el Sahel no se resolverá con fórmulas milagrosas ni con un aislamiento represivo. Para España, la respuesta pasa por una diplomacia de Estado audaz y pragmática, basada en intereses mutuos. Nuestro país debe hacer valer su peso específico y su conocimiento directo de la realidad africana para liderar una reorientación europea en el Sahel.
Sobre este blog
Espacio de opinión de Canarias Ahora
0