El mundo decide si rectifica el tiempo universal coordinado para evitar un caos tecnológico global
Los encargados de mantener el tiempo universal coordinado (UTC) se enfrentan este jueves a una decisión sin precedentes. Los estados miembros de la Conferencia General de Pesas y Medidas (CGPM) votarán a mediodía si eliminan el conocido como “segundo intercalar” y sortean un problema que asoma en el horizonte: la rotación de la Tierra se ha acelerado en los últimos años y hará necesario restar un segundo a la hora universal UTC en lugar de sumarlo. Esta operación no se ha hecho nunca y podría tener consecuencias imprevisibles para los equipos tecnológicos y las redes.
Desde 1972 se han introducido 27 de estos segundos “bisiestos” (el último, el 31 de diciembre de 2016), para mantener el tiempo acoplado con la duración cronológica del día y corregir el pequeño retraso que la Tierra acumula respecto a la marcha de los relojes atómicos. Ante los cambios en la rotación terrestre, en una reunión anterior la CGPM ya había tomado la decisión de acabar con el segundo intercalar en 2035, pero en esta edición hay una propuesta para adelantar ese cambio y evitar problemas. Esta decisión esquivaría el escenario de tener que restar por primera vez el segundo bisiesto, lo que significaría que los relojes deberían saltarse un segundo en lugar de ganarlo.
Según los especialistas, la adición de este segundo bisiesto podría causar estragos en los sistemas informáticos que dependen de la sincronización del tiempo para funcionar correctamente, debido a que cada organización lo gestiona de una forma diferente. Google, por ejemplo, opta por diluir gradualmente el segundo extra a lo largo del día, y el sistema de navegación por satélite ruso GLONASS también se podrían ver afectado, ya que incorpora el tiempo UTC en su funcionamiento. Los efectos de este cambio podrían afectar a infraestructuras cruciales como redes eléctricas, telecomunicaciones, sistemas financieros e Internet.
La irregularidad en la rotación terrestre se debe a la interacción entre los elementos que la componen, entre el manto externo sólido y las partes fundidas en su núcleo. La reciente aceleración se debe a los cambios relacionados con fluidos sobre o dentro de la Tierra, aunque ha sido contrarrestada por los efectos de la acción humana, ya que el deshielo masivo en Groenlandia y la Antártida ha ralentizado el giro terrestre. Este hecho ha llevado a algunos expertos a defender la eliminación del segundo intercalar con más vehemencia, puesto que nuestra actividad está frenando la aceleración y perturbando los posibles escenarios futuros.
Pasar a la “hora intercalar”
La diferencia absoluta entre el tiempo basado en la rotación real de la Tierra (UT1) y el tiempo oficial de los relojes atómicos (UTC), se conoce técnicamente como |UT1−UTC| y hasta ahora se mantenía por debajo de 0,9 segundos mediante la introducción de los segundos intercalares. Lo que proponen los científicos, y tendrá que ser refrendado por mayoría simple de los países miembros, es aumentar ese margen de ajuste hasta 3.600 segundos, es decir, que el segundo bisiesto sea reemplazado por una “hora bisiesta”, lo cual retrasaría el problema más de un siglo y evitaría el posible impacto tecnológico de restar un segundo.
Lo que se va a decidir es que no se vuelvan a hacer correcciones al tiempo universal coordinado (UTC) o al menos que estemos varios siglos sin realizar correcciones
La delegación española en el Comité Internacional de Pesas y Medidas está a favor de este cambio. “Realmente lo que se va a decidir es que no se vuelvan a hacer correcciones al tiempo universal coordinado (UTC), que es un tiempo definido por los relojes atómicos, hasta que su diferencia con la hora dictada por la rotación de la tierra sea mayor de una hora”, explica Dolores del Campo Maldonado, directora del Centro Español de Metrología (CEM), al SMC. “Esto significa que estaremos varios siglos sin realizar correcciones”.
“El segundo intercalar se pone desde 1972 para ajustar la escala del Tiempo Universal Coordinado (UTC) con la UT1, que es el tiempo solar, que depende de la rotación de la Tierra y no es uniforme: a veces va más rápido y a veces más lento”, explica Carmen Vélez, capitán de corbeta y jefa de la Sección de Hora del Real Instituto y Observatorio de la Armada, a elDiario.es. “El ajuste se realiza habitualmente el 31 de diciembre introduciendo un segundo”, continúa la especialista. “El problema actual reside en que se requiere una actualización de los sistemas operativos y nunca se ha restado un segundo, por lo que se desconoce cómo afectará el simple hecho de restar”.
Restar un segundo para luego tener que volvérselo a sumar en 20 años, sin saber qué consecuencias conlleva dicha resta, supone un riesgo innecesario
A corto plazo la tendencia de la Tierra es de aceleración, advierte Vélez, pero a largo plazo terminará yendo más lento, insiste. “Restar un segundo para luego tener que volvérselo a sumar en 20 años, sin saber qué consecuencias conlleva dicha resta, supone un riesgo innecesario”, subraya. “Apoyamos plenamente la propuesta”, declara Dolores del Campo Maldonado. “Consideramos que esta medida es necesaria y oportuna a la vista de los importantes riesgos que podría plantear en los próximos años la introducción, por primera vez, de un segundo intercalar negativo”.
En la 28ª edición de la Conferencia General de Pesas y Medidas también se discutirá la necesidad de una hora universal en la Luna, para establecer una escala de tiempo de referencia común que sirva de apoyo a los futuros servicios de posicionamiento, navegación y sincronización lunar, incluida su relación con el UTC. Y se seguirá trabajando en la propuesta de nueva definición del segundo, basada en estándares de frecuencia óptica, mucho más precisos que los actuales, basados en microondas. La propuesta se presentaría a la 29ª reunión de la CGPM, prevista para 2030, junto con una recomendación sobre la fecha de implementación de la nueva definición.
1