¿Se comportan los amigos de Ronaldo en Facebook como los lectores de Lancet?

Imagen: Thomas Angermann | Flickr

José María Rodríguez/Efe

Las Palmas de Gran Canaria —

Los científicos suelen medir la repercusión de sus publicaciones por el número de citas que reciben en revistas de investigación, en un indicador de calidad universalmente aceptado, pero que parece conducirse por las mismas reglas que rigen en un entorno mucho más mundano como es Facebook.

De hecho, si se recuentan las citas que han recibido desde 1990 todos los artículos publicados ese año en una de las revistas científicas más prestigiosas del planeta, The Lancet, y se distribuyen en una gráfica conforme avanza el tiempo, se comprueba que describen la misma curva que las veces que han sido compartidas las publicaciones que ha hecho Cristiano Ronaldo en su Facebook.

Que nadie se alarme: el mismo patrón se repite en la curva que trazan las veces que han sido compartido los contenidos publicados en algunos de los perfiles de Facebook más populares del mundo, de todo signo y condición: el de la NASA, el del diario New York Times, el de la CNN, el de la BBC o incluso el del Parlamento Europeo.

Es lo que defiende este mes en la revista PLOS One tres investigadores de la mayor universidad rumana, la Babes-Bolyai, y el Centro de Investigación en Física Wigner de Hungría en un artículo editado por un investigador de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, titulado Ciencia y Facebook: La misma ley de popularidad.

El trabajo de estos investigadores del este de Europa ha analizado los datos sobre citas científicas recogidas en dos de las plataformas más utilizadas para conocer cuántas referencias obtiene un artículo: WOS (Web of Science) y JCR (Journal Citation Report).

Y se propone tres ejercicios de probabilidad y matemáticas: ver cómo se han distribuido en el tiempo las citas de todos los artículos publicados en 1990 por investigadores de la Universidad de Harvard, primero; lo mismo con todos los artículos recogidos por The Lancet ese mismo año, en segundo lugar; y de qué modo se reparten las citas de un científico de la Universidad de Boston con 965 publicaciones, el físico Harry Eugene Stanley, en tercero.

Los autores de este trabajo observaron que en los tres casos el número de citas crece describiendo la misma curva, y también que la probabilidad de que los artículos sean citados va descendiendo conforme avanza el tiempo dibujando otra curva exponencial igual para todos los casos, hasta instalarse en un valor constante.

¿Qué ocurre si se aplica el mismo análisis a los compartir de Facebook, un indicador de reconocimiento por parte de los seguidores que suele tomarse como más comprometido que el mero me gusta?

Pues que las veces que un post de Facebook es compartido y la probabilidad de que vuelva a serlo conforme pasa el tiempo describen la misma trayectoria en las gráficas, ya se trate del perfil de una estrella del deporte, como Ronaldo; los sitios oficiales del Gobierno de Estados Unidos o la Comisión Europea; el festival musical Burning Man de Nevada; una biblia del periodismo, como The New York Times; o un club nocturno, como el Sugar Factory.

“Estos resultados sugieren que las citas (en revistas científicas) están sujetas a los mismos patrones de crecimiento que las medidas de popularidad en Facebook, porque se ven influidas por los mecanismos de selección y ambiente social estadísticamente muy similares”, defienden Zoltan Zéda, Levente Varga y Tamás Biro.

Los tres firmantes de este trabajo en PLOS One remarcan que todo ello apunta a que “la sociedad actúa de manera responsable y selectiva en la retransmisión de informaciones”.

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