La Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife paraliza la demolición del Silo hasta aclarar su valor patrimonial

El Silo de grano, ubicado dentro del Puerto de Santa Cruz de Tenerife.

EFE

22 de abril de 2026 15:18 h

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El Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife ha acordado paralizar temporalmente la licitación de la demolición del antiguo silo de grano hasta que no se aclaren los aspectos referentes a su posible declaración como Bien de Interés Cultural.

En una reunión extraordinaria celebrada este miércoles para debatir el futuro del inmueble, que data de 1965, el órgano portuario ha decidido también encargar un estudio de valoración patrimonial del edificio y da un mes de plazo para una actuación similar por parte de las administraciones que quieren conservar el silo.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, ha mostrado en rueda de prensa su sorpresa ante el debate mediático generado en torno a la propuesta de demolición del silo, entre otros aspectos, porque varias administraciones que han mostrado su interés en conservarlo, en su momento votaron a favor del expediente para su derribo.

Al inicio de su intervención el máximo responsable de los Puertos de Santa Cruz de Tenerife ha recordado que el Consejo de Administración está integrado por representantes de todos los cabildos de la provincia, ayuntamientos, Gobierno de Canarias y otros entes estatales.

Ha señalado también Pedro Suárez que el inmueble que sirvió para almacenar grano en su momento lleva 35 años en desuso y no cuenta con ningún tipo de protección patrimonial y es un edificio más dentro de las parcelas portuarias.

Un puerto constreñido

La Autoridad se planteó su demolición debido a la necesidad de buscar nuevos espacios para el Dique del Este, donde está situado, ya que esta zona está “constreñida” y tensionada por la reorganización del tráfico portuario para evitar que se generasen ruidos a los vecinos por las descargas nocturnas.

La zona donde se erige el silo es de uso industrial exclusivamente y el edificio está rodeado por una empresa química, depósitos de combustibles y una machacadora de cemento, ha precisado Suárez.

Puertos valoró para su demolición el hecho de que “estamos en un momento dulce” para atraer más tráfico de contenedores y la reparación naval está “en auge”, lo que provoca que “estemos muy necesitados de espacio”, ha indicado el presidente del órgano portuario.

Por ello el 29 de septiembre de 2025 el Consejo de Administración del ente acordó por unanimidad sacar a licitación el concurso para elegir una empresa para la demolición de silo y el expediente se publicó en la página de contratación.

Posteriormente el Colegio de Arquitectos expresó su parecer de que el silo podría tener algún tipo de valor patrimonial, ante lo cual Pedro Suárez contactó con dicha entidad para indicar que el puerto había buscado concesionarios para su reactivación y ningún empresario de grano mostró interés, puesto que ha quedado obsoleto con la nueva normativa del sector.

La semana pasada, tras el debate mediático generado, la Autoridad Portuaria recibió un escrito del Ministerio de Cultura en el que anuncia su intención de incoar un expediente para declarar al inmueble como Bien de Interés Cultural, ante lo cual el Consejo de Administración ha optado hoy por paralizar la licitación “por un criterio de prudencia jurídica”, ha manifestado Suárez.

Entre otros motivos, porque si el silo pasa finalmente a ser protegido como BIC la Autoridad Portuaria tendría argumento para protegerse frente a una posible reclamación de indemnizaciones por parte de las empresas interesadas en la demolición.

También Pedro Suárez se ha planteado si es el Ministerio de Cultura el competente para esta decisión, ya que el patrimonio histórico corresponde a las comunidades autónomas.

Ningún interés por el silo

Ha insistido además en que no hay ni una sola petición oficial ni privada para darle un uso al edificio y ha apuntado que las administraciones que ahora defienden su conservación, y forman parte del órgano portuario, deberían haber sido coherentes y haber avalado en su momento su propuesta.

Además ha puntualizado que no se ha negado la entrada a nadie para evaluar el inmueble pero hay un informe de la Inspección de Riesgos Laborales que advierte de que el edificio no está en las mejores condiciones y el deterioro en el interior “es muy grande”.

Preguntado por la postura del Cabildo de Tenerife, miembro del Consejo de Administración portuario y que ha promovido medidas cautelares contra la demolición, el presidente del ente portuario ha señalado que habrá que preguntar a la corporación insular “porque yo no lo entiendo”.

Y ha repetido que “no hay ningún tipo de interés ni propuesta de iniciativa privada o pública” que se haya recibido en la Autoridad Portuaria para darle uso al inmueble.

Pedro Suárez ha indicado que permanece en contacto permanente con la Dirección General de Patrimonio autonómica, que le remitió una carta para mantener una reunión técnica en torno al estado del silo, la batería del Bufadero y los muelles de carbón, y también el Colegio de Arquitectos solicitó la entrada de un posible concesionario, por lo que se reiteró que la solicitud debe ser efectuada por el interesado debido a los riesgos de la visita.

En cuanto al futuro del edificio tras su posible declaración como BIC, ha considerado que habrá que someterse a la ley estatal de Patrimonio Histórico pero con la particularidad de que “hoy por hoy sólo puede ser utilizado para un uso industrial”.

Y si hipotéticamente se decidiese convertir al silo en un museo o un centro turístico, ha continuado Suárez, “¿cómo sería posible con una fábrica de químicos al lado?”.

Ha advertido por ello de que el silo no puede condicionar al resto del puerto en un área “colapsada” y que necesita más espacio “en una oportunidad de oro para seguir creciendo”.

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