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Coalición Canaria no quiere soltar la tele

Los de Clavijo se resisten al nombramiento de nuevo administrador único de RTVC con los mismos argumentos con los que impusieron al que hasta ahora ha estado al frente del ente público

Tras impugnar sin éxito el acuerdo de la Mesa del Parlamento que fijaba para este jueves la designación de Francisco Moreno, el tripartito de derechas quiere que haya órganos de control antes del cambio en la cúpula

El administrador único de RTVC, José Carlos Naranjo. EFE/Cristóbal García

El administrador único de RTVC, José Carlos Naranjo. EFE/Cristóbal García

Por primera vez desde su creación, Coalición Canaria se enfrenta a un proceso electoral fuera del poder y, en consecuencia, sin los mecanismos anejos: instituciones que organizan actos, meriendas y excursiones, que pagan costosísimas campañas turísticas y culturales en los medios de comunicación afines; sin agencias de publicidad que tengan que devolver las adjudicaciones obtenidas en el último periodo lectivo, y, sobre todo, sin la Televisión Canaria. Y eso tiene que doler.

El cuatripartito que gobierna Canarias se ha retrasado más de lo debido en producir el relevo correspondiente al frente del ente público Radio Televisión Canaria (RTVC) y quizás ese retraso hizo creer en los cuarteles de Coalición Canaria y sus aliados de la derecha que el cambio no operaría a tiempo y que las elecciones generales del 10 de noviembre se presentarían con los mismos gestores y los mismos comisarios y comisarias políticos al frente del invento. Y con los medios afines que tienen programas contratados en la cadena pública en posición de firmes sin sufrir sobresaltos de ningún tipo.

Pero, de repente, tras apagar un incendio en Gran Canaria, restablecer la luz en Tenerife, recuperar gran parte de la conectividad aérea perdida por la quiebra de Thomas Cook y poner la primera piedra para la reposición del barrio lagunero de Las Chumberas, le dio a Ángel Víctor Torres por activar sus conversaciones con Francisco Moreno, al que casi todo el mundo quiere ver ya como responsable máximo de RTVC. La reacción de Coalición Canaria y sus mariachis no se hizo esperar: rápidamente impugnó el acuerdo de la Mesa del Parlamento que fijaba para este jueves la convocatoria de la Comisión de Control el ente público, llevándose un primer revolcón jurídico de manos de los servicios de la Cámara, al frente de los cuales se puso quien fuera su emblemático portavoz hasta el otro día, José Miguel Ruano.

Descartado el aplazamiento de la comisión de control y, por lo tanto, dándose por inminente la designación parlamentaria de Moreno, que habrá de ratificar vía decreto el Gobierno del cuatripartito, al trío de la derecha le ha dado ahora por abrazar la transparencia en la gestión de RTVC y exigir vía escrito a la Cámara que se rechace la fórmula escogida por la mayoría parlamentaria para que antes se designen los órganos de control el ente público, es decir, se activen los mecanismos de la ley propios de los tiempos de paz y no se perpetúe la provisionalidad inaugurada precisamente por Coalición Canaria en junio de 2018.

Fueron aquellos, efectivamente, tiempos de emergencia en los que la gestión claramente corrupta de la tele pública canaria condujo a que se suspendiera un concurso por el mero hecho de que no fue ganado por las empresas afines al Gobierno de Fernando Clavijo. Ganó tal concurso, el de informativos y de continuidad de la señal, nada más y nada menos que Videoreport, productora participada por la empresa editora de Canarias7, una de las cabeceras que el equipo médico habitual del expresidente puso en la lista de medios de comunicación a liquidar en el periodo negro del clavijato.

Para no tener que rendirse ante la evidencia y aplicar el resultado de tal concurso, el director general de entonces, Santiago Negrín, rompió la baraja y se mandó a mudar en dirección a una canonjía que le buscaron en la Consejería de Educación como asesor -atención- para la penetración del bilingüismo. Y dos piedras.

Los disparates, que hasta entonces habían sido muchos y muy escandalosos, lejos de cesar se dispararon: a punto de irse a negro la televisión, Coalición Canaria pone al frente de RTVC a un hombre de confianza. Vocal ya sin destino de la Audiencia de Cuentas, José Carlos Naranjo Sintes tiene tanto de buena persona como de profundo ignorante de la encomienda que le acababan de jincar encima, lo que obligó a la número dos de facto del Ejecutivo, Rosa Dávila, a mandar para allá a su jefe de Gabinete, Miguel Ángel Daswuani, quien a día de hoy continúa ejerciendo de facto como director de la cosa.

El resultado del concurso de informativos sigue sin aplicarse y, mientras eso llega (si algún día llega) los gestores provisionales de RTVC asumieron para lo público a los trabajadores de la productora y los alquileres de las instalaciones necesarias para mantener los informativos y la señal de la cadena, uno de los primeros marrones que tendrá que asumir Moreno.

Todo esto ocurría ante la pasividad del Gobierno de Clavijo, al que solo le importó la televisión para manipularla y para cumplir su compromiso de entregárselo a los medios de comunicación afines, a los que en público y en privado siempre agradeció haberle ayudado a derrotar a su rival directo, su compañero de partido Paulino Rivero, y luego a gobernar durante cuatro años con una mayoría exigua.

Ahora, cuando la situación de caos que reina en la Televisión Canaria exige medidas urgentes, cuando la audiencia está por los suelos, la credibilidad bajo mínimos y la industria audiovisual atreviéndose por fin a decir que ya está bien de primar solo a las productoras amigas, a Coalición Canaria le han entrado las ganas de que el ente público cumpla con las exigencias democráticas de transparencia y buen gobierno. Lo primero será sustituir a lo actuales gestores, acabar con los privilegios y los vetos, profesionalizar la gestión, restablecer la legalidad vigente, avasallada durante los años del clavijismo, y, por supuesto, designar los órganos internos y externos de control que prevé la ley para que no se vuelvan a cometer atropellos. Pero por ese orden.

De Moreno y de su equipo hay que esperar neutralidad en las inminentes elecciones. Su trayectoria le avala. De Coalición Canaria y de sus eventuales socios por la derecha (la reunificación nacionalista tampoco tiene encaje en esta jugada) es deseable un comportamiento político decente. Aunque muchos de sus miembros no estén muy acostumbrados.

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