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¿Por qué el PP se asusta con la gestión de Rita Martín en Turismo?

Los tres años y pico de Rita Martín en el departamento fueron un saqueo colosal, con José Manuel Soria dándole al hisopo desde la Consejería de Hacienda

La actual portavoz parlamentaria popular, Astrid Pérez, amenaza a CC y al PSOE con tirar de la manta aprovechando que tiene en la Audiencia de Cuentas a Fernando Figuero

De Turismo salieron bendecidas y recompensadas Yolanda Perdomo (a la OIT) y Bento, delegada del Gobierno y ahora senadora; pero Rita… concejala de a pie en Teguise y fuera del PP

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Rita Martín, Fernando Figuereo, Asier Antona, María Australia Navarro y Manuel Fernández con la revista 'Época'.

Rita Martín, Fernando Figuereo, Asier Antona, María Australia Navarro y Manuel Fernández con la revista 'Época'.

Rita Martín no actuó sola. Sus tres años y pico al frente de la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias fueron de un auténtico despilfarro (cercano al saqueo) para las arcas públicas de la autonomía cuando ya su partido, entonces en la oposición en España, voceaba por las cuatro esquinas que la crisis económica había comenzado y Zapatero y los suyos no se querían enterar. Lo que se gastó la empresa pública Promotur en ese periodo, comprendido entre el verano de 2007 y el otoño de 2010, justo cuando Paulino Rivero rompió con Soria y echó al PP del Gobierno, fue obsceno y pornográfico. Lo pueden comprobar en el reportaje Premium de Salvador Lachica que hemos abierto este domingo para todos los lectores (por cierto, si no está suscrito hágalo ahora, que necesitamos su apoyo para seguir siendo los más incómodos para el poder). Fue un trienio cargado de escándalos en los que, como decía, Rita Martín no estaba sola. El presidente del PP canario y a la sazón consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria, necesitaba al frente de la consejería de Turismo, con un brutal presupuesto para promoción (publicidad, actos promocionales, contratación de agencias, medios de comunicación, viajes, cuchipandas…) a una persona que le estuviera eternamente agradecida por haber alcanzado la gloria y que, consecuentemente, hiciera exactamente lo que se le ordenaba. Y Rita Martín reunía esas condiciones: técnica auxiliar de actividades turísticas adscritas al Cabildo de Lanzarote, llegaba a la consejería con un bagaje de gestión y un peso político cercanos a cero, por no decir que negativo. Pero a su lado, Soria colocó siempre a personas de su estricta confianza. Como viceconsejera de Turismo colocó a María del Carmen Hernández Bento y como gerente de Promotur a la única del equipo que sabía de Turismo, Yolanda Perdomo. La primera ha sido casi todo al lado del hoy ministro de Turismo en funciones: primera teniente de alcalde en Las Palmas de Gran Canaria, directora insular de gobierno en el Cabildo de Gran Canaria, directora general en el Gobierno, asesora en la Vicepresidencia, delegada del Gobierno, y desde el 20 de diciembre, senadora. Pero sobre todo, Mari Carmen Hernández Bento es integrante del núcleo duro del PP canario, tanto como vicesecretaria general y responsable de las últimas campañas electorales del partido, como por su labor discreta como consejera personal, informante y comisaria. Por lo que respecta a Yolanda Perdomo, ejecutó las órdenes a la perfección y dio aspecto de profesional a lo que claramente era una gestión partidista del departamento turístico canario. Sus servicios le fueron pagados con un puesto de relumbrón en la Organización Mundial del Turismo. 

 

 

 

Sin medios para la Audiencia de Cuentas

Mucho ha tardado la pesada y en demasiadas ocasiones penosa administración autonómica canaria en hacer aflorar lo que era un clamor de aquella gestión del PP al frente de la Consejería de Turismo: concursos amañados, contrataciones sin las más mínimas prevenciones legales, contratos indecentes, gastos sin justificar suficientemente… El sistema corrupto está tan blindado que la auditoría que ahora conocemos no fue realizada de oficio ante lo que este periódico publicó recurrentemente sino porque, a la vista de aquellas noticias, un diputado de la anterior legislatura, Manuel Fajardo, hoy viceconsejero de Justicia, la pidió al Parlamento. Y ha tardado tanto el informe porque, al igual que la Justicia, los servicios de fiscalización de los partidos políticos y las administraciones públicas no cuentan con los medios necesarios para ejercer eficazmente su labor. Ni falta que les hace, proclamarían al unísono los doce diputados del PP en la Cámara autonómica, desde donde claman por la desaparición de ese organismo, del Diputado del Común y del Consejo Consultivo para que las tareas que les son propias las ejerzan las sesenta señorías que teóricamente nos representan. Cógelo Cuco. Uno de los contratos más apestosos de la era Rita, el de 182.000 euros de premio al grupo Intereconomía por publicar un reportaje fantasmagórico contra la Policía, la Justicia y contra nosotros mismos, nos fue negado cuando lo pedimos, y ningún organismo nos amparó para poderlo conseguir. Es más que probable que una buena fiscalización de Promotur durante aquellos años de indecencia, con una profunda investigación de contratos muy concretos que resultan muy sencillos de detectar, pudieran dar con la explicación de tantas y tantas decisiones extravagantes que se tomaron. Nosotros detectamos ésa, la del Grupo Intereconomía, pero seguro que hay otras muchas y de mucha mayor cuantía. Bastaría con que alguien –con autoridad para poder tirar de la manta sin cortapisas- se pusiera manos a la obra a desmenuzar y desmenuzar.

 

¿Callará Rita?

Como no somos los más listos de la clase ni pretendemos serlo, esa certeza de que debajo de todos esos contratos de Promotur de la etapa de Rita Martín hay algo más que promoción turística, la tienen también los diputados y diputadas del Parlamento canario, y entre ellos el Grupo Popular. De ahí la severa advertencia que lanzó la semana pasada su portavoz, Astrid Pérez, precisamente responsable del PP en la isla de Lanzarote, de donde llegaron tanto Rita Martín como Yolanda Perdomo. Astrid Pérez no pudo ser más elocuente: calladitos todos, que mando a pedir la fiscalización de los años 2012 a 2016 y se van a acordar ustedes. Debería ahorrarnos el suspense la señora diputada, a la que es de suponer muy bien informada de lo ocurrido porque no en vano de la fiscalización de Turismo y sus empresas públicas se ocupa en la Audiencia de Cuentas su compañero Fernando Figuereo, conejero nacido en Badalona que fue ascendido a ese organismo que Soria quiere hacer desaparecer proclamando aquello de “ya era hora, que estaba muy cansado de trabajar como abogado”. Y solo tiene 55 años. Durante ese cuatrienio con el que amenaza Astrid Pérez se han ocupado de la Consejería de Turismo el mismísimo Paulino Rivero (2010-2015) y, desde el verano pasado hasta la fecha, la también conejera –vaya por dios- Teresa Lorenzo. Pero Astrid Pérez y Fernando Figuereo saben más cosas, además de lo que pueden reflejar las cuentas. Saben, por ejemplo, que Yolanda Perdomo, la gerente de Promotur a las órdenes de Mari Carmen Hernández Bento, fue recompensada por Soria con un puestazo en la Oficina Mundial del Turismo, y Bento con un dorado retiro en el Senado. Nada que objetar por su parte. Pero Rita Martín no. A Rita Martín la dejaron en la estacada cuando acabó aquella gloriosa legislatura, la última del PP en el Gobierno de Canarias por el momento. De aquellas altas responsabilidades pasó a ser concejala de a pie en Teguise, y el desprecio que sufrió por parte de su partido le condujo a la deriva política: primero se marchó al Centro Canario Nacionalista (CCN) y casi enseguida a Nueva Canarias, donde permanece. Su lealtad al PP es la que es y eso lo saben Astrid Pérez y José Manuel Soria. Y Hernández Bento y Yolanda Perdomo. Puede convertirse en un volador sin rabo, lo que debía conducir al PP a moderar sus amenazas a los demás partidos no vaya a ser que: a) Figuereo no sea tan buen auditor como presume; b) que de la auditoría no se extraiga nada suculento más allá de fallidas campañas (de las que hay unas cuantas en la historia) con récord de turistas, y c) que a Rita Martín se le termine de llenar la cachimba y, a la vista de los desplantes y la amenaza cierta de acabar investigada penalmente, cuente todo lo que pasó.

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