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Lo de Valencia empezó en Telde hace diez años

El juez Sotoca desarticuló el grupo municipal del Partido Popular deteniendo al alcalde y a cinco concejales por varios delitos de corrupción dentro del caso Faycan

La instrucción se cerró en 2009 pero la cascada de recursos del casi medio centenar de imputados han retrasado la celebración del juicio

Soria no expulsó a los imputados, muy al contrario: presentó dos veces a Mari Carmen Castellano a la alcaldía de la ciudad después de contar trolas como las redadas con helicópteros

Francisco Valido, en el centro, junto a María del Carmen Castellano, en la rueda de prensa posterior a la puesta en libertad del grupo popular en el Ayuntamiento de Telde en 2006

Francisco Valido, en el centro, junto a María del Carmen Castellano, en la rueda de prensa posterior a la puesta en libertad del grupo popular en el Ayuntamiento de Telde en 2006 Canarias Ahora

Si el Partido Popular de España no se hubiera creído las mentiras que les largó José Manuel Soria sobre el caso Faycan y hubiera tomado desde 2006 las debidas precauciones con sus concejales en las distintas ciudades del país, posiblemente no estaría ahora tirándose de los pelos chapoteando en el estanque pestilente de corrupción que ha puesto de nuevo de actualidad la ciudad de Valencia. En aquel año, noviembre por más señas, el juez García-Sotoca ordenaba la detención de la mayor parte del Grupo Popular en el Ayuntamiento de Telde, con su alcalde –Francisco Valido- a la cabeza. La Policía llevaba desde finales de 2005 investigando una trama de corrupción por la que se cobraban comisiones ilegales de hasta el 20% por la contratación de obras y servicios con las que se consiguieron alrededor de un millón de euros que fueron a parar a los bolsillos de los acusados y a la financiación del PP local. Cuando estalló el escándalo, el presidente del PP canario, José Manuel Soria, decidió no actuar de la misma manera que hizo en la trama anterior, el caso Eolo, por el que decretó la expulsión de los sospechosos. Para Telde empleó otra estrategia: los culpables son los policías y el juez, a los que acusó de estar alentados por el ministro de Justicia, el canario Juan Fernando López Aguilar. Con esa consigna se presentó en la calle Génova añadiendo otros ingredientes truculentos a la película: que si la Policía utilizó helicópteros para las redadas, que si detuvieron a estas almas cándidas en situaciones embarazosas (al delegado de Dragados mientras salía de casa para ir a llevar a su hijo al colegio), que si las cámaras llegaban antes a las detenciones que la Policía… y todo con una causa que “va a terminar en nada”. Todo mentira. El caso Faycan sigue vivito y coleando, coleando concretamente por los despachos judiciales haciendo frente a la avalancha de recursos que, en el ejercicio de los derechos de los casi cincuenta acusados, han venido interponiendo las defensas. Porque el juez García-Sotoca, que no es sospechoso de ser simpatizante de Podemos, ni siquiera del PSOE, acabó su instrucción en 2009 con un auto de procedimiento abreviado en el que relataba cómo el alcalde y sus concejales, ayudados por un asesor espabilado y por el interventor municipal, actuaban para robarle a un Ayuntamiento que todavía no se ha recuperado del saqueo.

 

“Estás bonito tú”

La trama de Faycan estuvo luego salpicada por sucesos colaterales grotescos y hasta dramáticos. Porque de dramática hay que calificar la muerte por suicidio de una de las principales encartadas, la ex concejala del PP Maria Antonia Torres, que falleció en 2010 tras arrojarse desde la ventana de su casa en la zona de Mesa y López agobiada por una causa judicial en la que también se vieron implicados varios de los hijos fruto de su primer matrimonio y su pareja en el momento de los hechos, Enrique Orts, interventor municipal que tras ser apartado prudencialmente luego pudo volver a ejercer en toda plenitud en el mismo puesto sin que su responsabilidad penal hubiera podido ser resuelta en juicio. Para los anales quedará una de las últimas frases que pronunció en público al cruzarse con Soria por las ramblas de la zona comercial cercana su casa: “Estás bonito tú”. Tres palabras de las que cupo interpretar algún reproche o posiblemente una acusación velada. María Antonia Torres, Toñi Torres, apuntaba en una libreta las iniciales de los concejales que recibían las mordidas que ella y su asesor Francisco Gordillo presuntamente recaudaban, y junto a las iniciales, las cantidades repartidas. Una libreta que también fue objeto de una suerte de conjeturas al filtrarse descaradamente a los imputados para que conocieran su contenido antes de acudir a declarar ante el juez Sotoca. Por esa filtración se abrió una causa judicial que acabó con la absolución de los dos policías señalados como sospechosos. La libreta se entregó a los imputados pero no quedó claro quién lo hizo. El panorama se complicó con la aparición en escena del portavoz parlamentario del PP, a la sazón Jorge Rodríguez, que introdujo en la ciudad de Telde a un empresario, Antón Marín, que llegaba de Madrid dispuesto a hacer las Américas en Canarias. A los mandos de una presunta cooperativa de viviendas (Grupo Europa) le montaron concursos a la medida con los que repartió comisiones a diestro y siniestro, entre otros a un personaje decisivo y muy nocivo de la historia reciente de la ciudad, el ex jefe de Urbanismo José Luis Mena. De momento es el único que está en la cárcel cumpliendo condena por la corrupción en Telde, y porque se le acumularon penas. Porque al ex portavoz del PP, hoy portavoz económico del mismo partido en el Parlamento, la justicia le absolvió de los cargos de tráfico de influencias porque en realidad lo que hizo fue una especie de salto mortal con doble tirabuzón y carpa que no aparece, oiga, en el Código Penal.

De premio, la alcaldía

Pero a lo que íbamos inicialmente. La grosera trama de corrupción de la ciudad de Telde en el cuatrienio 2003-2007, durante un gobierno del Partido Popular con la formación local AFV-Ciuca, no derivó en absoluto en una purga disciplinaria contra los seis detenidos, ni contra el presidente local del PP que asumió el puesto al dimitir Toñi Torres. En absoluto. Todos siguieron disfrutando de su militancia pepera y algunos ellos viviendo del erario público, como fue el caso del ex alcalde Paco Valido, al que años después pudimos ver en el Cabildo de Gran Canaria cobrando sueldo de asesor. En cuanto a María del Carmen Castellano, para quien la fiscalía pide cinco años de cárcel por malversación, fraude, falsedad y blanqueo, Soria la premió presentándola a las elecciones en 2011, año en el que consiguió la alcaldía gracias al apoyo de los mismos compañeros de AFV-Ciuca y de Coalición Canaria, ya borrada del mapa político de Telde por este imperdonable conchabo. Y la volvió a presentar en los pasados comicios de mayo de 2015, cuando el batacazo no sólo fue para CC: el PP pasó de ocho a tres concejales. Hace menos de un mes ha decidido dimitir y regresar a su puesto profesional en la Cámara de Comercio de Gran Canaria. Es probable que haya decidido apartarse de la primera línea para hacer frente al juicio por el caso Faycan que, si no hay nuevas dilaciones, se celebrará este mismo año. Casi medio centenar de acusados se enfrentan a penas de cárcel y multas que no cubrirán ni por asomo el roto que hicieron al Ayuntamiento de Telde. También es más que probable que el tiempo transcurrido desde las detenciones a la vista oral opere a favor de los encartados, y ya veremos qué película se inventa Soria para cambiar la versión falsa que ha venido dando hasta ahora.

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