Miles de cántabros plantan cara a la crisis de la vivienda: Mila y Luis ni siquiera pudieron elegir dónde querían vivir

“Esto se tiene que equilibrar de alguna manera”, reclama Mercedes Conde. Una mujer de 70 años que ya tiene el piso pagado después de trabajar 42 años pero que ha participado en la concentración por el derecho a la vivienda en Santander “porque esto es un desgobierno”. “Los mayores buitres se sientan en el Congreso”, espetó a pocos metros de donde el delegado del Gobierno de Cantabria, Pedro Casares, hacía declaraciones a los medios de comunicación y a quien los convocantes de la concentración han exigido “que proteja el derecho de reunión y manifestación y deje de reprimir los movimientos sociales por medide la brutalidad policial”.

Miles de cántabros han salido a la calle en Santander por el derecho a la vivienda y contra la especulación inmobiliaria en respuesta a la convocatoria nacional del Sindicato de Inquilinas con dos símbolos: el recuerdo de Amparo, la anciana que hace una década plantó cara a un desahucio administrativo, y los vecinos de la calle Hermanos Calderón cuyos pisos de alquiler asequible han pasado a manos de del fondo Mosaic al que han denunciado por acosarles para que se vayan de sus viviendas. El Ayuntamiento de Santander derribó la casa de Amparo mientras agonizaba en el hospital, “pero los vecinos de Hermanos Calderón tienen que resistir”, insiste una pareja joven que protesta cerca de su pancarta.

La concentración -convocada por el Sindicato de Vivienda de Cantabria, y secundada por IU, UGT o el movimiento ciudadano de la Plaza Porticada, entre otros- fue sumando a partir de las doce de la mañana cada vez más personas, en una comunidad profundamente afectada por la crisis de la vivienda y la turistificación, donde el precio de los alquileres fijos se ha incrementando tanto que ya resulta inaccesible, unido a la escasa oferta. Los propietarios mayoritariamente prefieren el alquiler de temporada y los pisos turísticos.

“Ni siquiera pudimos elegir donde queríamos vivir”

“Si nos organizamos, no hay nadie que nos pare”, “¡Esto es un chantaje!” y “ni gente sin casas, ni casas sin gente”, coreaban los asistentes. La proclama más repetida: “Hace falta ya una huelga de alquileres, hace falta ya una huelga general”.

“Estoy aquí porque apoyo las reivindicaciones, aunque no estoy afectado por la situación de la vivienda es un problema de toda la sociedad”, explica Pedro Suárez. Otros protagonistas más jóvenes de la protesta como Mila y Luis padecen en primera persona los efectos de la especulación del mercado inmobiliario. “Nos teníamos que ir de nuestra casa porque el banco se la vendió a un fondo y aunque seguíamos pagando el alquiler no paraban de presionarnos para que nos fuésemos” -narran- “pero era imposible, hemos tardado un año en poder encontrar un alquiler fijo”. El piso del extrarradio de Santander en el que viven ahora “se lleva el 60% de lo que ganamos entre los dos y ni siquiera pudimos elegir donde queríamos vivir: tuvimos que conformarnos con el único que aceptó alquilárnoslo, con dos niños y un perro, para todo el año”, lamentan.

Después de media hora de concentración, una columna de miles de personas enfiló la avenida central de Santander hacia la cuesta de Ruamayor rumbo a la sede de la Consejería de Vivienda del Gobierno de Cantabria para exigir al Gobierno del Partido Popular “que proteja nuestro territorio frente la especulación del suelo y los fondos buitres”. En este sentido, han pedido al Gobierno autonómico y a los ayuntamientos que hagan uso de sus competencias en vivienda, que regulen el mercado declarando zonas tensionadas de alquiler “y que dejen de conceder licencias de viviendas de uso turístico y persiga las ilegales”.

“Gobierno progresista, cómplice rentista”, “Media dimisión” o “la solución es la expropiación”, coreaban los ciudadanos.

Además de numerosos representantes de colectivos sociales y rostros de la cultura como la poeta Ana García Negrete, participaron en la concentración el secretario general de UGT, Mariano Carmona, que ayer emitió un comunicado de apoyo a la movilización; el delegado del Gobierno Pedro Casares, el coordinador de Izquierda Unida, Israel Ruiz Salmón, o los concejales de Santander Daniel Fernández (PSOE) y Keruin Mantínez (IU) además de miembros de Comisiones Obreras.

Listado público de GESVICAN

Los convocantes han exigido también que GESVICAN, la empresa pública de vivienda de Cantabria, haga pública la lista de personas inscritas y el listado total de viviendas con las que cuenta. “Y que elimine su oficina antiokupación”, han exigido entre aplausos. “Cantabria tiene competencias y tiene que hacer uso de ellas para mejorar la vida de la gente que vive aquí y no para tenderle una alfombra a quien está de paso”, han reprochado.

Haciendo sonar sus llaves y al grito de 'Acabemos con el negocio de la vivienda!', los miles de participantes -los convocantes estiman cinco mil y la polícia dos mil- han llegado a la Consejería de Vivienda, en la esquina de Ruamayor con la Rampa de Sotileza mientras los manifestantes -después de hora y media- seguían ocupando toda la cuesta hasta la calle Calvo Sotelo. La cabeza de la manifestación se ha encontrado con la cola al regresar bajando la Cuesta del Hospital hacia la Plaza Porticada. Un espacio a rebosar donde está instalada la acampada ciudadana desde el lunes, con el reproche de la alcaldesa de santander que ha enviado a la Policía Local para tramitar multas porque esan “privatizando” con sus tiendas una plaza pública. Ahora ya hay cerca de 40.

Desde ahí se ha leído un manifiesto. “Aquí seguiremos hasta que se tomen medidas que tengan impacto real en la vida de las personas”, ha proclamado la voz de Yaiza entre sonoros aplausos.