Las obras de Okuda en Cantabria: del Faro de Ajo al oso de Reinosa

Edu Molina

18 de junio de 2026 13:29 h

La obra de Okuda San Miguel en Cantabria puede seguirse a través de fachadas, esculturas, faros y murales repartidos por distintos puntos de la comunidad a lo largo de las últimas décadas. Ese conjunto permite dibujar una especie de recorrido que conecta diferentes zonas del territorio cántabro mediante piezas muy distintas entre sí, pero reconocibles por un mismo lenguaje visual: geometrías marcadas, figuras fragmentadas y una paleta de color que se ha convertido en seña de identidad del artista cántabro.

Esa variedad de formatos explica también cómo se enfrenta a cada intervención. Su trabajo va más allá de la pintura mural y se adapta a soportes muy diversos, desde grandes superficies exteriores hasta esculturas o incluso piezas textiles. Cada proyecto plantea sus propias condiciones, ya sea por el espacio, el encargo o el entorno en el que se integra. En Cantabria, esa capacidad de adaptación se percibe en obras ubicadas en contextos urbanos, educativos, costeros o rurales, donde el color y las formas geométricas dialogan con edificios, paisajes y espacios de tránsito.

Recorrer las huellas de Okuda por la comunidad no responde a una ruta cerrada, sino a un mapa disperso que invita a acercarse a distintos lugares desde otra mirada. Algunas piezas aparecen en calles muy transitadas de Santander; otras se sitúan junto al mar, como en el caso de un faro convertido en icono visual; también hay intervenciones en colegios, oficinas de turismo, localidades del interior o pequeños núcleos rurales.

Santander, una ciudad atravesada por murales

Santander concentra varias de las intervenciones urbanas asociadas a Okuda. Una de las más conocidas se encuentra en la calle General Dávila, donde en 2015 realizó un mural de grandes dimensiones, de unos 15 metros de alto por ocho de ancho. La obra forma parte de un conjunto de actuaciones que transformaron varias medianeras de la zona. En este caso, la composición se plantea como una escena vinculada a la idea de esperanza, con una balsa en la que aparecen personajes inspirados en la mitología popular.

Otra pieza destacada está en la calle Río de la Pila, en la fachada de un edificio. Allí, Okuda colaboró con Spok Brillor en un mural integrado en una de las zonas más reconocibles de la ciudad. La intervención ocupa una superficie exterior en plena calle y se inserta en un barrio marcado por el tránsito peatonal, la actividad hostelera y la conexión entre el centro y la parte alta de Santander.

En el barrio de Cueto se conserva otra intervención relevante. En 2019, las fachadas del Colegio Vital Alsar fueron transformadas por Okuda tras una campaña de crowdfunding. La actuación convirtió el centro en un espacio vinculado a la creatividad y a la participación de la comunidad educativa.

Valdenoja también reúne varias obras. En una de ellas, Okuda trabajó junto a Jank333 en un mural dedicado a Mukis y a la “sonrisa infinita”. En la zona hay además otra intervención situada frente a la residencia Obra San Martín, junto a unas pistas de baloncesto. Estas piezas amplían la presencia del artista más allá del centro urbano y permiten localizar su trabajo en barrios residenciales, espacios deportivos y zonas de paso menos habituales en los recorridos turísticos.

Del Cabo de Ajo a Laredo: color junto al Cantábrico

Fuera de Santander, una de las intervenciones más conocidas se encuentra en el Faro de Ajo, en Bareyo. El edificio, inaugurado en 1930, se sitúa en el Cabo de Ajo, el punto más septentrional de Cantabria. Desde finales de agosto de 2020, la torre presenta una intervención de Okuda realizada con 72 tonalidades. Tiene 16 metros de altura y se alza a 71 metros sobre el nivel del mar, en un entorno expuesto al viento y al salitre.

La actuación incluyó un barnizado específico para ralentizar el desgaste propio de las condiciones marítimas. El resultado transformó la imagen exterior de una construcción tradicionalmente ligada a la navegación, que pasó a convertirse en uno de los puntos más reconocibles del litoral cántabro. Aunque mantiene su función, el faro incorpora ahora una dimensión artística en un enclave de gran presencia paisajística.

Este proyecto tuvo continuidad en el entorno cercano. En 2021, el artista intervino seis silos ganaderos en Ajo con la intención de ampliar el conjunto y consolidar un itinerario de arte urbano en torno al faro. La actuación refuerza la zona como uno de los enclaves más singulares de este tipo de propuestas en el norte peninsular.

En Laredo, otra obra se localiza en la Oficina de Turismo, situada en la Antigua Emisora Municipal. El edificio integra el lenguaje geométrico y cromático del artista en un espacio destinado a la atención de visitantes. La intervención lo convierte en un elemento visual destacado dentro del paseo y suma otro punto al recorrido por la costa oriental.

Somo cuenta también con una intervención destacada en la fachada del taller de cerámica municipal. En este caso, Okuda trabajó junto al artista ucraniano Waone en una pieza conjunta que combina los rasgos de ambos creadores y sitúa el edificio como un punto de interés dentro del entorno urbano.

Reinosa, Valderredible y otros puntos del interior

La presencia de Okuda en Cantabria también se extiende al interior. En Reinosa, el artista inauguró en febrero de 2017 la escultura de un oso, ubicada junto al río Ebro, al final de la calle Sánchez Díaz, cerca de la antigua Casa de Cultura. La pieza pesa alrededor de mil kilos y está compuesta por unas 200 piezas triangulares de distintos colores. A diferencia de los murales, aquí el formato tridimensional permite recorrer la obra y observarla desde diferentes perspectivas. La escultura se complementó meses más tarde con un mural en una de las fachadas de la Casa de Cultura Sánchez Díaz, que actúa como fondo visual.

En Valderredible, concretamente en Ruerrero, se encuentra otra intervención vinculada al entorno local. El mural representa a dos vecinos mayores del pueblo, tomados como referencia dentro de una iniciativa orientada a poner en valor el territorio. A esos retratos se suma una interpretación del paisaje mediante formas orgánicas y estructuras geométricas características del artista. La obra pone el foco en quienes sostienen la vida en el medio rural y traslada esa idea a la fachada de un pequeño núcleo.

La comunidad conserva además otra pieza relacionada con la figura de José María de Pereda. En 2017, Okuda retrató al escritor cántabro en el barrio de La Cochera, a la entrada de la localidad, renovando una obra anterior que había realizado en 2006 en el mismo lugar. Esta intervención conecta la creación urbana contemporánea con una figura literaria vinculada a Cantabria y muestra cómo el trabajo del artista ha ido dejando distintas capas a lo largo del tiempo en varios puntos de Cantabria.

Las intervenciones más recientes de Okuda en Cantabria pueden encontrarse en el Centro Comercial Bahía Real, donde el artista sumó dos nuevos murales. El primero, con una superficie de 140 metros cuadrados, lleva por título “The Rest of the Rainbow Zebra”. En esta obra, el creador cántabro utiliza más de un centenar de tonalidades en una composición que mezcla referencias a personajes del arte clásico con figuras animales. La segunda intervención se ubica en las dos pantallas situadas en la parte superior del complejo comercial.