Jugar al fútbol sobre cáscaras de pistacho

Jugar al fútbol o al baloncesto con materiales producto del reciclaje y transformación de las cáscaras y los residuos de la producción del pistacho en Castilla-La Mancha es el objetivo del Grupo Operativo GOVAREPI, integrado por UCLM, el IRIAF, y la empresa Solagro y la cooperativa de segundo grado Domopistachio.

Esta iniciativa, que se ha presentado hoy en Toledo, está orientada a impulsar la valorización de los residuos generados en el cultivo y explotación del pistacho, un sector estratégico en la región en crecimiento constante, mediante el desarrollo de nuevos materiales biobasados, bajos en plástico, destinados a aplicaciones en pavimentos de altas prestaciones, entre ellos para instalaciones deportivas. Unas aplicaciones que ya son una realidad con los residuos de otros sectores agrarios como el olivar o el maíz pero que aún están sin explotar en el pistacho debido a lo joven de este cultivo en la región.

La presentación del proyecto ha contado con la participación de la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha y directora del grupo de investigación IGOID de la UCLM (Grupo de investigación dedicado a la gestión deportiva, instalaciones deportivas y tecnología), Leonor Gallardo; el profesor titular de la UCLM y coordinador técnico del proyecto, Jorge García Unanue y el CEO de Solagro Ingeniería Alimentaria, Ernesto Tardío Boo; y el director general de Domo Pistachio, Ignacio Lobato. Además, este grupo operativo está integrado por el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal de Castilla-La Mancha (IRIAF).

El proyecto denominado ‘Desarrollo de materiales biobasados bajos en plástico a partir de los residuos del cultivo y explotación del pistacho para aplicaciones en pavimentos de altas prestaciones’ se va a desarrollar durante tres años y cuenta con una ayuda total de 250.000 de la AEI-Agri, grupos para la preparación y ejecución de proyectos innovadores en los ámbitos agrícola, ganadero y agroalimentario. Está cofinanciada en un 80% por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural, en un 6% por la Administración General del Estado y en un 14% por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

Se pone en marcha para dar respuesta a uno de los retos asociados al crecimiento del cultivo del pistacho: el aprovechamiento de residuos como los restos de poda, ramas, hojas y la vaina del pistacho. Actualmente, estos subproductos no cuentan con una valorización suficiente, lo que puede generar costes para los productores e impactos ambientales vinculados a su eliminación. La iniciativa permitirá investigar nuevas vías de uso para estos residuos que procede de un cultivo joven pero con una presencia creciente en Castilla-La Mancha y con un importante potencial de desarrollo industrial, técnico y medioambiental.

Centrado en la economía circular, esta investigación, según ha señalado Ernesto Tardio, “soluciona algo que ahora mismo es un problema para la industria y creemos que industrializar ese reaprovechamiento de la vaina del pistacho para los pavimentos deportivos puede servir de acicate para que otros sectores vean que es sin duda un residuo puede ser un valor para la propia industria”.

El coordinador del proyecto, Jorge García, ha destacado que esta iniciativa nace para “unir cabos. En el mundo del deporte que tiene multitud de materiales, está en una crisis de sostenibilidad importante”, en referencia al reglamento europeo de la prohibición de microplásticos. Por ello, el “deporte está empezando a utilizar directamente productos de carácter orgánico para sustituir plástico y, de forma más avanzada están haciendo plásticos biobasados, es decir, ir sustituyendo parte de plástico por materiales orgánicos que son residuos”. Y es aquí donde se sitúa este proyecto castellanomanchego para utilizar las vainas del pistacho.

Fases

Se desarrollarán en varias fases, una primera muy amplia en la que “se van a recopilar los diferentes subproductos, que ahí es donde entrarán Solagro y Domopistachio para ver cuál es la mejor forma de la optimización logística y de tratamiento”, y desde el IRIAF y la Universidad analizarán cómo se pueden tratar esos subproductos para sacar diferentes materiales inicialmente de la vaina del pistacho.

Así, según Jorge García,  la segunda fase del proyecto consistirá en “hacer diferentes pruebas de integración de ese material en componentes deportivos”.

“Esperamos que en la última fase ya se puedan experimentar, tener materiales reales a una escalar relevante que se puedan evaluar en laboratorio, que se puedan testear y comparar con otros estándares de mercado”, ha señalado.

Se van a experimentar distintas líneas, “una primera línea, la más ambiciosa y la más productiva, es intentar utilizar el material directamente sin integrar en ningún otro plástico, es decir, con un tratamiento”, algo que ya se hace con el hueso de aceituna triturado en los campos de fútbol para que sirva para amortiguar.

La segunda vía de estudio es unificar el residuo del pistacho con otro tipo de materiales, con poliuretanos, con ligantes y poder ponerlo como base. “Esa es la que tenemos más avanzada porque ya se ha hecho con otro tipo de materiales y al final es unirlo a bases amortiguadoras que, por ejemplo, pues puedes verlas en un parque infantil y normalmente se utilizan también debajo de los campos de fútbol”. Se trataría de un plástico biobasado, utilizando plástico de origen reciclado también y que en este caso, procede de los invernaderos agrícolas, ha señalado el coordinador del proyecto en la presentación.

Hay una tercera posibilidad “que es la más técnica”, para que “puede ser utilizado para crear un plástico biobasado, pero que pueda ser integrado en materiales que requieran una mayor tecnificación, como por ejemplo el hilo artificial o incluso un componente, una estructura, una pieza que se pueda hacer en impresión 3D”, ha resumido.

Aunque los responsables no han dado una cifra concreta de los residuos que genera la producción del pistacho, sí han señalado que “hablamos de miles de toneladas y es un problema que está creciendo, además ese subproducto viene con mucha humedad y es difícil de gestionar”. Ahora mismo “cada industria hace un poco lo que puede, en algunos casos se está se está vendiendo de manera aislada y simplemente se tira en el campo como residuo orgánico”, han señalado.

Trasladar la investigación a la sociedad

Por su parte, la catedrática de la Universidad de Castilla-La Mancha y directora del grupo de investigación IGOID, Leonor Gallardo, ha destacado que este tipo de proyectos permiten “trasladar la investigación a la sociedad” a través de soluciones concretas que pueden tener una aplicación directa en las ciudades.

Gallardo, junto a Jorge García Unanue, ha explicado que la iniciativa responde a una filosofía de economía circular, al aprovechar un residuo que actualmente cuenta con escasas alternativas de valorización “Hablamos de mobiliario urbano y equipamientos que finalmente pueden acabar en las ciudades, por lo que es una investigación con impacto directo en la sociedad”, ha señalado.

Datos del sector el pistacho en Castilla-La Mancha

Según los datos que se han ofrecido en la presentación del proyecto, Castilla-La Mancha se ha consolidado como el principal territorio productor de pistacho en España. La comunidad cuenta ya con cerca de 70.000 hectáreas dedicadas a este cultivo, más del 80% de la superficie nacional, y cerró la campaña de 2025 con una producción histórica de 11.000 toneladas de pistacho en seco.

Así, Castilla-La Mancha está situada como el cuarto país en superficie y el quinto en producción, “y el crecimiento de España ahora mismo es exponencial, se están plantando cada año 7000 hectáreas de cultivo nuevas”.

“España aspira al cuarto puesto en producción. Somos a nivel europeo el líder, por supuesto, por encima de Italia y Grecia”, ha señalado Ignacio Lobato.