Más de 3.000 azulejos y oculto en una cafetería de instituto: así es el mural que Castilla-La Mancha acaba de proteger

El mural que Carpe elaboró en uno de los pabellones del IES Universidad Laboral de Toledo, un conjunto artístico de más de 3.000 azulejos, ha sido declarado como Elemento de Interés Patrimonial por la Consejería de Educación, Cultura y Deportes, tal y como publica el Diario Oficial de Castilla-La Mancha este miércoles.

Los EIP es una figura de protección para proteger elementos que conservan valores patrimoniales pero que están integrados en inmuebles que en su conjunto han perdido su valor cultural.

Así, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes considera que es merecedora de dicha categoría el conocido como 'mural del anillo', compuesto por un total de 3.063 azulejos, que ilustra el “Cuento del Anillo”, imaginado y esbozado por Suzanne Grange, con personajes sobrenaturales y seres humanos protagonistas de una fantasía literaria con los principales edificios de la ciudad de Toledo representados al fondo.

Oculto en la cafetería del IES Universidad Laboral de Toledo por la que transitan decenas de estudiantes y profesores cada día, el mural comenzó a componerse en 1976 por el matrimonio de artistas franceses formado por Suzanne Grange y Raymond Edanz, y el trabajo se prolongó durante casi tres años.

El germen de esta emblemática obra de azulejería fue un encargo del primer director de la Universidad Laboral de Toledo, y se gestó cuando el matrimonio se mudó a Toledo al quedar cautivados por la ciudad. La inspiración llegó durante un paseo por la zona de circunvalación del Casco Histórico de la ciudad, conocida popularmente como 'el Valle'. La idea de un relato apareció en la mente de Suzanne Grange. Esa historia sería el punto de partida para iniciar la monumental obra.

Una obra de gran envergadura

La obra se vertebra en un proyecto vertical de grandes dimensiones, de más de ochenta metros cuadrados (alrededor de diez metros de anchura por ocho de altura), siendo el de mayor tamaño de los murales pictóricos realizados por Carpe.

Se trata de una obra de enorme envergadura, que comunica y da una sensación de continuidad a las dos plantas del edificio donde está enclavado. Todo el mural está rematado en su anchura por una serie de vanos que lo iluminan de forma natural.

La escena tiene como marco la ciudad de Toledo, apareciendo representados determinados edificios emblemáticos como el Alcázar o la Catedral. La urbe histórica, representada en un plano más lejano, ocupa la mitad superior de la composición, mientras que en la mitad inferior aparecen tres figuras masculinas, simbólicas, con atuendos medievales y un cervatillo.